
Hay canciones que nacen para acompañar una ruptura y otras que terminan convirtiéndose en un espejo donde cualquiera puede reconocerse. “Salvarse de uno mismo”, el más reciente sencillo de Pehuenche, pertenece a esa segunda categoría. Aunque parte del dolor de una historia personal, su verdadero mensaje trasciende el desamor para hablar de un proceso que tarde o temprano atraviesa cualquier persona: aprender a enfrentar las emociones propias cuando todo parece derrumbarse.
Después de más de una década construyendo un proyecto musical caracterizado por la sensibilidad y la introspección, el cantautor mexicano —nombre artístico de Rafael Mesa— presenta una de las composiciones más honestas de su trayectoria, una obra que marca el inicio de una nueva etapa artística y emocional rumbo al lanzamiento de su segundo álbum, Juro que no morí.
Lejos de buscar respuestas fáciles, Pehuenche propone una reflexión sobre la pérdida, la dependencia emocional y la capacidad que tienen las personas para reconstruirse después de atravesar experiencias difíciles. El resultado es una canción que encuentra belleza en la vulnerabilidad y que confirma la evolución de un artista que ha hecho de las emociones su principal lenguaje.
Cuando dos historias rotas terminan escribiendo la misma canción
Aunque “Salvarse de uno mismo” nace desde una experiencia íntima, su origen también habla del poder de compartir las heridas.
Durante una entrevista, Rafael Mesa recordó que el sencillo comenzó a tomar forma junto al productor español Ferran Gisbert, con quien coincidió en un momento especialmente complejo para ambos.
Más que una simple sesión de composición, aquellos días terminaron convirtiéndose en un espacio de catarsis.
Mientras escribían, descubrieron que los dos atravesaban procesos sentimentales muy parecidos. Las conversaciones, las experiencias compartidas y las emociones que cada uno llevaba consigo comenzaron a transformarse poco a poco en versos.

“Cuando nos juntamos a escribir la canción, los dos estábamos viviendo relaciones complejas y procesos personales similares. Fue muy interesante ver cómo nuestras propias catarsis terminaron convirtiéndose en una sola canción”, explicó el músico.
Esa autenticidad es precisamente la que termina conectando con quien escucha el tema.
No se trata de una historia ficticia ni de un ejercicio narrativo; es el resultado de dos personas intentando entender aquello que estaban viviendo en ese momento. Esa experiencia compartida también fue el punto de partida creativo del sencillo.
Más allá del desamor: una canción sobre aprender a enfrentarse a uno mismo
Aunque el amor perdido aparece como el detonante de la historia, Pehuenche insiste en que el verdadero significado de “Salvarse de uno mismo” va mucho más allá de una ruptura sentimental.
Para el artista, las pérdidas adoptan muchas formas.
Puede tratarse del final de una relación, de un cambio inesperado, de una despedida o incluso de esos momentos en los que las propias inseguridades comienzan a dominar la vida cotidiana.
De ahí surge el título del sencillo.
“Muchas veces culpamos a los demás de lo que sentimos, pero también existe la posibilidad de mirarnos a nosotros mismos y entender qué está ocurriendo dentro de nosotros”, reflexiona.
Ese proceso de introspección se convierte en el eje de la canción.
En lugar de señalar responsables, el tema propone aceptar que sanar también implica hacerse preguntas incómodas y enfrentar aquellos miedos que normalmente permanecen ocultos.
Más que hablar del abandono, “Salvarse de uno mismo” habla de reconciliarse con quien uno es cuando desaparecen todas las distracciones.
Ferran Gisbert y un sonido que llevó a Pehuenche fuera de su zona de confort
Uno de los aspectos que más distinguen este sencillo respecto a trabajos anteriores es su propuesta sonora.
Para Rafael Mesa, colaborar con Ferran Gisbert significó explorar un territorio completamente distinto.
El productor español, reconocido por trabajar con artistas como Alizzz, Carlos Sadness, Reik, Lori Meyers y C. Tangana, aportó un universo musical diferente al que Pehuenche había desarrollado hasta ahora.
El resultado es una producción donde el pop contemporáneo y los elementos electrónicos conviven con la sensibilidad que siempre ha caracterizado al proyecto.
El propio músico reconoce que fue un reto adaptarse a una manera distinta de construir canciones.
Sin embargo, también considera que esa experiencia terminó enriqueciendo su identidad artística.
“Entrar al universo de Ferran fue muy bonito. Tiene un sello muy particular y me permitió experimentar con sonidos que normalmente no forman parte de mi manera de trabajar”, comentó.

Lejos de diluir la esencia de Pehuenche, esa colaboración amplía sus posibilidades creativas y demuestra que la evolución también implica atreverse a probar nuevos caminos.
La atmósfera visual de “Salvarse de uno mismo” juega un papel tan importante como la música.
