Cronomicón

33 Revoluciones

Yolihuani: Rock 100% tapatío

El rock hecho en Guanatos tiene varias caras. Desde que el rock nació como una manifestación de rebeldía y juventud, Guadalajara ha tenido sus representantes. Algunos aún siguen creando música; otros han colgado los Converse para ser recordados por su mejor legado: la música.

El rock permite que, cada cierto tiempo, surjan nuevos proyectos que validan la buena salud de la que goza este género musical en nuestra ciudad.

Yolihuani

Entrevista con Yolihuani y su Rock Cinemático

Platiquen, por favor, ¿de qué va este nuevo proyecto musical?

— Yolihuani: Bueno, creo que esta nueva aventura que estamos haciendo ahorita, “Materia Viva”, es un espectáculo que estamos montando en vivo, donde conjugamos diferentes áreas de exploración creativa y musical que ha tenido el proyecto.

Jorge y yo comenzamos a trabajar con mi proyecto, que nació como un proyecto solista en 2019, haciendo Rock Cinemático, algo de fusión, trip hop y folk. En algún punto comenzamos a trabajar también en conjunto en bandas sonoras para películas.

Ahorita estamos nominados a Mejor Música Original en los Premios Ariel por el trabajo que hicimos para el largometraje documental “Brigada 2045”, de Olivia Luengas.

También hay una tercera área. Por un lado, está este material que hacemos para conciertos, que tal vez es la vena más rockera del proyecto. Está esta otra parte que hacemos para cine, las bandas sonoras y las partituras. Y, por otro lado, hay un área que tiene una vena más académica.

Por ejemplo, durante la pandemia hice una maestría en Artes, donde trabajé con una banda de niños en Oaxaca para hacer una propuesta de fusión sonora a partir de música tradicional oaxaqueña. Ahorita acabamos de presentar también un proyecto que se llama “Azmej”, resultado de la beca del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Jalisco, donde se hizo música a partir de los patrones rítmicos y melódicos de cantos de aves.

Entonces, Yolihuani ha tenido esas tres áreas de acción: la exploración creativa, lo que hacemos para cine y esta otra parte académica.

Lo que estamos haciendo ahora con este espectáculo de “Materia Viva” es una selección musical de estas tres áreas para poder montar en vivo todo esto que realmente es igualmente importante para nuestra exploración artística.

Antes estaba muy separado y ahora lo estamos conjuntando. Estamos haciendo versiones para concierto de diferentes obras y trabajos que hemos lanzado, y eso es lo que estamos celebrando ahorita.

Ustedes dos tienen experiencia en grupos que han marcado la escena musical tapatía, como Descartes a Kant, Radaid, Clondemento y Fesway, entre otros. ¿Esa experiencia les da libertad para experimentar?

— Yolihuani: Sí, como que estamos sacando todo lo que no podíamos hacer.

— Jorge Chávez: Sí, pues, como lo mencionas, yo vengo también de Pito Pérez. Conocí a Yolihuani en Radaid y luego él estuvo en Fesway.

Tengo otro proyecto que se llama Teruka, que es mundialmente desconocido, pero estoy muy feliz y orgulloso de él porque es mi versión de la música mexicana.

Pero, a lo que voy, es que a través de Yolihuani me siento muy afortunado de que él me invitó. ¿Qué fue? ¿2019?

— Yolihuani: Sí, ¿verdad? Bueno, en 2019 grabamos. A lo mejor desde 2018.

— Jorge Chávez: Bueno, pero ya habíamos tocado juntos en Radaid también. Hubo ocasiones en que no se podía contar con el baterista y yo lo suplía.

Hicimos buena mancuerna y amistad. Pero con este primer disco, el proceso fue muy interesante. El método de trabajo no ha cambiado nada hasta ahora: él llegó con unas imágenes.

De hecho, hay un documental que hizo un amigo mío, Francisco González Piña, que está en mi canal de YouTube y también en el de Yolihuani. Es sobre cómo grabamos las baterías de ese disco, porque a mi amigo se le hacía muy interesante saber cómo se podía grabar a partir de imágenes.

Entonces, Yolihuani llegó con diferentes imágenes, dependiendo de la canción, y de ahí empecé a construir como un personaje para cada canción o un sonido.

