
Este Domingo, más de 5 mil indígenas marcharon en Chiapas para exigir paz y la defensa de sus territorios ante la violencia, los desplazamientos y las amenazas que, aseguran, afectan a sus comunidades, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.
La movilización reunió a personas de las regiones de Chilón, Ahlan Sac Hun, Jetha’, Bachajón y Sitalá, quienes recorrieron más de 10 kilómetros acompañados por tambores y sonidos tradicionales de caracola.
Denuncias y demandas
Los participantes, principalmente indígenas tzeltales, choles y tojolabales, denunciaron amenazas, despojo territorial y proyectos que consideran una amenaza para sus comunidades, recursos naturales y formas de vida. Entre sus principales demandas estuvieron el respeto a sus territorios y a su derecho a ser consultados antes de cualquier intervención.
A la movilización se sumaron organizaciones del Pueblo Creyente, el Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Modevite), maestros y agrupaciones de jóvenes, quienes coincidieron en que las decisiones sobre el territorio deben ser tomadas por las propias comunidades.
Durante la marcha también se cuestionó la propuesta de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, al considerar que avanza mediante un proceso apresurado y sin información suficiente, clara y culturalmente pertinente.
Otro de los reclamos fue por la defensa del agua. Amapola Gómez Morales, integrante de una comunidad tzeltal, expresó su preocupación por la pérdida de los bosques y manantiales que sostienen la vida de las comunidades.
“Nos vienen a quitar el agua, el bosque, todo nos va a destruir y ¿dónde vamos a hacer la milpa?”, expresó.
Rechazo a la Ruta de las Culturas Mayas
En un pronunciamiento, el movimiento rechazó la construcción de la autopista Palenque-San Cristóbal, conocida como “Ruta de las Culturas Mayas”, al señalar que las consultas realizadas no han sido previas, libres ni informadas. También denunció la destrucción de bosques, selvas, montañas y manantiales, además de presuntos actos de intimidación contra quienes defienden el territorio.
Las comunidades advirtieron que las obras también pueden afectar cafetales, parcelas, milpas y fuentes de agua utilizadas por las familias, así como lugares considerados sagrados, conocidos como “Ajaw”. Para los manifestantes, el problema no se limita al impacto ambiental, pues existe el riesgo de que los proyectos generen divisiones y afecten el tejido comunitario.
“La Tierra no es negocio, nosotros mismos somos tierra”, señalaron en su pronunciamiento, en el que exigieron respeto a sus usos, costumbres, territorios y decisiones colectivas, con base en el artículo 2° de la Constitución mexicana.
Los manifestantes exigieron a los tres niveles de gobierno escuchar a las comunidades antes de realizar cualquier intervención en sus territorios y cerraron la movilización con consignas como “Paz para Chiapas”, “Sí a la vida, no a la muerte” y “La Tierra no se vende, se ama y se defiende”.