
La banda canadiense Meltt atraviesa una nueva etapa creativa con Pathways, un álbum que funciona como una fotografía de cuatro músicos enfrentándose al paso del tiempo, los cambios personales y la necesidad de encontrar nuevos caminos. Con una propuesta que conserva la sensibilidad psicodélica que ha caracterizado al grupo, pero incorpora texturas electrónicas, momentos más acústicos y una mayor libertad en la producción, Ian Winkler y James Turner encuentran en este material una forma de documentar su propia evolución.
Después de varios años de giras y de construir una relación cada vez más cercana con públicos de distintos puntos de América del Norte, Meltt también prepara su regreso a México. La banda se presentará el 10 de septiembre en House of Vans, Ciudad de México, donde llevará al escenario las canciones de Pathways y una propuesta en vivo que, según sus integrantes, busca ampliar la experiencia del álbum sin perder su esencia, y nos cuentan todos los detalles en esta entrevista.

“Pathways”, un disco sobre crecer y encontrar nuevos caminos
Para Meltt, Pathways no representa únicamente un nuevo lanzamiento discográfico, sino el resultado de un momento particular en la vida de sus integrantes. Los cuatro músicos comenzaron a trabajar en el álbum mientras dejaban atrás sus veintes y entraban en una etapa marcada por nuevas responsabilidades, decisiones y preguntas sobre el futuro.
James Turner explica que el proceso creativo estuvo determinado por ese cambio generacional. “Creo que estamos todos de la misma edad y estamos creciendo juntos para desarrollar Pathways”, señala. Aunque cada integrante atravesaba circunstancias diferentes, encontraron un punto de encuentro en esa sensación compartida de estar avanzando hacia una nueva etapa.
El título del álbum funciona precisamente como una metáfora de ese proceso. “La idea que teníamos fue que dejamos los años 20 y entramos en los años 30. Más responsabilidad, abrimos nuevos caminos”, explica Turner. Así, las canciones se convierten en distintas representaciones de las experiencias individuales que, al llegar al estudio, terminan transformándose en una identidad colectiva.
Ian Winkler coincide en que el disco habla de cuatro personas buscando su propia dirección. “El álbum es sobre nosotros encontrando nuestro propio camino. Es como cuatro de nosotros escribiendo, así que son cuatro de nuestras experiencias en la vida, caminando y cruzando caminos y creando este álbum”, apunta.
La experiencia acumulada durante los últimos años también fue fundamental. Después de realizar giras y tocar frente a diferentes públicos, la banda llegó al proceso de composición con una perspectiva distinta sobre su propia música. Esa madurez permitió que Pathways no fuera una repetición de sus trabajos anteriores, sino una oportunidad para preguntarse hacia dónde podían llevar su sonido.
Winkler reconoce que uno de los elementos más estimulantes del proceso fue precisamente experimentar con los límites de la identidad musical de Meltt. La banda conservó su calidez y sensibilidad psicodélica, pero comenzó a explorar simultáneamente territorios acústicos y electrónicos.
“Siempre estamos experimentando con nuevos sonidos, y eso es lo que nos emociona sobre el proceso de escribir”, explica. Para el músico, existe una satisfacción particular en entrar al estudio con una canción y descubrir que todavía puede convertirse en algo completamente diferente.
Uno de esos momentos ocurrió durante la producción de “The Huntsman”, particularmente con una sección de guitarra que originalmente no formaba parte de las primeras versiones. “Cuando la estábamos produciendo, nos divertíamos y lo conseguimos. Y pensamos: ‘wow, esto es pesado, esto es increíble’”, recuerda.
Ese espíritu de descubrimiento atraviesa Pathways: la banda no busca abandonar aquello que la identifica, sino encontrar nuevas posibilidades dentro de su propio lenguaje musical.

Entre lo acústico y lo electrónico: experimentar sin perder la esencia
El carácter experimental del álbum también se refleja en canciones como “In Good Time” y “Goodbye”, dos piezas que muestran caminos considerablemente diferentes dentro de un mismo material.
Winkler explica que ambas canciones representan dos extremos que Meltt quería explorar. Mientras “In Good Time” conserva una estructura más orgánica y contenida, “Goodbye” se mueve hacia un terreno mucho más sintético y orientado al baile.
“Creo que son dos canciones muy diferentes y son cosas que son geniales para poner en el mismo álbum”, señala.
En el caso de “In Good Time”, el grupo decidió no sobreproducir la composición. La canción había llegado al estudio con una personalidad suficientemente definida y el reto consistió precisamente en saber cuándo dejar de intervenir. “Estábamos muy conscientes de no añadir demasiado a eso, solo lo amábamos tanto cuando se escribió”, explica Winkler.
