
Los 13 centros penitenciarios de Zacatecas enfrentan deficiencias en materia de seguridad, alimentación, atención médica y condiciones de internamiento, de acuerdo con los resultados del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2025, elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), en el que la entidad obtuvo una calificación general de 5.53 sobre 10.
Con este resultado, el estado se ubicó en la posición número 17 entre las 32 entidades federativas evaluadas, lo que evidencia los desafíos que enfrenta su sistema penitenciario para garantizar condiciones adecuadas a las personas privadas de la libertad y cumplir con los objetivos de reinserción social.
Actualmente, Zacatecas cuenta con una población de 2 mil 557 internos distribuidos en 13 centros penitenciarios. Sin embargo, los problemas de sobrepoblación se concentran principalmente en los complejos de Jalpa, Jerez y Cieneguillas.
En el penal de Jalpa, cuya capacidad es de 40 personas, se registraron 53 internos, mientras que en Jerez se contabilizaron 76 personas, pese a que sus instalaciones tienen espacio para 73. La situación más complicada se presenta en Cieneguillas, donde existen mil 554 internos para una capacidad de mil 188 espacios.
El diagnóstico también identificó irregularidades en los procedimientos institucionales para la aplicación de sanciones disciplinarias, así como deficiencias en las condiciones de gobernabilidad y operación de los establecimientos, por lo que se planteó la necesidad de atender de manera prioritaria las problemáticas detectadas.
Uno de los aspectos que generó preocupación fue la falta de personal de vigilancia, debido a que únicamente cuatro de los 13 centros penitenciarios cuentan con un estado de fuerza considerado adecuado. Entre los establecimientos con carencias de custodios se encuentran los de Sombrerete y Valparaíso.
A estas condiciones se suma el registro de una fuga de una persona privada de la libertad, quien posteriormente fue reaprehendida por las autoridades, situación que evidenció las fallas existentes en los mecanismos de vigilancia y seguridad penitenciaria.
En materia de servicios básicos, la evaluación encontró deficiencias en la alimentación proporcionada a los internos de los centros de Jerez, Calera, Jalpa, Pinos, Sombrerete, Tlaltenango y Cieneguillas, lo que representa otro de los pendientes para garantizar condiciones dignas de estancia.
Asimismo, en el complejo penitenciario de Cieneguillas se detectaron problemas en la atención médica destinada a personas que viven con VIH o sida, situación que pone de manifiesto la necesidad de fortalecer los servicios de salud y los mecanismos de atención especializada.
Otro de los sectores que enfrenta condiciones de vulnerabilidad es la población adulta mayor, debido a que la mayoría de los establecimientos carece de programas y espacios adecuados para atender sus necesidades. Entre las excepciones se encuentran los centros de Jerez, Concepción del Oro, Ojocaliente, Calera y el penal femenil.
Respecto a las calificaciones individuales, únicamente tres centros penitenciarios alcanzaron una evaluación aprobatoria: Río Grande obtuvo 6.6 puntos, Fresnillo 6.2 y Jalpa 6.0. En contraste, las áreas varonil y femenil de Cieneguillas recibieron 5.5, mientras que Concepción del Oro registró la puntuación más baja, con 4.29.
A nivel nacional, solamente siete sistemas penitenciarios estatales consiguieron una calificación aprobatoria. Nuevo León encabezó la clasificación con siete puntos, seguido de Guanajuato con 6.8 y Colima con 6.7.
Los resultados colocan a Zacatecas ante el reto de fortalecer la infraestructura penitenciaria, mejorar las condiciones de seguridad, garantizar servicios médicos y alimentarios adecuados y ampliar los programas de atención para grupos vulnerables, con el propósito de asegurar el respeto a los derechos humanos y mejorar los procesos de reinserción social.