
La tarde de este sábado, la embajada de Venezuela en la Ciudad de México se convirtió en escenario de un choque de posturas que reflejó la polarización en torno a la detención de Nicolás Maduro. Frente al inmueble diplomático, un grupo de venezolanos expresó alivio y celebró la captura del mandatario por fuerzas de Estados Unidos, mientras manifestantes mexicanos manifestaron su rechazo a la intervención militar norteamericana.
El ambiente comenzó a tensarse con mayor fuerza después de la una de la tarde, cuando personas que horas antes se manifestaban frente a la embajada estadounidense se desplazaron hasta la sede venezolana. Algunos permanecieron en el lugar durante más tiempo, lo que derivó en intercambios verbales entre quienes respaldaban la acción de Washington y quienes la condenaban abiertamente.
De un lado, los venezolanos defendían la detención como un paso necesario ante la crisis política de su país; del otro, los manifestantes mexicanos insistían en que se trató de una violación a la soberanía venezolana y de un acto de injerencia extranjera en América Latina. Las consignas encontradas marcaron el tono de la protesta y evidenciaron la profunda división que el hecho ha generado, incluso fuera de Venezuela.
Aunque los ánimos subieron por momentos, la confrontación no pasó a mayores, sin embargo, la escena dejó claro que la detención de Maduro no solo afecta a Venezuela, sino que también provoca tensiones y debates en espacios simbólicos como su embajada en la capital mexicana, donde se cruzaron visiones opuestas sobre el papel de Estados Unidos y el futuro de Venezuela.