El videoclip fue filmado en Londres bajo la dirección de la cineasta Yolanda Barker, quien había seguido el proyecto desde tiempo atrás.
Curiosamente, la grabación no obedeció a un plan previamente diseñado.
Todo ocurrió gracias a una coincidencia.
Durante una gira europea, Rafael Mesa pasó por Londres y aprovechó la invitación que Barker le había hecho meses antes para realizar una colaboración.
“Los astros simplemente se alinearon”, recuerda entre risas.
La ciudad terminó ofreciendo mucho más que una locación.
Sus calles, la arquitectura y el clima gris que acompañó la filmación construyen una metáfora visual del vacío emocional que deja una pérdida.
Sin necesidad de exagerar el dramatismo, el entorno londinense aporta una sensación de melancolía que dialoga perfectamente con la historia que cuenta la canción. El videoclip utiliza precisamente esa atmósfera fría y urbana para reforzar el mensaje del sencillo.
Cuatro años de evolución que desembocan en un nuevo álbum
Han pasado cuatro años desde el lanzamiento del primer disco de Pehuenche.
En ese tiempo cambiaron las experiencias personales, las personas que rodean al artista y también la forma en que observa el mundo.
Todo ese crecimiento terminó reflejándose en Juro que no morí, un material que representa una evolución tanto musical como emocional.
“Este disco habla de nuevos vínculos, nuevas experiencias y de la persona en la que me he convertido durante estos años”, explica.
Aunque mantiene la esencia introspectiva que caracteriza al proyecto, el álbum también explora géneros que anteriormente no habían formado parte del universo de Pehuenche.
Las influencias del rock argentino contemporáneo y una producción más abierta hacia sonidos pop construyen una propuesta distinta, sin perder el sello emocional que lo distingue.
A primera vista podría parecer contradictorio.
Las letras hablan de pérdidas, dependencia emocional y despedidas.
Sin embargo, musicalmente el nuevo material apuesta por arreglos más luminosos y dinámicos.
Para Rafael Mesa, esa decisión tiene un sentido muy claro.
La música también puede convertirse en un impulso para seguir adelante.
“Es un disco más alegre en términos rítmicos. Aunque las letras sean profundas, la música también empuja”, explica.
Esa combinación permite que canciones como “Salvarse de uno mismo” transmitan esperanza sin dejar de reconocer el dolor.
El equilibrio entre ambos elementos convierte al sencillo en una experiencia emocional mucho más cercana para quien la escucha.
La música como refugio
Más allá de los números o las reproducciones, Pehuenche tiene una aspiración muy concreta.
Quiere que sus canciones acompañen la vida de las personas.
El artista asegura que uno de los momentos más gratificantes ocurre cuando recibe mensajes de personas que encontraron consuelo en alguna composición.
No importa si una canción ayudó a superar una ruptura, a mejorar un día complicado o simplemente ofreció unos minutos de tranquilidad.
Para él, esa es la verdadera función de la música.
“Lo más bonito es cuando alguien me dice que una canción lo acompañó en un momento importante de su vida.”
Ese vínculo emocional explica por qué sus composiciones suelen generar una conexión tan cercana con el público.
No buscan ofrecer respuestas absolutas.
Buscan abrir un espacio donde cada persona pueda encontrar las suyas.
Con más de diez años de carrera, Pehuenche se ha consolidado como una de las propuestas independientes más sensibles de la escena mexicana.
Su proyecto ha pasado por escenarios nacionales e internacionales, incluyendo festivales como SXSW, LAMC, Tecate Comuna y Bahidorá, además de presentaciones en países como Estados Unidos, España, Reino Unido y México.
Sin embargo, más allá del crecimiento profesional, Rafael Mesa considera que la transformación más importante ha ocurrido en el plano personal.
Hoy escribe desde otro lugar.
Con nuevas experiencias.
Con otra perspectiva.
Y, sobre todo, con la convicción de que mostrar las propias heridas también puede convertirse en una forma de acompañar a otras personas.
Lo que viene para Pehuenche
“Salvarse de uno mismo” representa apenas el primer vistazo de una etapa que continuará desarrollándose con el lanzamiento de Juro que no morí, un álbum donde el artista promete ampliar su universo sonoro sin abandonar la profundidad emocional que ha caracterizado toda su carrera.
Mientras tanto, Pehuenche prepara una serie de presentaciones en distintas ciudades de México, entre ellas Ciudad de México, Puebla y Cuautla, además de nuevas fechas que irá anunciando a través de sus redes sociales.
Con este sencillo, Rafael Mesa confirma que la música puede seguir siendo un espacio para hablar de aquello que muchas veces cuesta expresar con palabras. Porque, al final, salvarse de uno mismo no consiste en olvidar el dolor, sino en aprender a convivir con él hasta convertirlo en una oportunidad para seguir adelante.