
La cantante canadiense-mexicana Lexi Valentine encontró en la música una manera de reconstruirse después de atravesar uno de los periodos más complicados de su vida. El resultado es Lo Claroscuro, un álbum que reúne emociones, contradicciones y distintas facetas de su personalidad, pero que, sobre todo, representa un reencuentro con ella misma.
Después de alejarse de la música durante un tiempo, la artista volvió a escribir cuando sintió que necesitaba encontrar una salida a todo lo que estaba viviendo. Los problemas de salud de su padre, el fallecimiento de su perrita y el final de una relación sentimental coincidieron en una etapa que la llevó a cuestionarse su futuro creativo.

«La única forma realmente como que para no volverme loca era volver a escribir», compartió Lexi en entrevista con La Crónica de Hoy. Para ella, componer dejó de ser solamente una actividad artística y se convirtió en una forma de procesar lo que llevaba dentro: «Necesito escribir para sacarme como que ese desmoño de adentro».
Lo Claroscuro: aprender a aceptar las luces y sombras
El título del disco no es casualidad. Inspirado en el claroscuro, una técnica artística que juega con el contraste entre la luz y la sombra, el concepto funciona como una metáfora de la propia vida de Lexi: una combinación de emociones y experiencias que no siempre son fáciles de conciliar.
En este proceso también encontró inspiración en las ideas del psicólogo Carl Jung, particularmente en los conceptos de individuación e integración, relacionados con el reconocimiento de las distintas partes que conforman la personalidad.
La cantante explicó que durante su proceso terapéutico comprendió que no solamente debía reconocer sus cualidades positivas, sino también aquellas características y emociones que durante mucho tiempo había intentado esconder.

«No nada más esas partes como buenas [...] también tienes que ver esas partes que son, pues, las que rechazas», explicó.
Esta reflexión terminó trasladándose a las canciones. Por eso, el álbum puede pasar de la tristeza al enojo, de la vulnerabilidad a una actitud desafiante. No busca presentar una personalidad perfecta, sino mostrar a una mujer que está aprendiendo a convivir con todas sus versiones.
Uno de los aspectos más interesantes de Lo Claroscuro es la manera en que alterna entre el español y el inglés. Para Lexi, esta dualidad tiene una conexión directa con su historia: es hija de padres mexicanos, pero nació y creció en Canadá.
Durante mucho tiempo sintió que debía controlar la manera en que expresaba sus emociones, especialmente por las expectativas que percibía alrededor de su identidad latina.
Sin embargo, descubrió que cada idioma le permitía explorar diferentes matices de su personalidad.
«Cuando escribo en español, como que me permito ser un poquito más vulnerable», señaló. En cambio, cuando compone en inglés, suele adoptar una actitud más irónica y desafiante.
Con el tiempo entendió que ninguna de esas versiones era menos auténtica que la otra. Ambas forman parte de quien es y no tenía por qué elegir entre ellas.
Jon Drew y una producción construida desde la confianza
El álbum fue producido junto a Jon Drew, baterista, productor y amigo de Lexi desde hace casi 20 años, con quien mantiene también un vínculo familiar.
Esa relación fue importante tanto en lo musical como en lo personal. La cantante destacó la honestidad de su colaborador y la confianza que existe entre ambos para compartir ideas, cuestionar decisiones y encontrar nuevas posibilidades creativas.
«No hay nada que yo respete más que la honestidad que me ofrece otra persona», afirmó.
Musicalmente, el material transita entre el indie pop y el dream pop, con influencias que forman parte de la historia musical de la cantante. Desde The Doors y Caifanes hasta Nick Cave, Patti Smith y Cristian Castro, sus referencias reflejan una mezcla de sonidos y generaciones que conviven naturalmente en su propuesta.
El álbum incluye siete canciones: Niña Feliz, Lo sé, RIPS, Limerence, Malvado Gemelo, Choose You y Speed. Entre ellas, Lexi destacó las composiciones de carácter más oscuro y travieso, mientras que Limerence tiene una historia particular, pues comenzó a escribirla alrededor de 2013.
Una nueva etapa para Lexi Valentine
Más allá de representar el cierre de un periodo complicado, Lo Claroscuro parece abrir una etapa creativa para la artista. Lexi reconoce que ahora intenta ser menos exigente consigo misma y dejar de preocuparse constantemente por las expectativas de los demás.
«Me estoy dando permiso como que apapacharme un poquito más», expresó al hablar de la relación que mantiene actualmente con su propia identidad.

Para ella, aprender a aceptar incluso aquellas características que antes rechazaba ha sido fundamental para encontrar mayor tranquilidad.
«La felicidad realmente viene [...] de vivir una vida lo más auténtica posible», reflexionó.
Ahora, entre sus planes están regresar a los escenarios de la Ciudad de México durante 2027, llevar su música a otros puntos de Latinoamérica y colaborar con artistas de diferentes géneros. También le interesa explorar la composición para otros intérpretes.
Con Lo Claroscuro, Lexi Valentine no pretende ofrecer una versión definitiva de sí misma. Al contrario, presenta un trabajo que abraza sus contradicciones y demuestra que la vulnerabilidad también puede convertirse en una poderosa forma de expresión artística.
