
Hay amistades que parecen destinadas a durar para siempre. Personas con las que compartimos la universidad, los primeros viajes, las fiestas, las crisis y buena parte de nuestra historia. Pero también llega un momento en el que surge una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando quienes crecieron juntos ya no son las mismas personas?
Esa es una de las preguntas que plantea Lo peor de mis amigos, comedia original del dramaturgo español Nando López que llega al Teatro Milán bajo la dirección de Artús Chávez Novelo, con adaptación de Chávez Novelo y Eduardo Córdoba y producción de Los Abraham.
La puesta en escena estrena el 8 de septiembre de 2026 a las 20:45 horas y contempla una temporada de 20 funciones. El elenco está integrado por Alondra Hidalgo, Pablo Gómez, Tamara Niño de Rivera y Abraham Lombrozo / Ernesto M. Agraz.
La historia sigue a Susana, Guillermo, Pablo y Thais, cuatro amigos que emprenden un viaje por Europa. Lo que inicialmente parece una oportunidad para reencontrarse y disfrutar juntos termina convirtiéndose en una convivencia capaz de sacar a la superficie viejos conflictos, traumas, amores, rivalidades y conversaciones que durante años habían quedado pendientes.
Las amistades también necesitan adaptarse
El viaje funciona como detonador de una situación que resulta familiar para muchas personas: descubrir que los amigos de antes no necesariamente siguen siendo los amigos de hoy.
Las responsabilidades cambian. Aparecen trabajos, parejas, hijos, nuevas prioridades y distintas maneras de entender la vida. Lo que a los 20 años parecía sencillo —viajar con poco dinero, dormir donde fuera y pasar días enteros juntos— puede volverse mucho más complicado con el paso del tiempo.
Para Artús Chávez Novelo, esa transformación es uno de los ejes de la obra. La amistad, explica, requiere más trabajo conforme pasan los años porque las personas también desarrollan nuevas necesidades, rutinas y formas de relacionarse.
Lo peor de mis amigos utiliza la comedia para acercarse precisamente a esa zona incómoda. Los personajes pueden resultar entrañables, pero también desesperantes; pueden quererse profundamente y, al mismo tiempo, tener enormes diferencias.
La pregunta no es únicamente si seguirán siendo amigos, sino qué significa realmente conservar una amistad cuando la vida de cada integrante ha tomado caminos diferentes.

Eduardo Córdoba: lleva una historia española al público mexicano
Para Eduardo Córdoba, coadaptador y productor general, el proyecto nació después de conocer en España el trabajo de Nando López. La compañía Los Abraham había presentado anteriormente una obra en ese país con apoyo de la Secretaría de Cultura de México, experiencia que permitió establecer contacto con el dramaturgo.
Córdoba explica que uno de los intereses de la compañía es precisamente generar un intercambio artístico: llevar propuestas mexicanas a otros países y, al mismo tiempo, traer dramaturgias internacionales para integrarlas al contexto nacional.
Cuando leyó Lo peor de mis amigos, encontró una historia con potencial para conectar con el público mexicano a través de la risa.
Sin embargo, adaptar la obra implicó algo más que trasladar los diálogos de un idioma a otro. También fue necesario considerar las diferencias culturales entre España y México.
Uno de los principales retos estuvo en el humor. Córdoba consideró que la dinámica de los amigos mexicanos podía permitir una interacción más cargada de bromas, carrilla y complicidad.
Pero también hubo una cuestión más concreta: el viaje por Europa.
Mientras que para los personajes españoles recorrer diferentes países europeos puede presentarse como una experiencia relativamente cotidiana, para una parte del público mexicano viajar por varios destinos europeos representa una posibilidad mucho menos accesible.
La adaptación buscó entonces acercar esa circunstancia al espectador mexicano sin perder la esencia de la historia original.
Una comedia como espejo de las relaciones
Otro de los aspectos que interesó a Córdoba fue la posibilidad de hablar de las amistades desde un lugar que no suele explorarse demasiado.
En la vida cotidiana se habla mucho de la importancia de cuidar las relaciones de pareja o familiares, pero pocas veces se plantea con la misma claridad que una amistad también necesita comunicación, acuerdos y conversaciones incómodas.
Durante la entrevista, Córdoba reconoció que la propia obra lo llevó a reflexionar sobre algunas de sus amistades.
Hay personas a las que se les puede tener mucho cariño aunque, con el paso del tiempo, la convivencia se haya reducido o las diferencias se hayan vuelto más evidentes. En esos casos, la pregunta no necesariamente tiene que ser si la amistad debe terminar, sino si existe la posibilidad de reconstruirla desde una nueva etapa.
Esa reflexión conecta directamente con uno de los planteamientos centrales de la obra: cada persona decide qué tipo de amistades quiere conservar y qué vínculos considera importantes en su vida.
No necesariamente tienen que ser personas que piensen igual, compartan las mismas ideas o tengan estilos de vida similares. Una amistad también puede construirse desde las diferencias.

Los Abraham y el crecimiento del teatro mexicano
Para Córdoba, Lo peor de mis amigos representa además un paso importante para Los Abraham, compañía que cuenta con casi una década de trayectoria.
El proyecto forma parte de un proceso de crecimiento que comenzó con producciones pequeñas, continuó con proyectos apoyados por programas gubernamentales y actualmente busca consolidar una ruta comercial.
El productor compara esa evolución con la de un negocio mexicano que comienza a profesionalizarse y crecer.
En ese sentido, la obra no solamente representa el montaje de una nueva comedia, sino también la posibilidad de demostrar que las compañías y artistas mexicanos pueden desarrollar producciones capaces de llegar a públicos cada vez más amplios.
Córdoba considera importante que el público conozca la calidad del trabajo artístico que se realiza en México y que las producciones nacionales puedan encontrar también espacios fuera del país.
Una invitación a reír y reencontrarse
Aunque Lo peor de mis amigos plantea preguntas sobre el paso del tiempo, las diferencias entre las personas y la transformación de las amistades, Eduardo Córdoba tiene claro cuál debe ser la primera experiencia del público: divertirse.
La intención es que la obra pueda disfrutarse como una salida con amigos o familia: ir al teatro, tomar algo, cenar, reír y posteriormente conversar sobre aquello que ocurrió en escena.
La producción también contempla funciones con intérprete de Lengua de Señas Mexicana, como parte de su intención de acercar el espectáculo a públicos diversos.

Al final, el viaje de estos cuatro amigos no solamente ocurre entre aeropuertos, trenes y ciudades europeas. El recorrido más importante sucede dentro de su propia relación.
Porque crecer junto a alguien no significa necesariamente permanecer iguales. A veces significa aceptar que ambos cambiaron, hablar de aquello que durante años permaneció sin decirse y decidir si todavía existe un camino que puedan recorrer juntos.
Y quizá ahí está la pregunta que Lo peor de mis amigos deja sobre la mesa: cuando nuestros amigos ya no son los mismos de antes, ¿tenemos que despedirnos de ellos o aprender a conocerlos nuevamente?