
Las tiendas de productos chinos que en los últimos años se expandieron rápidamente en Veracruz y Boca del Río comienzan a cerrar sus puertas debido a una combinación de factores económicos, tecnológicos y regulatorios que han reducido su competitividad frente al comercio electrónico.
De acuerdo con el presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en Veracruz, Ramón Ortega, el principal cambio ocurrió tras la pandemia de COVID-19, cuando los consumidores adoptaron las compras por internet como una práctica habitual y muchos ya no regresaron al comercio tradicional.
El especialista explicó que las plataformas digitales ofrecen productos similares, e incluso del mismo origen, a precios más bajos porque no enfrentan gastos como renta de locales, pago de servicios, nómina o mantenimiento de establecimientos físicos. Esa diferencia de costos ha colocado en desventaja a las tiendas instaladas en plazas y avenidas comerciales.
Ortega señaló que esta situación no afecta únicamente a los negocios de mercancía china, sino también a otros comercios establecidos en plazas comerciales, donde cada vez es más común encontrar locales vacíos o negocios que han tenido que cambiar de giro para mantenerse en operación.
A la competencia del comercio electrónico se suman las políticas comerciales implementadas por el Gobierno de México, que han endurecido las condiciones para la importación de productos provenientes de China mediante la aplicación de aranceles, lo que incrementa el costo de la mercancía que llega al país por vías legales.
Además, autoridades federales y estatales han reforzado los operativos de verificación para revisar que los establecimientos cumplan con las obligaciones fiscales y aduaneras, así como con la documentación que acredita la legal importación de los productos que comercializan. Estas acciones surgieron tras solicitudes del sector empresarial, que denunciaba una competencia desleal por parte de algunos negocios.
El secretario de Desarrollo Económico y Portuario de Veracruz, Ernesto Pérez Astorga, confirmó anteriormente que se realizarían revisiones para verificar el pago de impuestos y el cumplimiento de la normatividad vigente por parte de este tipo de establecimientos.
Entre los factores que explican el cierre de estas tiendas destacan la disminución de las ventas presenciales, el aumento de los costos operativos, los aranceles a productos asiáticos y una mayor vigilancia sobre las importaciones. Todo ello ha reducido el margen de operación de negocios que basaban su éxito en ofrecer una amplia variedad de artículos a bajo costo.
Especialistas consideran que el comercio físico deberá adaptarse a los nuevos hábitos de consumo, incorporando estrategias digitales, ofreciendo productos diferenciados o enfocándose en servicios que no puedan sustituirse fácilmente mediante compras en línea.
El panorama refleja una transformación en la actividad comercial de Veracruz y Boca del Río, donde el crecimiento acelerado que registraron las tiendas de origen chino en los últimos años parece haber entrado en una etapa de desaceleración, impulsada por los cambios en el mercado y por un entorno regulatorio más estricto.