
transporta al espectador a Misisipi de los años 30´s, en donde dos hermanos gemelos (Smoke y Stack), interpretados por Michael B. Jordan, regresan a su ciudad natal con el objetivo de dejar de lado su vida criminal y comenzar de nuevo en compañía de las personas que dejaron atrás.
Como parte de esto inauguran un juke joint, los cuales solían ser bares informales manejados por afroamericanos que surgieron durante las leyes de Jim Crow (segregación). Asimismo, los juke joint se convirtieron en lugares clave para el desarrollo del blues y el jazz. Y en el caso Sinners se trata de la locación principal de la trama.
Sammie, un conocido de los gemelos, es un joven que por medio de su música tiene la capacidad de conjurar espíritus. Esto llama la atención de Remmick (Jack O Connell), un vampiro que se presenta en la puerta del bar, junto con otros dos a los que acaba de convertir en sus fieles seguidores.
Si bien con el paso del tiempo la figura del vampiro ha pasado por diversos cambios para poder adaptarse a las diferentes historias que se desea narrar, en los inicios del cine se tenía claro que se buscaba cuestionar las preocupaciones y/o los desagrados de la sociedad. Esta es la razón por la cual el físico tradicional que se les otorgó a estas criaturas, cumple con el propósito de causar rechazo. Lo que reafirma la idea de que el terror sobrenatural siempre ha sido una herramienta para hablar de situaciones realistas. Por ejemplo los hombres lobo surgen como representación del otro yo, es decir el conflicto entre la razón y los impulsos que son difíciles de controlar como la lujuria.
Sinners es una película que toca temas que hoy en día siguen vigentes: el racismo, la apropiación cultural y la creencia de la superioridad.
En un punto del filme, Remmick deja sus intenciones claras cuando le dice a Sammie: “Quiero tus historias y quiero tus canciones”.

El trabajo actoral de Michael B. Jordan recae en la representación de dos personajes quienes a simple vista carecen de características para ser diferenciados, a excepción de que Stack usa un sombrero rojo y Smoke uno azul. Lo que, sin necesidad de ser explícito, es por igual una forma de introducir la personalidad de cada uno. Smoke es más calmado y estratégico, mientras que Stack es más impulsivo. Y aunque al inicio puede parecer como si se tratara de una sola persona en cuerpos diferentes, conforme avanza la película se hace evidente que tanto el guión, como Michael B. Jordan trabajaron para que no se estancara en esto.
Añadiendo que la libertad, o la calma que buscan en Misisipi proviene realmente de direcciones diferentes.
Para Smoke es Annie (Wunmi Mosaku), una hechicera hoodoo con quien perdió un hijo. Para Stack es Mary (Hailee Steinfeld), una mujer blanca; en gran parte de Estados Unidos durante los años 30´s eran ilegales las relaciones entre personas blancas y lo que clasificaban como no blancas (afroamericanos, asiáticos, nativos americanos…).

Por su parte, la interpretación de Jack O Connel como Remmick no se queda atrás. Es la encarnación de quienes se presentan con gentileza y que en su imaginario no hay manera de cuestionar sus acciones. Solo para terminar siendo vistos como alguien desagradable por un grupo grande de personas. O Connel hace esta transición (de carismático a líder infame) de manera sutil. Poco a poco se va develando la verdad.
Sinners también es una película de resistencia, la libertad falsa en la que viven los personajes, años después del fin de la esclavitud, sigue sin permitirles acceder a los mismos lujos que el resto de la sociedad. Además de la constante presencia silenciosa del Ku Klux Klan; la pareja que Remmick convierte en vampiros pertenecen a este grupo. Y aún así, a pesar de que las condiciones no son óptimas, los personajes se esfuerzan para prosperar. Encontrando esperanza en la música al darle el poder de convertirse en cuentos populares que ayudarán a que su historia nunca desaparezca.
El trabajo en la fotografía y el diseño de sets ayuda a que Sinners no se sienta forzosamente guiado por sus temas de fantasía, al contrario logra aterrizar en la realidad. Tampoco se queda mucho tiempo planteando cómo diferenciar físicamente a los humanos de los vampiros, ya que esto solo entorpecería la trama y le quitaría peso a lo que realmente importa: las apariencias engañan.

La iluminación aprovecha la época, el lugar y el tiempo nocturno en el que la cinta sucede para crear un ambiente de incertidumbre. Llega un momento en el es nula la esperanza de que alguien se libre de terminar convertido en vampiro.
Sinners logra combinar diferentes géneros cinematográficos sin que se sienta como un intento burdo de resaltar y está disponible en plataformas digitales.