
El trabajo no remunerado, el sistema de pago desigual, la mayor inversión de tiempo al hogar y a los cuidados, y la inseguridad en los traslados son factores que continúan siendo barreras para que las mujeres incrementen su participación en la economía del país.
De acuerdo a una mediación realizada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Jalisco, una de la 5 principales entidades que contribuyen al PIB nacional con el 7.5 por ciento, ha registrado un decrecimiento en la participación de las mujeres en las actividades económicas del estado con respecto al 2025.
Aunque se sigue colocando en el top 10 de los 32 estados de la República en este rubro al ocupar la octava posición, bajó 4 lugares en solo un año, siendo, junto a Chiapas, uno de los dos estados que tuvieron retrocesos durante ese periodo.
El estudio del IMCO denominado #ConLupaDeGénero señala que hasta ahora ningún estado ha alcanzado el máximo nivel de desempeño debido a las condiciones que ofrecen para que las mujeres participen en el mercado laboral, lo cual se lograría garantizando la entrada y permanencia de las mujeres al mercado laboral al igual que si autonomía económica.
En el último año, el principal factor desigualdad en este rubro fue atribuido a la carga desigual de trabajo no remunerado y de cuidados, ya que a pesar de que actualmente un promedio de 45 por ciento de las mujeres en el país tienen acceso a una preparación académica que alcanza el nivel medio superior, también siguen siendo las principales cuidadoras en los hogares, condición agravada por la falta de disponibilidad de servicios de cuidado infantil y para personas adultas mayores.
Jalisco se coloca 3.3 puntos debajo de la tasa de participación económica de las mujeres en comparación con el promedio nacional que es de 45.7 puntos, bajó seis lugares en el índice de Entrada al mercado laboral y se colocó en el lugar 16 en la medición de Permanencia en un lugar de trabajo.

Aunque es una de las entidades que ha comenzado a desarrollar marcos normativos, estrategias e instituciones para construir sistemas estatales de cuidados, ocupa la posición 25 en la cobertura de cuidados en la primera infancia, el 8 en Oferta de cuidados de adultos mayores, y el 15 en Permisos de paternidad.
Respecto a la Autonomía económica, que considera indicadores como la pobreza laboral, la propiedad de la vivienda, la ausencia de ingresos propios y la participación en el emprendimiento formal, el estado se situó en el lugar 30 de entidades del país con Emprendedoras formales, una variante que disminuye el alcance de la igualdad de género, la reducción de la pobreza y el crecimiento económico.
Con el objetivo de combatir estas problemáticas, el IMCO propone que los estados implementen herramientas que orienten el diseño de políticas de cuidados de acuerdo con las capacidades y necesidades locales; el fortalecimiento de la planeación y el seguimiento del gasto en cuidados utilizando instrumentos que transparenten la inversión, los programas y la población beneficiaria; y ampliar los permiso de paternidad para trabajadores estatales, promover su adopción en el sector privado y desarrollar esquemas de financiamiento que faciliten su implementación sin trasladar el costo únicamente a las empresas.