La dinámica interna de Meltt ha sido clave para conseguir ese equilibrio. Los integrantes se conocen desde hace muchos años y, además de compartir una historia musical, mantienen una amistad que permite que las experiencias personales tengan espacio dentro del proceso creativo.
Turner describe el método de trabajo como un diálogo entre lo individual y lo colectivo. “Hay un ambiente colaborativo, en el que creo que cada experiencia individual se encuentra con nuestra experiencia colectiva”, afirma.
La confianza construida entre los músicos permite que cada integrante pueda llevar sus propias ideas al estudio sin perder de vista el objetivo común. “Hay una relación de trabajo allí que hace más fácil mezclar esos mundos de nuestras experiencias individuales”, añade.
Esa convivencia entre diferentes perspectivas es, para Turner, una de las razones por las que el proceso sigue siendo significativo después de tantos años.
El mismo principio se traslada a sus presentaciones en vivo. Para Meltt, tocar las canciones de Pathways no significa reproducir exactamente lo que aparece en el disco. La banda ha comenzado a modificar algunas estructuras, extender canciones y experimentar con diferentes efectos para construir una experiencia más dinámica.
“Siempre manteniéndonos fieles a las grabaciones y la música en sí”, explica Turner, pero incorporando mayor libertad durante las presentaciones.
Winkler agrega que parte del trabajo consiste en repetir las canciones hasta encontrar nuevos espacios dentro de ellas. Algunas secciones pueden crecer, cambiar o transformarse dependiendo del escenario.
“Cuando escribimos las canciones, tenemos que repetir las canciones y encontrar nuevas partes que nos gustan y nuevas áreas en las que podemos extender cosas o cambiar partes”, comenta.
El resultado es un espectáculo que conserva la identidad de Meltt, pero permite que el público escuche las canciones desde otra perspectiva.
Meltt regresa a México con una nueva etapa
El regreso de Meltt a Ciudad de México representa uno de los momentos más esperados de esta nueva etapa. La banda se presentará el 10 de septiembre en House of Vans, después de una experiencia particularmente significativa en el país.
Para James Turner, México ocupa un lugar especial dentro de la trayectoria reciente del grupo. Recuerda que el concierto que ofrecieron en 2023 permanece como uno de sus favoritos.
“México siempre ha sido una audiencia muy importante para nosotros. El único show que tuvimos allí en 2023 sigue siendo mi show favorito”, afirma.
La conexión con el público mexicano es precisamente una de las razones por las que el regreso adquiere una dimensión especial. Ahora, Meltt llegará con un álbum diferente y con una propuesta escénica más desarrollada.
“Estoy muy emocionado de poder tocar de nuevo frente a nuestra audiencia de Ciudad de México porque fueron tan increíbles la última vez”, asegura Turner.
La presentación también permitirá que los seguidores mexicanos conozcan en directo las nuevas canciones de Pathways. Para la banda, esto implica no solamente presentar material reciente, sino mostrar cómo ha cambiado su manera de interpretar y entender su propia música.
Winkler, por su parte, destaca la relación que han construido con quienes los escuchan desde México. “Ha habido gente escuchándonos desde Ciudad de México. Es increíble poder traer el show a ellos”, comenta.
Después de la gira, Meltt comenzará a pensar en el siguiente capítulo. Sin embargo, ninguno de los integrantes parece interesado en anticipar demasiado el futuro. Para Winkler, todavía es demasiado pronto para definir qué dirección tomará la banda.
“Creo que esa es una pregunta que solo puede ser realmente respondida una vez que comencemos a escribir”, reconoce. Por ahora, el grupo se encuentra concentrado en llevar Pathways a los escenarios y descubrir qué nuevas posibilidades aparecen durante el recorrido.
Turner, sin embargo, adelanta que la experimentación continuará siendo uno de los motores de la banda. “Habrá algún tipo de desarrollo más profundo en el ámbito de los sonidos y hacer algo un poco diferente de lo que hemos hecho”, señala.
Esa búsqueda es, en buena medida, lo que mantiene vivo el proyecto. Meltt no parece interesado en repetir una fórmula que ya conoce, sino en utilizar cada álbum como una oportunidad para explorar un territorio distinto.
Por eso, Pathways funciona como algo más que un título: es la representación de una banda que entiende que crecer también significa cambiar de dirección. Y mientras Ian Winkler, James Turner y el resto de Meltt continúan descubriendo cuál será su siguiente camino, México se prepara para recibirlos nuevamente.
“No podemos esperar a verlos. Estmos muy, muy emocionados”, concluye Turner sobre su próximo encuentro con el público mexicano.