
Lo que se vivió la noche del pasado 11 de octubre en el Pepsi Center fue un suceso casi canónico, pues la banda brasileña Sepultura se despidió del mundo en un concierto que pasará a la historia para todos los fanáticos que tuvieron la oportunidad de asistir al recinto.
Fue así como el cuarteto ofreció el último concierto de su gira internacional Celebrating Life Through Death y celebró cuatro décadas de trayectoria junto a un público que respondió con coros, saltos, mosh pits y mucha euforia.
Durante el espectáculo, el guitarrista Andreas Kisser recordó que Sepultura tocó por primera vez en México en 1989 y agradeció a sus seguidores por acompañarlos en una etapa decisiva de su historia.

Cuatro décadas de metal
La jornada comenzó con Guilt Trip, banda británica que calentó el ambiente con una propuesta de metalcore y crossover thrash. Después, Sepultura tomó el escenario con una alineación integrada por Derrick Green en la voz, Andreas Kisser en la guitarra, Paulo Jr. en el bajo y Greyson Nekrutman en la batería.
El repertorio conectó distintas etapas de la carrera del grupo, desde la velocidad del thrash metal hasta los sonidos más cercanos al groove metal que consolidaron su identidad. Canciones como “Inner Self”, “Desperate Cry”, “Attitude”, “Choke”, “Territory”, “Refuse/Resist” y “Arise” formaron parte de una selección que también incluyó material de su etapa más reciente.

Uno de los momentos más significativos llegó con “Kaiowas”. Su percusión y sus referencias rítmicas de tribus originarias evocaron la búsqueda sonora con la que Sepultura amplió los límites del metal, particularmente en una trayectoria marcada por discos como Beneath the Remains, Arise, Chaos A.D. y Roots.
“Aquí nos despedimos del mundo”
La conexión con el público mexicano fue el hilo conductor de la noche. El público no dejaba de corear “Sepultura, Sepultura, Sepultura...” entre cada canción. Entre el slam y los coros colectivos, Kisser se dirigió a los asistentes para recordar la relación de la banda con el país y agradecer la oportunidad de celebrar sus 40 años de historia en la capital.

El músico explicó que el concierto tenía un valor especial porque sería el último fuera de Brasil.
El cierre llegó con “Roots Bloody Roots”, uno de los temas más reconocibles de Sepultura y pieza central del álbum Roots, publicado en 1996. La canción puso fin a una noche en la que la banda repasó parte de su legado y reafirmó el lugar que ocupa dentro del metal latinoamericano.

Desde sus primeros años, Sepultura pasó de ser una banda surgida en Belo Horizonte, Brasil, a convertirse en uno de los nombres latinoamericanos con mayor reconocimiento dentro del metal mundial.
Para quienes han seguido al grupo durante décadas, escuchar estas composiciones en vivo tuvo un significado que va más allá de la nostalgia: fue la oportunidad de reencontrarse con canciones que ayudaron a definir una parte importante del metal de los años noventa y que mantienen su fuerza sobre el escenario.
Más que una despedida convencional, el concierto del Pepsi Center fue una oportunidad para escuchar en vivo canciones que definieron distintas épocas del grupo. Con México como última escala internacional, Sepultura dejó el escenario entre riffs, percusiones y la energía de una audiencia que convirtió el adiós en una celebración colectiva.
