Metrópoli

Una zona muy en particular en la parte alta de la alcaldía requiere atención en materia de seguridad; en un triángulo que tiene sus vértices en las Colonias Ocotal, el Ermitaño y San Bernabé, los operativos policiales tienen una misión difícil: que la población se sienta segura en sus calles

El triángulo del miedo callejero en La Magdalena Contreras

Operativo en La Magdalena Contreras

En colonias de La Magdalena Contreras, la inseguridad no puede medirse solo en cifras oficiales, sino en rutinas alteradas, calles evitadas y silencios impuestos por el miedo. Para los vecinos, la sensación de riesgo forma parte de la vida cotidiana y se intensifica conforme avanza el día.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), en la alcaldía Magdalena Contreras 55 por ciento de sus habitantes se han sentido inseguros en su lugar de residencia durante los últimos trimestres de 2025. En esta demarcación se han registrado conflictos callejeros que pueden estar fomentando la sensación de inseguridad; en el segundo trimestre de 2025, 62 por ciento de los ciudadanos, siempre de acuerdo con la ENSU, vivieron algún conflicto de este tipo, si bien esta cifra se redujo notablemente en el siguiente trimestre.

Operación policial en las colonias aledañas de la Magdalena Contreras

En ese contexto, la autoridad de la alcaldía ha promovido operativos en las zonas críticas. La noche del sábado 10 de enero, se desplegó un operativo en las colonias Los Padres, Las Cruces, El Judío, Oyamel y San Bernabé Ocotepec, como parte de las acciones preventivas. El operativo incluyó recorridos policiales y vigilancia en puntos considerados de riesgo por la propia ciudadanía.

Todo esto se mezcló con un conflicto vecinal que terminó muy mal. Un vecino mató a unos perros de una casa aledaña que lo molestaban continuamente, la pelea posterior acabó con la muerte de quien ultimó a los canes.

Las autoridades de Magdalena Contreras, tratando de despresurizar este tipo de conflictos, están llevando mesas itinerantes con los jefes policiales del sector para recibir directamente de los habitantes comentarios y peticiones.

Patrullaje del sábado 10 de enero en la alcaldía

En esta zona de la Ciudad de México, de calles empinadas, callejones y colonias que interrumpen barrancas, algunas con árboles, otras ocupadas por casas y basura, es descrita en el testimonio de Vale Jiménez, habitante de la zona, quien asegura que uno de los principales problemas en su colonia es el consumo de drogas. “La mayoría de las personas que conozco han caído en la drogadicción, al grado de ya no tener consciencia de sus acciones”, afirma.

Como ejemplo, menciona el caso de un vecino recientemente expuesto en redes sociales. El tipo, señalaba la acusación en redes, se estaba masturbando con la mirada fija en una vecina. “Lo conozco de casi toda la vida porque somos de la misma edad”, relata. De acuerdo con su testimonio, se trata de un hombre que durante años llevó una vida que describe como estable; trabajaba y vivía con su familia. Sin embargo, tras separarse de su pareja, su situación cambió drásticamente. “Cayó en el vicio”, comenta Vale.

Ahora el sujeto vive a una calle de su domicilio y, según ella, es conocido por encontrarse constantemente bajo los efectos de sustancias. Su comportamiento, dice, ha generado temor entre los habitantes, ya que existen antecedentes de agresiones hacia mujeres. Para Vale, este caso no es aislado, sino un reflejo del deterioro social que ha ido permeando en la zona.

Una percepción similar comparte Jimena, vecina de la colonia El Ermitaño. Muchas personas como ella, suelen desplazarse a la colonia San Bernabé Ocotepec; afirma que el clima de inseguridad ha aumentado de manera notable en los últimos cinco años. “Sólo los días domingo es seguro caminar”, comenta. Explica que ese día, al ser considerado familiar, las personas salen al mercado a hacer la despensa, lo que genera un ambiente más tranquilo.

El resto de la semana, describe, la presencia de personas consumiendo alcohol en la vía pública y las riñas constantes modifican la dinámica de la colonia. A esto se suma el riesgo de robo. “Hay que estar a las vivas con los bolsos”, advierte, al señalar que hay personas que presuntamente se dedican a romperlos para sustraer dinero y objetos personales.

Jimena también identifica zonas específicas que, según el conocimiento colectivo, se han convertido en focos de peligro. Una de ellas es el área conocida como “el antirrábico o “la curva”, donde asegura que se han registrado enfrentamientos violentos entre personas presuntamente involucradas en actividades ilícitas, derivados de disputas por clientes. Otro punto que le genera preocupación es la zona cercana al ojo de agua, donde afirma haber observado de manera recurrente a una joven entre 14 y 16 años caminando bajo los efectos de sustancias.

La percepción de inseguridad también se hace visible en el espacio público. En una calle de la colonia Lomas Quebradas, de la misma alcaldía, recientemente fue colocada una lona sobre una pared con un mensaje de advertencia: “En esta calle no se venden autos, no te dejes engañar. ¡Vecinos unidos contra la delincuencia!”. Para los habitantes, este tipo de avisos funcionan como una medida preventiva ante posibles fraudes y reflejan la organización vecinal frente a la desconfianza y el temor.

En esta zona de la Magdalena Contreras, la inseguridad se manifiesta en pequeños gestos: hogares con numerosos perros, algunas viviendas cuentan con cámaras de seguridad, los vecinos identifican fácilmente a quienes no son habituales en la colonia, transitar las calles con cautela, entre otras acciones. Aunque las estadísticas muestran una disminución en ciertos delitos, para muchos habitantes la percepción de riesgo sigue presente y condiciona la manera en que habitan su respectiva colonia día a día.

La Crónica de Hoy 2026

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