Jalisco

Parecería una escena de otro planeta, pero es un fenómeno real. Se conoce como brinicle, un carámbano de salmuera apodado “dedo de la muerte”. Aparecen en regiones polares, especialmente bajo el hielo marino de la Antártida

Ecos del Agua: Dedos de la muerte

"Dedo de la muerte" www.tiempo.com

Bajo el hielo antártico, el océano parece suspendido en silencio. La luz atraviesa la capa congelada como un resplandor azul pálido mientras el agua oscura permanece inmóvil bajo temperaturas capaces de detener casi cualquier forma de vida. Allí, donde el mar y el hielo se encuentran, ocurre uno de los fenómenos más extraños del planeta.

Desde la superficie helada comienza a descender una delgada estructura blanca. Avanza lentamente hacia el fondo marino como una raíz creciendo al revés, estirándose en silencio dentro del agua helada. A su alrededor, pequeños cristales empiezan a formarse mientras la columna continúa extendiéndose hacia abajo. Cuando finalmente toca el suelo oceánico, el hielo comienza a expandirse sobre el fondo, atrapando estrellas de mar, erizos y otros organismos demasiado lentos para escapar.

Parecería una escena de otro planeta, pero es un fenómeno real. Se conoce como brinicle, un carámbano de salmuera apodado “dedo de la muerte”. Aparecen en regiones polares, especialmente bajo el hielo marino de la Antártida. Su formación comienza cuando la superficie del océano empieza a congelarse. Aunque el agua del mar contiene grandes cantidades de sal, el hielo que se forma incorpora muy poca. La mayor parte de esa sal es expulsada hacia el agua que permanece debajo.

El resultado es una salmuera extremadamente fría y densa, mucho más salada que el océano que la rodea. Debido a su densidad, esta corriente desciende lentamente bajo la capa de hielo como una cascada invisible. Pero la temperatura de esa salmuera es tan baja que, al entrar en contacto con el agua marina cercana, congela instantáneamente el entorno a su alrededor. Así nace el brinicle.

El hielo comienza a formar un tubo hueco alrededor de la corriente descendente, creando una especie de estalactita submarina. Mientras la salmuera continúa fluyendo por el interior, la estructura sigue creciendo hacia abajo, extendiéndose cada vez más profundamente en el océano polar.

El fenómeno parece desafiar la lógica. Estamos acostumbrados a ver el hielo flotando o creciendo hacia arriba, no descendiendo dentro del mar como si el océano estuviera fabricando raíces congeladas. Sin embargo, los brinicles son el resultado natural de la física extrema de los polos: temperatura, salinidad y densidad trabajando juntas en equilibrio perfecto.

Cuando el tubo helado alcanza el fondo marino, el agua superfría puede extenderse horizontalmente y congelar zonas enteras alrededor del suelo oceánico. Para pequeños organismos bentónicos, como estrellas de mar o erizos, el avance del hielo puede convertirse en una trampa imposible de evitar. No se trata de un depredador ni de una forma de vida, sino de la propia dinámica del océano actuando como una fuerza letal.

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Aun así, los brinicles son fenómenos raros. Necesitan condiciones muy específicas: aguas tranquilas, temperaturas extremas y una formación activa de hielo marino. Su corta duración y la dificultad de explorarlos bajo el hielo antártico hacen que pocas veces hayan sido observados directamente.

Más allá de su apariencia inquietante, estos tubos helados ayudan a los científicos a comprender mejor cómo funcionan los océanos polares. La circulación de salmuera, la formación del hielo marino y los movimientos de agua fría influyen en el equilibrio climático global y en la dinámica de los ecosistemas más extremos del planeta.

En las profundidades congeladas de la Antártida, el océano continúa creando estructuras que parecen imposibles. Lentamente, en medio de la oscuridad azul y el silencio polar, el hielo sigue creciendo hacia abajo.

Valentina Moreno

@valemp97

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