Durante las asambleas informativas en defensa de la Cuarta Transformación y de la soberanía, la senadora con licencia, Ana Lilia Rivera, llamó a no dejarse guiar por intereses particulares y por el contrario mantener siempre los principios que dieron origen al movimiento.
En distintos municipios de Tlaxcala, la senadora ha afirmado que la democracia significa dejar el poder en manos del pueblo para que éste sea quien tome, en su momento, las decisiones que definen el rumbo del país y de Tlaxcala.
Reconoció en ella una trayectoria basada en la congruencia y advirtió que la división dentro del movimiento puede terminar favoreciendo nuevamente a las minorías que durante décadas concentraron las decisiones y el poder.
Enfatizó que la transformación del poder no puede depender únicamente de quienes lo ejercen desde las estructuras institucionales, sino de una ciudadanía consciente de su capacidad para decidir. Señaló que uno de los principales desafíos de la Cuarta Transformación es preservar los principios y valores que dieron origen al movimiento, particularmente frente a la posibilidad de que los intereses particulares terminen desplazando las causas colectivas.
Durante sus recorridos, la senadora con licencia ha encontrado muestras de respaldo ciudadano, particularmente entre quienes valoran su congruencia y su permanencia cercana a las comunidades. En sus encuentros, ha insistido en que la política debe recuperar su sentido social y que escuchar a la población constituye una responsabilidad permanente de quienes aspiran a transformar la vida pública.
Ha señalado que las asambleas informativas representan un espacio para dialogar directamente con la ciudadanía sobre los retos que enfrenta el país, la defensa de la soberanía y la necesidad de mantener unido al movimiento transformador. En ese contexto, planteó que la unidad no debe construirse a partir de intereses personales, sino alrededor de principios, valores y causas comunes.
La democracia consiste en reconocer que el verdadero origen del poder público está en el pueblo y que, cuando éste participa de manera consciente y organizada, tiene la capacidad de decidir el rumbo de la transformación.