Metrópoli

Habitantes de Olivar de los Padres denuncian que, sin aviso oficial, sus recibos comenzaron a llegar con la colonia Lomas de San Ángel Inn, lo que ha detonado preocupación por posibles incrementos fiscales, afectaciones patrimoniales y un cambio forzado en su identidad urbana

Otra de la gentrificación: cambian el nombre de una colonia en la Álvaro Obregon y vecinos temen alza en agua, predial y servicios

Olivar de los Padres

En calles de la colonia Olivar de los Padres, en la alcaldía Álvaro Obregón, crece la inconformidad vecinal ante un cambio administrativo que nadie solicitó ni fue informado. Desde hace varios meses, residentes y comerciantes han detectado que sus recibos de servicios básicos y correspondencia oficial llegan con una colonia distinta: Lomas de San Ángel Inn, una modificación que, aseguran, podría traducirse en aumentos en el pago de predial, agua y electricidad.

La situación ha generado alarma colectiva, no solo por el impacto económico inmediato, sino por las implicaciones legales, fiscales y sociales que podría traer un cambio de nomenclatura no reconocido formalmente. Para los habitantes, el problema no es menor: se trata de su patrimonio, su identidad barrial y la certeza jurídica de sus viviendas y negocios.

San Ángel Inn

Un cambio sin aviso que encendió las alertas

El conflicto comenzó de manera silenciosa. Sin comunicados oficiales ni consultas vecinales, algunos domicilios empezaron a aparecer registrados bajo otra colonia en recibos de luz, telefonía y agua. Fue así como los habitantes notaron que Olivar de los Padres parecía desdibujarse en documentos oficiales, siendo reemplazada por Lomas de San Ángel Inn.

Para quienes viven en la zona desde hace décadas, el desconcierto fue inmediato. Vecinos relatan que no hubo reuniones informativas ni notificaciones previas de autoridad alguna. Simplemente, el nombre de su colonia cambió en los papeles. La incertidumbre creció al preguntarse si esta modificación implicaría nuevas tarifas, reclasificación catastral o ajustes automáticos en contribuciones.

El temor no es infundado. Lomas de San Ángel Inn es conocida como una colonia de perfil residencial alto, con mayor plusvalía, terrenos amplios y calles controladas por sistemas de acceso privado. En contraste, Olivar de los Padres mantiene una dinámica popular, con vecindades, comercios familiares y lotes de menor tamaño, especialmente en su zona oriente.

Esta diferencia socioeconómica es clave en la preocupación vecinal. El cambio de nombre podría implicar que las autoridades fiscales consideren a estas calles dentro de un polígono de mayor valor, lo que impactaría directamente en los cobros anuales. “No vivimos en una zona residencial de lujo, pero nos quieren cobrar como si lo fuera”, coinciden varios testimonios.

Predial, servicios y pequeños comercios en riesgo

La inquietud se ha agudizado entre comerciantes locales y familias que dependen de ingresos ajustados. Algunos aseguran que los montos en recibos recientes ya muestran incrementos de hasta el 200%, particularmente en servicios como agua y electricidad. Aunque no todos pueden confirmar una relación directa con el cambio de colonia, la coincidencia temporal ha generado sospechas fundadas.

Para pequeños negocios, cualquier aumento representa un golpe significativo. Tiendas, fondas y talleres operan con márgenes reducidos, por lo que un ajuste en tarifas puede comprometer su viabilidad. El predial es una de las mayores preocupaciones, ya que su cálculo depende en gran medida de la ubicación y clasificación del inmueble.

A esto se suma el posible costo administrativo de actualizar documentos personales y legales. Vecinos temen que, de mantenerse esta modificación, se vean obligados a cambiar escrituras, identificaciones oficiales, contratos de arrendamiento, registros escolares y trámites bancarios, un proceso largo y costoso que nadie les ha explicado si será necesario.

Más allá del dinero, existe un sentimiento de injusticia. Habitantes consideran que este cambio los coloca en una situación de vulnerabilidad, al quedar en medio de una disputa administrativa sin responsables claros. “Nos cambiaron de colonia sin preguntarnos y ahora nadie nos dice qué va a pasar”, es una queja recurrente.

Autoridades sin respuesta y una colonia en el limbo

Ante la presión vecinal, las respuestas institucionales han sido contradictorias. La alcaldía Álvaro Obregón ha señalado que no tiene atribuciones para modificar nombres de colonias ni códigos postales, deslindándose del caso. Por su parte, instancias del Gobierno de la Ciudad de México han apuntado a Correos de México como la autoridad responsable de estos registros.

Sin embargo, Correos de México ha negado haber realizado algún cambio reciente, asegurando que Olivar de los Padres mantiene su denominación desde hace décadas y que no existe un proceso formal para integrarla a Lomas de San Ángel Inn. Pese a ello, la realidad en campo contradice esta versión: los recibos continúan llegando con el nombre modificado.

Esta falta de claridad ha dejado a los vecinos en un limbo administrativo. No saben a qué dependencia acudir ni quién puede corregir la situación. Tampoco existe una comunicación oficial que explique el origen del problema o garantice que no habrá consecuencias fiscales o legales derivadas del cambio.

El conflicto ha abierto un debate más profundo sobre el derecho de las comunidades a decidir sobre su identidad territorial. Para muchos habitantes, la colonia no es solo un nombre, sino un elemento que define su historia, su tejido social y su relación con la ciudad. Ser absorbidos administrativamente por una zona con la que no comparten condiciones ni pasado se percibe como una forma de exclusión urbana.

Además, especialistas advierten que este tipo de modificaciones, cuando no son claras ni consensuadas, pueden generar problemas de certeza jurídica, especialmente en zonas donde la propiedad, el uso de suelo y las contribuciones están estrechamente vinculadas a la nomenclatura oficial.

Mientras tanto, en Olivar de los Padres la exigencia es clara: transparencia, información y respeto a los límites históricos de la colonia. Los vecinos piden que se investigue por qué ocurrió el cambio en los recibos, que se aclare si tendrá efectos fiscales y que se corrija cualquier registro incorrecto antes de que el problema escale.

El caso deja al descubierto una falla estructural en la coordinación entre dependencias y plantea una pregunta de fondo: ¿hasta dónde llegan los derechos de los ciudadanos sobre el nombre y estatus de la colonia donde han vivido toda su vida? Por ahora, la incertidumbre sigue llegando puntualmente cada mes, impresa en los recibos.

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