
Con el objetivo de acercar a los visitantes al trabajo artesanal y mantener vivas las tradiciones mexicanas, artistas de Capula, en Michoacán, abren sus talleres durante las actividades de Noche de Muertos, donde las personas pueden conocer y participar en la elaboración y decoración de Catrinas de barro.
Uno de estos espacios es el taller de Javier Misael Cervantes Esquino Francisco, quien pertenece a una familia de artesanos con tres generaciones dedicadas al trabajo con barro. A través de sus piezas, busca conservar las técnicas tradicionales de su familia y combinarlas con diseños más modernos.
El artesano explicó que su taller ofrece una experiencia en la que los visitantes pueden pintar una pequeña máscara de barro inspirada en las catrinas y con detalles relacionados con la imagen de Frida Kahlo. La actividad tiene una duración aproximada de una hora y media y está dirigida a quienes desean conocer más sobre esta tradición.
Para realizar las piezas se utilizan tres tipos de barro: blanco, colorado y negro. Los materiales se extraen de la misma comunidad y se mezclan para conseguir la textura necesaria para trabajar las figuras.
El proceso requiere paciencia, ya que el secado depende de las condiciones del clima. De acuerdo con el artesano, desde la selección y preparación del barro hasta obtener una pieza terminada puede pasar aproximadamente una semana.
En cuanto a la decoración, durante el taller se utiliza la técnica del policromado, que permite pintar las piezas después de una sola quema. En otros trabajos de loza tradicional se realizan dos quemas, una para cocer el barro y otra para aplicar el esmalte.
El horneado puede durar entre tres y cuatro horas. Sin embargo, los artesanos también dependen de la experiencia que han adquirido con el tiempo para reconocer cuándo las piezas están listas.
El costo del taller es de 240 pesos por persona e incluye una máscara de barro, pinceles y pinturas para decorarla. Además, los participantes pueden disfrutar de café de olla o té durante la actividad.
Las piezas terminadas también se encuentran a la venta por separado, con un precio de aproximadamente 130 pesos por unidad, dependiendo del producto.
Una tradición que pasa de generación en generación

Javier Misael señaló que su interés por las artesanías viene de su familia. Su abuelo se dedicaba al puntillismo, su padre trabaja con la loza tradicional y él se ha enfocado principalmente en las catrinas, con diseños que incorporan elementos contemporáneos.
Aunque estudió gastronomía, decidió continuar con el trabajo artesanal porque siente un gran cariño por el barro y la cultura mexicana.
El joven artesano busca que las nuevas generaciones no solamente aprendan a elaborar piezas, sino que también encuentren formas de renovar los diseños sin perder las raíces de esta actividad.
Actualmente, en Capula existen alrededor de 250 talleres dedicados a la elaboración de catrinas, una tradición que ha ganado popularidad entre visitantes nacionales y extranjeros.
El artesano explicó que durante la temporada de Día de Muertos aumentan las ventas para quienes trabajan con barro, ya sea mediante catrinas, loza tradicional, puntillismo o capulineado, una técnica decorativa característica de la comunidad.
Sin embargo, señaló que las ventas continúan durante el resto del año, aunque la demanda suele ser mayor en estas fechas.
Entre sus principales compradores se encuentran coleccionistas de artesanías y galerías, principalmente de Ciudad de México y Guadalajara. También recibe visitantes de otros países, como un grupo de 19 personas procedentes de Madrid que se puso en contacto con él para conocer su trabajo.
Buscan ampliar las experiencias para visitantes

El artesano explicó que, por ahora, estos talleres se realizan durante las actividades de Noche de Muertos, programadas del 23 al 31 de octubre. No obstante, su intención es ampliar las experiencias a otras temporadas, como Navidad y Semana Santa.
Con ello, busca que más personas visiten Capula, conozcan sus tradiciones y comprendan el trabajo que existe detrás de cada pieza.
Para esta temporada, el artesano cuenta con una producción aproximada de 70 catrinas, aunque reconoció que la elaboración manual limita la cantidad de piezas que puede producir.
También señaló que uno de los problemas que enfrenta el sector es la competencia de productos industriales y mercancías importadas que imitan diseños tradicionales, pero que no tienen el mismo proceso de elaboración.
Ante esta situación, hizo un llamado a los consumidores para apoyar a los productores locales y comprar artesanías hechas a mano.
Finalmente, consideró importante que las autoridades continúen impulsando iniciativas que permitan a los artesanos abrir sus talleres al público y mostrar cómo trabajan.
Para Javier Misael, las catrinas representan mucho más que una decoración de temporada, pues forman parte de una expresión cultural mexicana que ha evolucionado con el tiempo. Por ello, espera que las nuevas generaciones continúen con esta tradición y que el trabajo de los artesanos de Capula llegue a más personas, sin perder la esencia que lo distingue.
Taller Aguanda preserva la alfarería tradicional purépecha durante la Fiesta de Ánimas

