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Los universitarios igualaron 3-3 ante Cruz Azul tras jugar más de una hora con diez hombres; la expulsión de César Huerta cambió el rumbo del partido

Pumas deja escapar la victoria y confirma su deuda en CU

BARRIDA SALVADORA. César 'Chino' Huerta evita un gol, antes de ser expulsado. (MarcoTulioGonzRod)

Pumas dejó escapar una victoria que parecía tener en las manos y terminó resignando un empate 3-3 frente a Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario, un resultado que vuelve a exhibir una realidad preocupante para los auriazules: han dejado de hacer pesar su condición de local en Ciudad Universitaria.

El conjunto felino tuvo un arranque demoledor y, durante más de media hora, fue ampliamente superior a una Máquina que lucía desorientada y sin respuestas.

Inicio arrollador de los universitarios

Apenas al minuto 10, Juninho abrió el marcador tras culminar un contragolpe encabezado por César Huerta. Seis minutos después, el propio atacante auriazul amplió la ventaja con un potente disparo para firmar el 2-0, reflejo del dominio absoluto de los locales.

Pumas controlaba los espacios, imponía condiciones y tenía contra las cuerdas a Cruz Azul, que no encontraba la forma de frenar la velocidad y profundidad de los universitarios.

La expulsión cambió la historia

Sin embargo, el encuentro dio un giro radical al minuto 37. César Huerta, uno de los hombres más peligrosos del cuadro auriazul, recibió su segunda tarjeta amarilla y dejó a su equipo con diez elementos.

La expulsión no sólo obligó a modificar el planteamiento de Pumas, sino que terminó inclinando el desarrollo del partido a favor de los visitantes, que encontraron espacios y comenzaron a hacerse del control del balón.

Antes del descanso, Agustín Palavecino acercó a los cementeros con el 2-1, encendiendo las alarmas en las tribunas de CU.

Pumas resistió, pero no le alcanzó

Parecía que el complemento sería un asedio celeste; sin embargo, los auriazules sorprendieron nuevamente. Recién iniciada la segunda mitad, Robert Morales culminó un contragolpe para colocar el 3-1, demostrando que incluso con inferioridad numérica los felinos seguían siendo peligrosos.

No obstante, el desgaste físico comenzó a pasar factura. Cruz Azul encontró mayores espacios y recortó distancias al minuto 64 con un tanto de Andrés Montaño, alimentando la reacción visitante.

A partir de ese momento, la Máquina empujó con insistencia ante un conjunto universitario cada vez más replegado y exigido en labores defensivas.

La igualada silenció Ciudad Universitaria

La resistencia auriazul finalmente se quebró al minuto 85. Christian Ebere apareció dentro del área para empujar el balón al fondo de las redes y decretar el 3-3 definitivo, silenciando a la afición local y premiando la insistencia cementera.

El empate deja sensaciones encontradas para Pumas. Por un lado, mostró carácter para competir durante más de una hora con un hombre menos e incluso encontró el tercer tanto cuando parecía más vulnerable. Por otro, volvió a dejar escapar puntos en casa, una tendencia que comienza a convertirse en una pesada losa para sus aspiraciones.

Ciudad Universitaria, históricamente una de las plazas más complicadas del futbol mexicano, ya no intimida como antes. Pumas volvió a desperdiciar una ventaja, volvió a dejar escapar unidades ante su gente y volvió a confirmar que su principal deuda está precisamente donde durante años construyó sus mejores campañas: su propia casa.

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