
La Asociación Parlamentaria Mujeres por el comercio Feminista e Incluyente, en el Congreso de la Ciudad de México, presentó una iniciativa que busca declarar a las Fondas Tradicionales como Patrimonio Cultural Inmaterial de esta capital.
De acuerdo a estimaciones de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) de la capital y la fundación Placemaking, existen entre 18 mil y 22 mil fondas y cocinas económicas activas en la Ciudad de México, que representan aproximadamente el 35% de los negocios de preparación de alimentos en la capital.
Hasta el primer trimestre del 2025 tenían una fuerza laboral de 513 mil personas, se estima que diariamente atienden a cerca de un millón 600 mil comensales siendo un pilar en la alimentación de trabajadores de oficina y residentes.
La promovente de la iniciativa fue la diputada Diana Sánchez Barrios quien aseguró que la capital no sólo se entiende desde sus grandes monumentos y sus avenidas principales, sino “desde lo cotidiano, desde los barrios, desde los espacios donde la vida sucede todos los días”.
Aseguró que esta iniciativa se inspira en esa experiencia humana porque reconoce que la ciudad está hecha de historia viva, de costumbres, de espacios donde los capitalinos se reconocen como comunidad.
“Hablar de fondas no es hablar únicamente de comida sino también de cultura viva, de recetas que han pasado de generación en generación, así como de técnicas tradicionales, e ingredientes originarios. De la forma en que el pueblo ha construido comunidad e identidad alrededor de la mesa”.
Sánchez Barrios agregó que no es casualidad que la cocina tradicional mexicana haya sido reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, no sólo por sus platillos, sino por todo el sistema cultural que representa: comunidad, identidad, territorio y memoria colectiva.
Además comentó que estos espacios enfrentan una amenaza real: la gentrificación. “Gentrificación no sólo desplaza a las personas, también a la cultura, borra los sabores, encarece la vida, rompe los tejidos comunitarios y sustituye lo popular por modelos excluyentes”.
Afirmó que para que la Ciudad de México mantenga su esencia es necesario que existan y se protejan las fondas tradicionales de barrio, por lo que esta declaratoria implicaría dar un paso a favor del barrio, del derecho a la ciudad incluyente, del pueblo trabajador y de quienes lo alimentan, “es proteger nuestra historia como ciudad, la historia de las y los de abajo”.
Para finalizar comentó que en estos negocios mujeres han sostenido estos espacios, quienes han transmitido recetas, organizado el trabajo y preservado la memoria gastronómica de esta ciudad.
“Por eso, esta declaratoria que proponemos también es un acto de justicia. Es reconocer el valor cultural, social y económico del trabajo comunitario, especialmente de las mujeres… Está declaratoria es reconocer que la cultura se encuentra en los espacios populares. Es reconocer que lo cotidiano también es patrimonio. Es reconocer que la ciudad se construye desde abajo. Porque sin fondas, la ciudad pierde sabor e identidad”.