El diputado federal Jesús Irugami Perea Cruz se posiciona como el favorito entre los acapulqueños cuando se habla de quién debería encabezar la candidatura de Morena a la presidencia municipal en las elecciones locales de Guerrero 2027.
Las preferencias ciudadanas lo colocan a la cabeza del escenario político local, por encima de otros perfiles que también se mencionan en el ambiente político del puerto.
El liderazgo no es casual ni únicamente atribuible a la gestión legislativa. Perea Cruz representa algo que el electorado acapulqueño parece estar buscando con creciente claridad: un perfil político sin los desgastes acumulados del aparato local, con trayectoria probada en los espacios más exigentes del Gobierno de la Ciudad de México y con arraigo real en su tierra.

Esa combinación —experiencia nacional, origen local y distancia de los vicios de la política actual— es lo que explica su ventaja en el posicionamiento ciudadano.
Como diputado federal, Perea Cruz ha dado seguimiento puntual a la inversión de más de 8 mil millones de pesos de CONAGUA para infraestructura hídrica en Acapulco, ha impulsado mecanismos de coordinación federal-municipal y ha trabajado desde el Congreso para que los recursos de reconstrucción post-Otis lleguen con transparencia y resultados medibles a las colonias que más lo necesitan.
Una gestión concreta que los acapulqueños ya están registrando y que contrasta con la política de promesas que el puerto conoce de sobra.
El posicionamiento se da en un momento en que ninguno de los perfiles mencionados ha formalizado aspiración alguna, lo que convierte este termómetro ciudadano en una señal temprana del mapa político local.
Acapulco celebrará elecciones municipales en 2027, en un contexto marcado por la reconstrucción post-Otis y una agenda centrada en servicios básicos, seguridad y reactivación económica.
En ese escenario, el mensaje es claro: la ciudad no solo busca al mejor gestor, busca una forma distinta de hacer política