
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es una de las instituciones de salud más importantes del país, ya que brinda atención médica a millones de personas. Para muchos trabajadores y sus familias, representa la única opción para recibir consultas, tratamientos, medicamentos e incluso cirugías. Sin embargo, la experiencia de los usuarios no siempre es la misma. Mientras algunos destacan la atención y el seguimiento médico que reciben, otros enfrentan problemas que van desde largas filas hasta posibles errores en diagnósticos.
En un recorrido y entrevistas realizadas a derechohabientes, se pudo observar esta dualidad en dos unidades médicas: la Clínica 93, donde predominan opiniones positivas con algunas áreas de mejora, y la Clínica 92, donde un caso en particular evidencia diversas fallas en la atención.

En la Clínica 93, una de las voces que refleja el lado positivo del IMSS es la de Cristina Rosa Santamaría, quien acude regularmente a recibir oxígeno debido a problemas respiratorios. Su padecimiento comenzó hace algunos años, cuando sufrió neumonía, lo que le dejó secuelas que afectan su capacidad para respirar con normalidad.
Cristina explicó que desde hace aproximadamente dos años acude al hospital de manera constante y, hasta ahora, no ha tenido mayores complicaciones con el servicio. “Cada mes vengo por mi oxígeno y sí me lo dan a tiempo”, comentó durante la entrevista. Para ella, el IMSS ha cumplido con lo necesario para mantener su tratamiento, lo que le permite tener una mejor calidad de vida.
Además, señaló que no ha tenido malas experiencias con el personal médico ni con los procesos administrativos. En su caso, la atención ha sido continua, lo cual considera importante, ya que su salud depende de recibir puntualmente el oxígeno que necesita.

Otro testimonio en esta misma clínica es el de Paola, quien acompañaba a su esposo a consulta. Su pareja sufrió una lesión hace aproximadamente 15 días, por lo que han tenido que acudir al hospital para seguimiento médico. Según explicó, el proceso de atención ha sido claro: primero acudieron a urgencias y posteriormente fueron canalizados a consultas de seguimiento.
Paola destacó que, en general, la atención médica ha sido adecuada y que sí les han proporcionado los medicamentos necesarios. Sin embargo, también señaló uno de los problemas más frecuentes que enfrentan los derechohabientes: los largos tiempos de espera.
“Te tienes que venir a formar desde las 5 o 6 de la mañana para alcanzar consulta, y aun así sales hasta las 12 del día”, relató. Este problema, dijo, no es exclusivo de su caso, sino que afecta a muchas personas que llegan diariamente en busca de atención.
De acuerdo con su testimonio, el número de consultas disponibles es limitado en comparación con la cantidad de pacientes, lo que provoca que algunos no alcancen ficha y tengan que regresar otro día. Aunque ella ha logrado ser atendida, reconoce que esto se debe a que llega muy temprano, lo que no siempre es posible para todos.
Estas experiencias muestran que, en la Clínica 93, el servicio médico puede ser funcional y cumplir con su objetivo, pero aún enfrenta retos importantes en cuanto a organización y capacidad para atender la alta demanda.

Por otro lado, la situación cambia de acuerdo a la experiencia de Ignacia Araujo, derechohabiente de la Clínica 92, quien ha enfrentado múltiples dificultades en su atención médica.
De acuerdo con su testimonio, todo comenzó tras una caída en su domicilio. La mujer explicó que salió a encender una bomba de agua, debido a que en su zona no cuentan con un suministro constante. Al intentar subir un escalón para entrar a su casa, tropezó y cayó, lo que le provocó una lesión.
Tras el accidente, acudió al IMSS, donde en un inicio le informaron que sería necesario realizar una cirugía. Sin embargo, después de esperar varias horas, los médicos le indicaron que no podían operarla debido a que padece osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos.

En lugar de la cirugía, el personal médico optó por acomodar el hueso afectado y colocarle un yeso.
La situación se vuelve más complicada al considerar su historial clínico.La señora Araujo aseguró que durante un tiempo fue tratada por un posible cáncer, pero recibió información contradictoria. “Primero me decían que sí tenía, luego que no, luego que sí, y al final dijeron que no”, relató.
A pesar de esto, indicó que fue enviada a recibir quimioterapias en un lugar lejano, lo que implicó traslados complicados y desgaste físico. Esta inconsistencia en el diagnóstico genera preocupación, ya que pone en duda la certeza de los estudios realizados.
Otro de los problemas que denunció es la falta de medicamentos para el dolor. Según explicó, en una de sus visitas tuvo que esperar hasta 10 horas para ser atendida, sin recibir el tratamiento necesario para aliviar sus molestias.
Actualmente, su estado de salud se ha complicado aún más. La señora Araujo presenta síntomas que podrían indicar una fractura de costilla, como dolor intenso, dificultad para moverse y náuseas. Sin embargo, asegura que no le han realizado estudios como radiografías para confirmar el diagnóstico.
Además, enfrenta dificultades para trasladarse a sus citas médicas. Debido a su condición, requiere una ambulancia para acudir a sus tratamientos, pero solicitar este servicio implica un proceso burocrático complicado. “Es mucho papeleo y lo tienen que autorizar”, explicó.
Este problema es especialmente grave, ya que sus citas relacionadas con el tratamiento de cáncer son mensuales. Si no logra asistir, tendría que esperar otro mes, lo que podría afectar su salud.
El impacto de esta situación no es solo físico, sino también emocional. La paciente señaló que actualmente se encuentra deprimida, ha perdido el apetito y sufre náuseas constantes, lo que incluso la ha llevado a vomitar. Todo esto afecta su recuperación y su calidad de vida.
El contraste entre los casos de la Clínica 93 y la Clínica 92 refleja una realidad compleja dentro del IMSS. Por un lado, hay pacientes que reciben atención adecuada, medicamentos y seguimiento médico oportuno. Por otro, existen casos donde las fallas en el sistema pueden tener consecuencias graves para la salud de las personas.
Entre los principales problemas detectados se encuentran la saturación de los servicios, los largos tiempos de espera, la falta de personal o consultas suficientes, así como posibles inconsistencias en diagnósticos y tratamientos.
A pesar de estas dificultades, el IMSS sigue siendo una institución clave para millones de mexicanos, por lo que mejorar su funcionamiento es fundamental. Los testimonios de los derechohabientes muestran la importancia de fortalecer el sistema de salud, no solo en infraestructura, sino también en la calidad de la atención y en la eficiencia de sus procesos.
En conclusión, el IMSS representa tanto una esperanza como un desafío. Mientras algunos pacientes logran recibir la atención que necesitan, otros enfrentan obstáculos que evidencian la necesidad de cambios. Escuchar estas voces es un paso importante para entender la realidad del sistema y buscar soluciones que garanticen un servicio digno para todos.