
Las obras del Periférico Norte, que buscan reconstruir la vialidad, en su intención de mejorar la realidad de trabajadores que salen antes del amanecer, estudiantes que corren para alcanzar un transporte y choferes que completan jornadas largas al volante, provocan en el corto plazo efectos contrarios como menos velocidad media, mayor estrés y, en no pocos casos, el reencauzamiento de rutas secundarias que ahora cargan con el tráfico desviado.
En los comercios aledaños y en las paradas del transporte se escuchan quejas sobre la duración de los trayectos, pero también hay reconocimiento por los tramos ya renovados. Para sectores como el del transporte de carga, la intervención implica planificar salidas en horarios distintos y evaluar rutas alternas cuando hay cortes.
“Antes salía de Cuautitlán Izcalli a las cinco de la mañana y en una hora, hora y cuarto, ya estaba del otro lado, rumbo a Naucalpan o a la Ciudad de México. Ahora, si no salgo antes de las cuatro, me quedo atorado. Hay días en que ese mismo trayecto me toma hasta dos horas y media. Eso no solo cansa, también afecta las entregas y los tiempos que nos piden las empresas”, explica un conductor de transporte de carga mientras hace una pausa en una bahía improvisada para revisar su unidad. El conductor lleva más de quince años recorriendo el corredor norte del Valle de México.
“Las empresas quieren que uno llegue a la misma hora de siempre, pero no siempre se puede. Uno hace lo que está en sus manos, busca rutas alternas, sale más temprano, pero el tráfico es el que manda. Hay noches en que regreso a casa más tarde de lo previsto, con menos descanso para el día siguiente”, añade.
En el transporte público, la situación no cambia. Las rutas de autobuses y combis que atraviesan el Periférico Norte han tenido que modificar frecuencias y recorridos, lo que repercute directamente en los usuarios. Para miles de personas, estos ajustes implican salir antes de casa o resignarse a llegar tarde a sus destinos.

Trayecto impredecible
Lourdes, empleada administrativa que vive en Tlalnepantla y trabaja en la zona de Polanco, cuenta que su trayecto cotidiano se volvió impredecible.
“Yo calculaba una hora y cuarto para llegar a la oficina. Ahora ya no hay manera de saber. Hay días que hago casi dos horas, otros un poco menos, pero nunca es seguro. He tenido que salir media hora antes y aun así llego con el tiempo justo. Eso desgasta, porque empiezas el día con estrés”, comenta.
Para ella, las obras representan la promesa de una vialidad mejor, frente a la incomodidad presente.
“Entiendo que es necesario reparar, porque el camino estaba muy mal, lleno de baches. Pero vivirlo diario es pesado. A veces el camión se detiene tanto tiempo que uno siente que no avanza. Hay mañanas en que veo a la gente cabecear del cansancio, otros revisan el reloj todo el tiempo. Se vuelve una especie de carrera contra el tiempo”, describe.
En los alrededores del Periférico, los comercios y servicios también resienten el impacto. Algunos negocios reportan menor afluencia en ciertos horarios, mientras que otros se ven obligados a modificar sus horarios de apertura y cierre para adaptarse a los nuevos flujos de tránsito. La vialidad, que durante años funcionó como un eje constante de circulación, se nota como un espacio dinámico, con ritmos variables y tensiones cotidianas.
Pese a las molestias, una parte de los usuarios reconoce que los tramos ya concluidos ofrecen un beneficio tangible. La superficie renovada reduce vibraciones, mejora la estabilidad de los vehículos y disminuye el riesgo de accidentes, sobre todo en temporada de lluvias, todo ello sumado a que la administración pública ha intentado atender estas demandas con avisos tempranos y proponiendo cronogramas.

Plazos - expectativas
Oficialmente, el calendario de la obra contempló una ejecución apretada. El banderazo de inicio se dio en enero y se proyectó la conclusión en abril de 2026; la intención declarada es concentrar y acelerar los trabajos para que los cierres sean temporales y el beneficio, duradero.
Cabe señalar que, la ambición del calendario supone que el riesgo de ejecutar obra mayor en un corredor de alta demanda en plazos reducidos depende de logística, suministro de materiales y coordinación vial, factores que pueden alterar las fechas previstas.
Si la intervención cumple los plazos y la calidad técnica anunciada, el resultado podría ser una reducción real de riesgos y costos asociados al deterioro. Por lo pronto, las noches y madrugadas en que trabajan las cuadrillas son tan parte de la imagen contemporánea de la ciudad como las filas matinales de vehículos.

Obras para bien común
Actualmente, la reconstrucción del Periférico Norte avanza con trabajos simultáneos en cuatro tramos de la vialidad y jornadas continuas, tanto diurnas como nocturnas, con el objetivo de concluir la rehabilitación de 108 kilómetros antes del 30 de abril de este año, según ha informado el Gobierno del Estado de México, a cargo de Delfina Gómez.
Las labores se desarrollan en ambos sentidos de circulación, desde Tepotzotlán hacia la Ciudad de México y del antiguo Toreo en dirección a Tepotzotlán. Para ello se utilizan de manera permanente alrededor de 40 máquinas especializadas, lo que permite acelerar los tiempos de ejecución y reducir las afectaciones a la movilidad en una de las vías con mayor carga vehicular de la zona metropolitana.
En cada tramo operan hasta 10 equipos de maquinaria pesada, lo que ha permitido alcanzar avances promedio de hasta cuatro kilómetros diarios en los procesos de fresado y pavimentación.