La distribución de tablas con clavos para impedir el paso de osos negros a viviendas de la colonia Olinalá, en San Pedro Garza García, Nuevo León, generó una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
La polémica comenzó después de que vecinos de la zona difundieran mediante grupos de WhatsApp la entrega de alrededor de 40 tablas de madera con clavos, los cuales fueron presentadas como una medida para evitar que los osos ingresaran a los domicilios. La situación ocurrió luego que varios avistamientos de osos en esa zona cercana a la Sierra Madre Oriental. Uno de los casos que generó mayor atención fue el ingreso de un oso negro a una vivienda, donde abrió un refrigerador y comió alimentos antes de salir del domicilio.
Ante la distribución de las tablas, Parques y Vida Silvestre de Nuevo León pidió suspender la entrega y retirar los dispositivos que ya hubieran sido colocados. La dependencia aclaró que en ningún momento autorizó, recomendó o promovio el uso de este tipo de objetos para ahuyentar a los animales. El organismo estatal señaló que las tablas pueden representar un riesgo para las personas, mascotas y fauna silvestre debido a los clavos expuestos. También informó que realizaría una visita técnica en la colonia Olinalá para verificar las condiciones de la zona y orientar a los habitantes sobre medidas preventivas.
La denuncia ante la Profepa fue presentada por el activista José Daniel Borrego, quien solicitó que se investigue la elaboración y distribución de las tablas y que se determine si existe alguna responsabilidad conforme a la legislación ambiental. De acuerdo con el organismo estatal, la denuncia busca establecer cuántas tablas fueron fabricadas y distribuidas, dónde fueron colocadas, si ya fueron retiradas y si algún ejemplar de oso tuvo contacto con ellas. También se solicitó determinar las responsabilidades que pudieran derivarse de la investigación.
El oso negro americano está protegido por la legislación mexicana y se encuentra catalogado como especie en peligro de extinción. Por esta razón, organizaciones defensoras de los animales han advertido sobre las consecuencias que podrían provocar las trampas con clavos. La organización Prodefensa Animal señaló que un oso que pise una de estas tablas podría sufrir perforaciones en las patas, hemorragias e infecciones, además de otras lesiones que podrían dificultar su desplazamiento y alimentación.
Las autoridades estatales señalaron que la preocupación de los habitantes por los avistamientos es entendible, pero indicaron que la prevención debe realizarse mediante medidas que no representen un riesgo para los animales. Entre las recomendaciones se encuentra mantener la basura y los alimentos fuera del alcance de la fauna silvestre, evitar dejar comida o agua de mascotas en espacios exteriores y colocar protecciones en puertas y ventanas de las viviendas. También se pidió reportar los avistamientos a las autoridades correspondientes. Además, Parques y Vida Silvestre anunció la instalación de una mesa de diálogo con representantes de Olinalá, Palmillas y otras colonias donde se han registrado avistamientos, con el objetivo de atender las inquietudes de los habitantes y establecer medidas preventivas.
El caso también llegó al Congreso de Nuevo León, donde se planteó fortalecer las campañas de información para promover una convivencia responsable entre la población y el oso negro americano. Mientras continúa la investigación, las autoridades buscan determinar el alcance de la distribución de las tablas y si algún ejemplar resultó afectado por estos dispositivos colocados en la colonia Olinalá.