
En un giro radical dentro de su modelo de negocio, Netflix está analizando romper con la exclusividad total de su catálogo y explorar la televisión tradicional. El gigante del entretenimiento evalúa la implementación de canales de transmisión continua 24/7 con publicidad (conocidos como canales FAST), así como la posibilidad de vender y licenciar sus series y películas originales a plataformas competidoras.
¿Cómo funcionarán los nuevos canales en vivo y lineales?
La propuesta de canales 24/7 busca capturar a la audiencia que prefiere la comodidad de la televisión lineal, donde no es necesario buscar qué ver, sino simplemente sintonizar una transmisión programada. Bajo este esquema, Netflix crearía canales temáticos enfocados en sus géneros más fuertes, como maratones de comedias, reality shows o series de drama de producción propia, monetizándolos a través de inserciones comerciales obligatorias.
Esta opción permitiría a la plataforma generar una nueva vía de ingresos publicitarios, complementando su actual plan con anuncios y atrayendo a usuarios que no están dispuestos a pagar una suscripción mensual completa.
¿Qué implica el fin de la exclusividad total para sus producciones?
El segundo pilar de esta evaluación es la venta de licencias de sus títulos originales a otros servicios de streaming y cadenas de televisión tradicionales. Aunque en el pasado Netflix consideraba impensable ceder sus producciones a terceros, la presión financiera y la necesidad de maximizar el rendimiento de sus inversiones han cambiado el panorama de la empresa.
Al vender los derechos de transmisión de producciones que ya cumplieron su ciclo inicial de alta demanda dentro de la plataforma, Netflix obtendría ingresos directos e inmediatos, una práctica común entre los estudios tradicionales de Hollywood que ahora vuelve a ganar fuerza en la era digital.
Los canales FAST conquistan el streaming
Cabe mencionar que este modelo no es ninguna sorpresa en el mercado actual. Plataformas pioneras como Pluto TV o Tubi demostraron previamente el éxito de la televisión lineal digital, un formato que les ha permitido devorar una cuota importante del tiempo total de visualización en los televisores y que ahora los gigantes de suscripción buscan replicar para diversificar sus ingresos.