
El Partido Verde en el Congreso local presentó una iniciativa para declarar el 30 de noviembre de cada año como el Día de la Chinampera y Chinampero en la Ciudad de México, con el objetivo de reconocer uno de los sistemas agrícolas más antiguos en la capital.
En 2017 la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura declaró a 2 mil 215 hectáreas del sistema chinampero en Xochimilco y Tláhuac como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), reconociendo la gran biodiversidad que lo habita, así como el valor de esta técnica agrícola desarrollada por los pueblos lacustres en el México prehispánico y heredado por generaciones.
La promovente de la iniciativa fue la diputada Rebeca Peralta, también presidenta de la Comisión de Derechos Culturales del Congreso de la Ciudad de México, quien señaló que las y los chinamperos de Xochimilco y Tláhuac han sido durante años objeto de diagnósticos, foros y discursos, pero no de acciones concretas que reconozcan su importancia cultural, social y ambiental.
“Han sido escuchados muchas veces, pero pocas veces atendidos. Hoy venimos a romper con esa historia de omisión”, afirmó.
Peralta destacó que las chinampas no solo representan una técnica agrícola prehispánica, sino una forma de vida basada en la convivencia armónica con la naturaleza, cuyo valor ha sido desplazado por el crecimiento urbano y la falta de políticas públicas efectivas.
Advirtió que, además de los problemas ambientales como la contaminación del agua, la pérdida de suelo y la disminución del relevo generacional, las comunidades chinamperas enfrentan una problemática aún más grave: la invisibilidad.
“Lo que no se nombra, no existe. Y hoy las y los chinamperos enfrentan justamente eso: el riesgo de desaparecer no por falta de valor, sino por falta de reconocimiento”, subrayó.
¿Por qué el 30 de noviembre?
La diputada explicó que la fecha propuesta, el 30 de noviembre, no es arbitraria, ya que coincide con el cierre de los ciclos productivos tradicionales en la zona chinampera, simbolizando el resultado de todo un año de trabajo.
Finalmente, enfatizó que esta iniciativa no pretende resolver todos los retos que enfrenta este sector, pero sí dar un primer paso fundamental como es el reconocimiento en la vida pública de la ciudad.
“Reconocer es el primer paso para proteger. Nombrar es el primer paso para que no desaparezcan”, concluyó.