Esta canción es más sexual que la otra, es más cochina; hay otras. Había una canción que se llama “Monster”, a la que le hice un solo también, que estoy tocando ahora. Esa canción es sobre el tercer mundo y también el solo de batería trata de eso, de que se acerca un monstruo.

Y resulta que ese músculo es interno, somos los humanos y así. Pero sí, estamos experimentando, siendo felices e intentando vivir de esto porque ambos somos papás y tratamos de sacar este proyecto adelante.

Yolihuani

En tu Spotify, Yolihuani, me gustó mucho un término que utilizas para tus canciones: “Postales Sonoras”. ¿Puedes ahondar en esto, por favor?

— Yolihuani: Claro que sí. Fíjate que es un concepto que nació con el trabajo de nuestro primer álbum de larga duración, de 2019. En 2019 salió el primer sencillo y, en 2020, el disco “Las 9 Anónimas”.

Para mí, esta nueva exploración, ese disco de “Las 9 Anónimas”, conceptualmente era como construir un catálogo de postales sonoras.

Yo venía de casi 20 años de trabajo con Radaid y proyectos alternos a Radaid. Entonces, fue un salto a la independencia creativa, donde estaba buscando salir de la zona de confort.

Para mí, el hecho de hacer un proyecto solista tiene que venir con la premisa de salir de la zona de confort y hacer una nueva exploración. Hacer un proyecto solista que suene igual que el proyecto madre no me hace mucho sentido.

Entonces, fue un salto al vacío en el que me puse a tocar piano por primera vez, a cantar por primera vez, a explorar el banjo por primera vez y a trabajar con un corno francés y con un cello por primera vez.

Todo fueron nuevas experiencias. Para mí, armar el primer disco fue construir una especie de catálogo sonoro, en el que cada una de las canciones expresa una sensación y una atmósfera muy específica.

De ahí viene el concepto de Postales Sonoras, porque también mi forma de comunicarme con los músicos, con Jorge, con el diseñador gráfico y con el productor fue a través de imágenes.

El diseñador gráfico fue Lupe Rezendi y el productor fue Sacha Triujeque, quien ha trabajado con Gustavo Cerati y produjo el primer disco de Kinky, entre otros trabajos.

No quise llegar con ellos y ser explícito, ni platicar de qué trataba cada canción o en qué me había inspirado. Simplemente quise compartir una serie de imágenes y que esas imágenes les transmitieran una atmósfera específica, y que se dejaran fluir creativamente a partir de esa atmósfera. Quería que fuera un proceso muy sensorial.

Entonces, dejé que hubiera una libre interpretación de la imagen. Mi proyecto solista nació desde ese lugar, desde la creación de atmósferas, no solamente sonoras, sino también visuales.

Después de nuestros primeros conciertos, uno en el Estudio Diana y otro en Ciudad de México, me encantó que llegaron un par de amigos y me dijeron: “Esto es Rock Cinemático”.

Entonces nos gustó, acuñamos y nos apropiamos del término.

Para mí tiene mucho que ver con eso: con el diálogo entre la imagen y el sonido. Y fortaleció justamente este concepto de la postal sonora. Para mí, cada canción que construimos es eso.

Es un viaje sonoro y visual hacia una atmósfera en la que cada escucha tiene la libertad de construir, manipular, adentrarse y apropiarse también de la obra.

Este es un concepto que me gusta mucho. Soy fotógrafo frustrado.

— Yolihuani: De hecho, todo el material gráfico que se genera parte de fotografías mías, que después le paso al diseñador.

La mitad de los videoclips que se han hecho también los he generado yo. Entonces, ahí está esa parte. De ahí el concepto de Postales Sonoras.

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Jorge, con tantos años ya en esto del rock and roll, con aquel Pito Pérez y por todo lo que has pasado, ¿cómo notas actualmente la escena musical tapatía?

— Jorge Chávez: Estoy un poco perdido porque creo que solamente conozco a Hop Hop Diablo Funk de lo nuevo. Seguramente hay un montón de cosas, pero estoy un poco perdido ahorita con eso.

De hecho, no nada más en Guadalajara, también en Ciudad de México.

