
En el marco de la celebración de la Semana Santa 2026 y como parte de las acciones para la reinserción social que impulsa la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), se realizó la representación del Viacrucis, con la participación de personas privadas de la libertad, del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente.
Como cada año, las actividades religiosas de la Semana Santa iniciaron con la representación del Domingo de Ramos, después, con la representación de los pasajes bíblicos de la pasión y muerte de Jesús de Nazaret.
Emiliano “N” dio vida a Jesús de Nazaret, cargó una cruz de más de 100 kilogramos a lo largo de la explanada, cruz que representa para él los pecados y culpas que deben ser expiadas para tratar de obtener el perdón por sus errores y reconciliarse con la sociedad.
Este año, más de 100 personas privadas de la libertad participaron en las actividades religiosas en el centro penitenciario ubicado en la alcaldía Iztapalapa, entre el elenco y el staff, quienes se prepararon durante tres meses para llevar a cabo la representación de la Pasión de Cristo en el auditorio y explanada principal del Reclusorio.
Esta puesta en escena estuvo a cargo de las personas privadas de la libertad de la población en general de dicho reclusorio, además de las que participan activamente en los programas de teatro que se imparten como parte de los programas de reinserción social y de personal de la Arquidiócesis Primada de México que colabora activamente con la Subsecretaría del Sistema Penitenciario.
Estos actos litúrgicos que conmemoran la Semana Santa en los Reclusorios de la Ciudad de México continuarán el resto del fin de semana, con la realización de la vigilia pascual del sábado de Gloria y el domingo con la eucaristía de resurrección.
Hace 22 años, por primera vez se realizó la representación de la pasión de Cristo en los reclusorios de la capital, en la Penitenciaria de la Ciudad de México; dos años después, se inició en los Reclusorios Preventivos y dos años más tarde en el Centro Varonil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, y desde entonces, se lleva a cabo regularmente el Viacrucis con apoyo de la Arquidiócesis Primada de México, lo que representa un gran apoyo espiritual para las personas privadas de la libertad y adolescentes en conflicto con la ley.