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Una familia capitalina requiere entre 28 mil y 35 mil pesos mensuales para cubrir renta, transporte, alimentos y servicios al inicio de 2026

Transporte y vivienda concentran más de la mitad del gasto familiar en la CDMX

Se vende o se renta local comercial en la Ciudad de México
Foto: Cuartoscuro Foto: Cuartoscuro (La Crónica de Hoy)

Al cierre de 2025, una familia promedio en la Ciudad de México necesitó entre 28 mil y 35 mil pesos mensuales para cubrir renta, transporte, alimentación y servicios básicos, de acuerdo con estimaciones construidas a partir de datos del INEGI, reportes inmobiliarios y tarifas oficiales vigentes.

En enero de 2026, ese monto no disminuyó: por el contrario, el arranque del año consolidó aumentos en renta, transporte concesionado, electricidad y algunos alimentos, mientras que el incremento al salario mínimo quedó por debajo del crecimiento real del gasto urbano.La inflación general cerró 2025 en niveles moderados respecto a años anteriores, pero el costo de vivir en la capital no siguió esa desaceleración.

La vivienda, el transporte diario y los servicios concentraron las mayores presiones sobre el ingreso familiar. En la práctica, vivir en la Ciudad de México se volvió más caro aunque los indicadores macroeconómicos sugieran estabilidad.

CDMX (Victoria Valtierra Ruvalcaba)

La renta absorbe el ingreso

El gasto más alto para los hogares capitalinos al iniciar 2026 es la renta. Durante 2025, los precios de alquiler acumularon incrementos de entre 8 y 12 por ciento anual, dependiendo de la zona. Al cierre del año, la renta promedio de un departamento de dos recámaras se ubicó alrededor de 21 mil pesos mensuales, con precios superiores a 25 mil pesos en alcaldías centrales y bien conectadas.

Este aumento se reflejó incluso en zonas tradicionalmente accesibles. Colonias de Iztapalapa, Azcapotzalco, Gustavo A. Madero y Tláhuac registraron incrementos constantes, impulsados por la demanda y por la migración interna desde zonas más caras.

La renta ya no sube solo en el centro: sube en toda la ciudad.Para los hogares con ingresos entre dos y tres salarios mínimos por persona, la vivienda representa entre 45 y 60 por ciento del ingreso mensual, muy por encima del 30 por ciento recomendado por organismos especializados en desarrollo urbano.

Esta proporción deja poco margen para otros gastos esenciales.Lucía Trejo, trabajadora independiente de 34 años, relata que a mediados de 2025 su renta en la colonia Álamos, en la alcaldía Benito Juárez aumentó 3 mil pesos sin negociación posible.

“No fue una opción quedarnos. Nos movimos a otra alcaldía, pero ahora pagamos menos renta y mucho más transporte. El dinero no alcanza igual y el cansancio es mayor”, dice.

Transporte: más caro y más largo

El transporte es el segundo gasto que más creció para las familias capitalinas. A finales de 2025 entraron en vigor nuevas tarifas para microbuses y transporte concesionado, con un costo base de 7.50 pesos para trayectos cortos y aumentos progresivos según la distancia. Para quienes realizan dos o más transbordos diarios, el gasto mensual en transporte puede superar los 1,500 pesos por persona.

Aunque el Metro mantuvo su tarifa en 5 pesos y el Metrobús en 6 pesos, el sistema no cubre de manera integral a las zonas de mayor crecimiento habitacional. El desplazamiento desde la periferia hacia los centros de trabajo implica combinaciones de transporte concesionado que encarecen el trayecto y amplían los tiempos de traslado.

Mauricio, empleado de logística de 42 años, vive en el oriente de la ciudad y trabaja en el poniente. “Antes gastaba unos 900 pesos al mes en pasajes. Ahora son casi 1,800. El aumento no se nota en una semana, pero al mes sí pesa”, señala.De acuerdo con estimaciones de movilidad urbana, una familia de cuatro integrantes puede destinar hasta 6 mil pesos mensuales solo en transporte si todos realizan traslados diarios, una cifra que compite directamente con el gasto en alimentación.

Alimentos y servicios: inflación desigual

El gasto en alimentos mostró una desaceleración general en 2025, pero con comportamientos desiguales. Productos básicos como huevo, carne de pollo, tortilla y frutas registraron variaciones a lo largo del año, con picos estacionales que impactaron el presupuesto familiar. Aunque no hubo aumentos abruptos generalizados, el gasto mensual en despensa se mantuvo alto.

En la Ciudad de México, una familia de cuatro integrantes gasta en promedio entre 5,500 y 7,000 pesos mensuales en alimentos, incluso comprando en mercados públicos y tianguis. La sustitución de marcas, la compra a granel y la reducción de productos procesados se volvieron prácticas habituales.

En servicios, el mayor impacto se observó en la electricidad, con recibos elevados en el último trimestre de 2025 y ajustes que se reflejaron en enero de 2026. El gas LP también mantuvo precios variables, afectando a hogares que dependen de cilindros y no de redes estacionarias.

El pago conjunto de agua, luz, gas e internet representa entre 2,000 y 3,000 pesos mensuales para un hogar promedio, un monto que ya no es marginal frente al ingreso total.

Salarios: aumento legal, rezago real

El salario mínimo aumentó 13 por ciento a partir del 1 de enero de 2026, una medida que benefició a trabajadores formales en el rango más bajo de ingresos. Sin embargo, este incremento no compensó el crecimiento acumulado de los principales gastos urbanos.

En la Ciudad de México, el ingreso promedio por trabajador formal supera el salario mínimo, pero una parte importante de la población labora en la informalidad o con esquemas mixtos. Para estos hogares, el aumento legal tiene poco impacto directo.

De acuerdo con datos de ingresos recientes, muchos hogares capitalinos dependen de dos o más perceptores de ingreso para sostener gastos básicos. El ingreso promedio creció, pero lo hizo a un ritmo menor que el costo de la vivienda y el transporte.

Raúl Aguirre, repartidor por aplicación, explica que el ajuste salarial no se reflejó en su caso. “Gano más que hace dos años, pero gasto mucho más. Antes alcanzaba para ahorrar algo; ahora solo alcanza para llegar al siguiente mes”.

Ajustes cotidianos y límites visiblesEl cierre de 2025 y el inicio de 2026 dejaron un patrón en donde las familias ajustan, pero el margen se reduce. Mudarse más lejos, compartir vivienda, cambiar hábitos de consumo, extender jornadas laborales y reducir tiempos de descanso se volvieron estrategias comunes.

El problema no es solamente el precio de cada servicio, también es su acumulación. Renta, transporte, alimentos y servicios crecieron al mismo tiempo, presionando un ingreso que no se expande con la misma velocidad.

Los datos muestran que vivir en la Ciudad de México es hoy más caro que hace un año, y que el ajuste no se concentra en un solo rubro. La ciudad sigue siendo un polo de oportunidades, pero también un espacio donde el costo de permanecer crece más rápido que la capacidad de pago de buena parte de su población.

Para miles de hogares, coinciden los capitalinos, el reto no es mejorar su nivel de vida, es sostenerlo.

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