
Rafael Guerra Álvarez tomó protesta como presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, este es su tercer periodo al frente del cargo, que comprenderá del 1 enero de 2026 al 31 de agosto del 2027.
Como primer punto de su plan de trabajo, aseguró que los empleados del Poder Judicial gozarán de condiciones laborales óptimas, tras un paro total de labores en 2025, debido a que no se otorgó el aumento salarial que solicitó el equipo de trabajo de esa institución.
Tras concluir su segundo ciclo en la presidencia, el cual comenzó el 1 de enero de 2022 y culminó el 31 de diciembre de 2025, Guerra Álvarez fue reelecto con 60 votos a favor, con lo que iniciará su tercer periodo en el cargo, para cumplir ocho años en el poder y será el último presidente electo por las y los magistrados del Tribunal Superior de Justicia, antes de que este puesto sea elegido mediante voto popular, según la reforma judicial aprobada en la Ciudad de México.
Guerra Álvarez llegó a la presidencia en el 2019.
En sesión solemne del pleno de magistradas y magistrados, Rafael Guerra enfatizó que la toma de protesta como presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México sólo adquiere sentido cuando se traduce en bienestar real y en condiciones más dignas para quienes acuden al Poder Judicial en busca de refugio universal de la procuración de justicia.
Especialmente, Guerra se dirigió a las niñas, niños, mujeres y hombres, de quienes prometió salvaguardar su integridad y escuchar sus voces; “nuestro trabajo por ustedes sostiene esta institución”, dijo.
Detalló que el Tribunal Superior de Justicia es fundamental para la gobernabilidad de la metrópoli y recalcó que la responsabilidad que se le confirió no se trata de un privilegio personal, si no un compromiso de lealtad a México, a su pueblo de lucha y a su futuro de esperanza.
El presidente prometió defender la dignidad laboral de quienes sostienen el Poder Judicial, con la garantía de condiciones de trabajo justas, seguras y decorosas, con la protección de los derechos adquiridos y con el respeto a la libertad sindical, capacitación y escucha activa como forma de Gobierno interna.
Esto, luego de que meses atrás, los empleados de la institución se mantuvieron en paro de labores a causa de la negación al aumento salarial.
En ese momento, autoridades del Poder Judicial prometieron la basificación del personal de los órganos jurisdiccionales y de áreas administrativas por convocatoria periódica, no se especificaba algún incremento porcentual al salario que perciben mensualmente.
Justicia con perspectiva de género
También, Guerra recalcó que la perspectiva de género está en el corazón del Poder Judicial, en la que se ejercerá la justicia con medidas concretas y valientes, en conjunto con la unidad violeta, sumado a la erradicación de estereotipos y fortalecimiento del liderazgo de las mujeres.
Mencionó que la oralidad es la manera de tener cercanía con la población capitalina, para lograr una justicia de puertas abiertas, con paredes de cristal que reduzca la incertidumbre, humanice los procesos y permita que la ciudadanía evalúe su trabajo.
Con esto, dijo, se fortalecerán las unidades de gestión, incluida la ambiental y la justicia terapéutica, como testimonios de una justicia de escucha y acompañante.
Avance en la digitalización
Otro de sus propósitos al frente del Tribunal será avanzar en la digitalización, con la integración de la Inteligencia Artificial, además de solidificar el expediente electrónico, con la renovación de la infraestructura tecnológica y sistemas abiertos, seguros y confiables.
“Lealtad a la justicia como virtud, como principio y fin del Estado, la sociedad y la persona. Lealtad a la comunidad judicial que ha hecho de este poder una obra colectiva y al propósito de materializar la reforma judicial del año 2027 y lealtad a lo que el Poder Judicial representa, sabiduría, generosidad, honor y continuidad. Nada verdaderamente vivo permanece intacto”, proclamó.
“Todo con un sólo propósito, construir un Poder Judicial más humano, seguro y fuerte”, finalizó Rafael Guerra.