La verdad es que no es que quiera hacerme el ocupado. Es que sí: repartir el tiempo entre el trabajo, ser papá y, aparte, seguir con estas cosas que siento yo que son importantes.

Seguir en la música es como un lujo. Entonces, no me he dado mucha oportunidad. Sí escucho mucha música y trato de que sea nueva, lo que me aparezca en cualquier plataforma, ya sea Apple Music, Spotify, Bandcamp o lo que sea.

Pero creo que solamente he visto a Hop Hop Diablo Funk de Guadalajara y me gustan muchísimo. En vivo están muy bien. Los vi cuando vinieron acá, a Ciudad de México, el año pasado, y la verdad es que salí pensando: “¡Qué chido!”.

El show está muy chido, es muy divertido, está muy bien ensayado y tocan muy bien.

Damian Smith, ni se diga, toca muy cañón. Pero estoy muy perdido. De hecho, si tienes recomendaciones, dime, por favor. Me encantaría escuchar.

Y orgullosamente puedo decir que se me hace bien chido que Guadalajara, desde que recuerdo, ha tenido mucho reggae, mucho metal, mucho jazz y mucho rock.

Yo vivo acá porque acá tengo mi familia, pero sí extraño Guadalajara, claro.

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Nunca nos vamos a comparar con Ciudad de México, que es caótica y que tiene de todo. ¿Qué tres proyectos les han impactado últimamente?

— Yolihuani: Justo el fin de semana estábamos platicando de “La Odisea”, ¿verdad?

— Jorge Chávez: “La Odisea” me gustó. Ahorita está en boca de todos. Me gustó mucho cómo se ve y cómo se escucha.

— Yolihuani: Y este chico que ha estado trabajando con el director Christopher Nolan...

Bueno, yo le digo chico, tiene 40 años: Goransson, sí, Goransson, que es como el nuevo compositor que está en todos los proyectos ahorita.

A mí me gusta mucho cómo trabaja porque me parece que tiene una aproximación muy particular a la música folclórica del mundo. Le gusta la música del mundo y yo, viniendo de Radaid, pues me encanta.

Me gustó lo que hizo en “Sinners”, con este trabajo de explorar el origen del blues.

Me gustó mucho lo que hizo también musicalizando “La Odisea”, donde se fue a reconstruir instrumentos griegos que ya no existen, pero a partir de registros. Es como reconstruirlos y buscar hacer esa exploración.

— Jorge Chávez: Sí, hacer la exploración tímbrica.

— Yolihuani: Reconstruirlos y demás. Me gusta lo que hace con “El Mandaloriano” porque hay un trabajo de investigación que contextualiza con el territorio, lo cual se hace muy valioso.

Cuando haces música para cine, esa parte me parece interesante: que suene al tiempo, al espacio y a la raíz, y que haya una investigación.

— Jorge Chávez: La de “Tron: Ares”, que hicieron Atticus Ross y Trent Reznor, está mucho mejor la banda sonora que la película.

“Brigada 2045” es como para ir al cine, cerrar los ojos y escuchar la música.

No es porque hayamos participado en el proyecto, pero hicimos la grabación. Jolly Weeny terminó la composición y todo, pero ya que la vi puesta, en pantalla grande y todo eso, sí me quedé... ¡Uy! Hasta sentí la piel chinita de pensar: “¡Qué chido, somos nosotros!”.

Y, aparte, este proyecto que hizo Olivia Luengas está muy, muy chido. Es un muy buen documental, así que estén al pendiente de las redes de “Brigada 2045” para que chequen dónde lo pueden ver, porque no está disponible en todas partes.

— Jorge Chávez: Yo estoy como @JorgeChávezdrums.

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Conciertos

¿Algo que quieran agregar, por favor?

— Yolihuani: Este viernes 21 de agosto estaremos en el Auditorio del Centro para las Artes José Rolón, en Ciudad Guzmán, a las 19:30 horas. La entrada es libre, con boleto, que tienen que generar desde Voyalteatro.

El sábado 22 de agosto estaremos a las 21:00 horas en el Centro Cultural Bretón. El precio de preventa es de 200 pesos y de 250 pesos el día del evento. Los boletos están disponibles en Passline.

Y la música la encuentran como Yolihuani en todas las plataformas. Yo estoy como Yolihuani Oficial en todos lados.

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