
Más que la verdad, el demagogo, dice lo que el público quiere oír.
Ramón Ayllón
Los sedicentes sistemas democráticos de casi todo el mundo, sobreviven impedidos a evolucionar con éxito por depender de fanatismos aberrantes y partidos políticos mañosos que abusan de mentalidades modestas y manipulan el voto con discursos populistas orientados a privilegiar sus intereses locales y el beneficio del grupo.
Las ideas de igualdad y participación mayoritaria que sustentan la esencia democrática, han alcanzado niveles de fanatismo; en su origen postulaban justicia, pero con el tiempo se convirtieron en farsas que engendran demagogias y populismos por el surgimiento de liderazgos oportunistas.
Ese diseño populista de los modelos democráticos, entraña e invisibiliza su vulnerabilidad por el surgimiento de liderazgos funestos que se aprovechan de la correlativa maleabilidad de las masas mediante retóricas emocionalmente atractivas.
En estos modelos políticos viciados, se induce a las masas a decidir sin importar certeza en la información, o ausencia de conocimientos técnicos y análisis altamente calificados.
Las masas votan sin rigor científico y sin ponderar consecuencias, y sin que las propuestas hayan surgido de inteligencias competentes y entrenadas.
El problema es de fondo, se vincula con modelos de educación mediocre, acríticos, insuficientes para formar sociedades capaces de repeler estímulos manipuladores y propagandísticos; están diseñados para orientar el voto emocional.
LIDERAZGOS OPORTUNISTAS
La gravedad de esos modelos se agudiza con la mentalidad de políticos oportunistas que asumen tener breves años para enriquecerse impunemente traficando contratos o influencias en abuso de sociedades borregas y partidos cómplices.
En esta decadencia, los partidos tienen gran responsabilidad, suelen postular farsantes con fama, bajo estas malas prácticas, hay convertido en políticos a futbolistas, comediantes, boxeadores o farsantes inexpertos que, asómbrese, han ganado elecciones y por supuesto, hecho un papel nefasto.
Esos liderazgos responden a conveniencias coyunturales, oportunismos que se aprovecharon de circunstancias, sin importar las consecuencias de sus actos.
Observe que, los que han ido a buscarlo a su casa o barrio para pedir su voto, casi nunca regresan, fueron flores de una temporada, ganando o perdiendo, sus silencios posteriores evidencian su oportunismo.
Esos gobiernos fomentan la mediocridad educativa, el sectarismo, la dependencia de grupos marginales a dádivas públicas, limitan servicios para canjearlos por participación y fidelidad política, le crean el problema para ofrecer la solución y sujetarlo a ella, fomentan el odio y resentimientos entre grupos sociales, pobres contra ricos, obreros contra patrones, etc.
¿QUE HACER?
No hay vacuna, ni siquiera la discusión crítica de temas políticos es opción porque no supera la tendencia al voto emocional, ni los fanatismos, empero, tampoco hay resignación; ni modo de asumir indiferencia o comportamientos pazguatos, ¡Alguien tiene que hacer algo!, la rebeldía política es nuestro derecho.
Ante la certeza de que todo movimiento social exige activismo y el surgimiento de liderazgos que re construyan la confianza de mayorías, le propongo algunas acciones.
- Exijamos a todos los partidos, postulaciones éticas, de candidatos con alto nivel académico y compromiso personal, con formación académica y experiencia laboral institucional; cero improvisados.
- Repudiemos discursos políticos manipuladores.
- Impulsemos protestas pacíficas pero enérgicas con empatía a causas de interés social.
- Entendamos que todos los partidos y cargos públicos, son nuestros, jamás debe entenderse al revés, que somos parte de ellos, están para servir, no para servirse, repudiemos la corrupción.
- Exijamos el restablecimiento de instituciones independientes y autónomas que ejerzan contrapesos al gobierno como las que garantizan transparencia y comunicación objetiva.
- Exijamos fiscalías y tribunales de justicia eficientes, honrados que operen de manera autónoma.
- Construyamos alianzas gremiales, vecinales, críticas, con valores y repelentes a la corrupción e intereses populistas.
- Promovamos el voto razonado y una cultura crítica y cívica.
Sólo la acción, el activismo, la constancia, la fe en los cambios, harán mella en los populismos nefastos y harán posible derrocamientos y nuevos modelos modernizadores.
Ningún modelo político es para siempre, Roma no fue eterna, tampoco populismos como los de Libia, Haití, Alemania, Italia, Rumania, como tampoco lo serán los contemporáneos como Nicaragua, Estados Unidos, Cuba, Venezuela, Rusia, Corea del Norte, México, China, España, todos, influenciados por líderes farsantes.
José Carlos González Blanco.