Para mantener vivas las tradiciones de la comunidad purépecha y acercar a los visitantes al trabajo artesanal, el taller familiar Aguanda abre sus puertas durante la Fiesta de Ánimas para compartir los conocimientos de la alfarería y permitir que las personas elaboren sus propias piezas de barro.
El taller es dirigido por el maestro artesano Nicolás Fabián Fermín Alfarero, quien trabaja en compañía de su esposa, María del Rosario Lucas Bautista, cocinera tradicional, y sus dos hijas. Cada integrante de la familia participa en distintas actividades para conservar las tradiciones de su comunidad.
El nombre Aguanda significa universo, firmamento o cielo, explicó Nicolás Fabián, quien también es hablante de la lengua purépecha y pertenece a la comunidad indígena de Santa Fe de la Laguna.
En este espacio, la familia combina sus conocimientos para elaborar piezas artesanales. Mientras su esposa participa en gran parte del proceso de producción, el maestro se especializa en la decoración, aunque también realiza algunas piezas desde el inicio hasta el final. Sus hijas colaboran en el trabajo familiar y una de ellas se dedica a elaborar figuras de azúcar utilizadas en altares y ofrendas durante esta temporada.
El maestro artesano ha participado en concursos locales, estatales y nacionales, donde ha recibido diversos reconocimientos por su trabajo. Su trayectoria también le ha permitido presentar sus piezas en el extranjero, particularmente en el mercado de arte popular de Santa Fe, Nuevo México, en Estados Unidos, donde ha participado en tres ocasiones.
De acuerdo con Nicolás Fabián, las artesanías hechas completamente a mano son apreciadas por los visitantes extranjeros, quienes reconocen el tiempo y la dedicación que requiere elaborar cada pieza.
Técnicas tradicionales con diseños contemporáneos
La alfarería de Santa Fe de la Laguna se caracteriza por el uso de barro decorado con pastillaje y esmalte negro, elaborado mediante una saturación de óxidos. Sin embargo, el maestro Nicolás ha desarrollado una propuesta diferente, en la que busca recuperar técnicas antiguas de pulido sin utilizar esmaltes.
Para conseguir el brillo natural del barro, utiliza piedras, ágatas, plata y vidrio, con los que pule las piezas antes de incorporar dibujos y aplicaciones decorativas.
Posteriormente, realiza grabados sobre el barro para resaltar las figuras y darles una apariencia particular. Entre los elementos que aparecen en sus diseños se encuentran flores, animales, peces y colibríes.
El artesano explicó que el colibrí tiene un significado especial en su trabajo, pues en las culturas mesoamericanas se relaciona con el alma, la energía de la vida y la presencia espiritual.
Sus creaciones combinan técnicas antiguas con diseños contemporáneos, inspirados principalmente en la naturaleza que rodea a la comunidad.
Otro elemento importante es el lago de Pátzcuaro, ubicado junto a Santa Fe de la Laguna. Debido a que la comunidad se encuentra en la ribera norte, los peces forman parte de la inspiración del maestro y representan también un alimento tradicional para sus habitantes.
Nicolás Fabián recordó que anteriormente el agua del lago era más clara y las personas podían nadar y pescar. Sin embargo, señaló que actualmente la contaminación representa una preocupación para la comunidad, por lo que considera necesario cuidar este recurso natural.
Visitantes pueden elaborar sus propias piezas

Como parte de las actividades de la Fiesta de Ánimas, el taller Aguanda ofrece experiencias demostrativas en las que los visitantes pueden conocer el proceso de elaboración de una pieza de barro y participar directamente en su creación.
Esta iniciativa se realiza desde hace algunos años en colaboración con la Secretaría de Turismo. La intención es que las personas no solamente observen las artesanías terminadas, sino que también conozcan el trabajo que existe detrás de cada una.
Durante la actividad, los visitantes ingresan al taller familiar, reciben acompañamiento del maestro y elaboran una pieza pequeña que les permite experimentar con el barro.
Una vez terminada, la creación puede entregarse posteriormente. Para quienes viven lejos de la comunidad, existe la posibilidad de enviarla, de acuerdo con lo explicado por el artesano.
El taller también funciona como vivienda familiar y cuenta con un espacio de exhibición donde se muestran algunas de las piezas realizadas por sus integrantes.
Con estas actividades, la familia busca que los turistas conozcan de cerca la alfarería y comprendan la importancia de mantener estas prácticas culturales.
Finalmente, Nicolás Fabián destacó el valor de compartir sus conocimientos con las nuevas generaciones y con quienes visitan Santa Fe de la Laguna. Para él, cada pieza representa una combinación de historia, naturaleza y creatividad que permite mantener viva la identidad purépecha.
A través del taller Aguanda, la familia espera que más personas se interesen por las artesanías hechas a mano y reconozcan el esfuerzo de los productores locales, especialmente durante una celebración que reúne las tradiciones y la memoria de la comunidad.