
Del lado de Calzada de Tlalpan que conecta con Periférico Sur, justo frente al Estadio Ciudad de México y junto a la estación Estadio Azteca del Tren Ligero, un grupo reducido de jóvenes comenzó a reunirse para acompañar las distintas manifestaciones que se desarrollaban en la zona.
El colectivo, que gritaba “Persona consciente se une al contingente”, llegó a unos metros de donde se encontraban las madres buscadoras, quienes previamente se habían instalado del otro lado de la avenida, cruzando el puente peatonal que conduce hacia el estadio.
Un respaldo a distintas causas
Aunque eran pocos, los jóvenes hicieron sonar sus consignas en apoyo a diversos movimientos sociales. Durante varios minutos expresaron su respaldo a madres buscadoras, colectivas feministas, maestros, estudiantes de Ayotzinapa, integrantes de la comunidad LGBT y al pueblo palestino.
Los mensajes se alternaban entre una causa y otra, pero conforme avanzó la concentración, el acompañamiento a las familias de personas desaparecidas fue tomando mayor fuerza.
En repetidas ocasiones, el grupo coreó frases de solidaridad hacia las madres buscadoras y más tarde terminó integrándose a su contingente con gritos de: “¡No están solas!”.
La discusión desde el puente
En medio de la protesta, algunas personas que observaban desde la parte alta del puente Circuito Estadio Azteca comenzaron a lanzar comentarios agresivos y cuestionamientos hacia quienes se manifestaban.
“¿Por qué hacen esto?”, “¿Qué ganan con venir a protestar?”, fueron algunos de los reclamos que recibieron desde arriba.
Los integrantes del colectivo respondieron elevando aún más la voz.
“¿Cuántos policías se necesitan para proteger un estadio? Ningún policía puede buscar a mi hijo”, gritaron algunos manifestantes en referencia al despliegue de seguridad instalado en torno al Mundial.
Otro de los mensajes lanzados hacia quienes criticaban la movilización fue: “El día que llegues a desaparecer o desaparezca uno de tus familiares, desafortunadamente los que vamos a estar ahí somos nosotros, no ellos. El día que desaparezcas, los que te vamos a buscar somos nosotros”.
La discusión subió de tono en lo verbal, pero nunca pasó a una confrontación física.
“Futbol sí, FIFA no”
Entre las consignas también aparecieron críticas hacia la FIFA y el contexto político internacional. Algunos participantes expresaron señalamientos relacionados con el papel de la organización y de Estados Unidos en conflictos internacionales, además de denunciar que, a su juicio, integrantes de la comunidad LGBT continúan enfrentando actos de discriminación y represión en distintos lugares.
Sin embargo, la consigna que más se repitió fue una que resumía el sentir de buena parte del colectivo.
“¡Futbol sí, FIFA no!”, gritaban una y otra vez.
En un momento, varios de los jóvenes improvisaron una cascarita sobre la vialidad, pateando un balón como una forma simbólica de expresar que su inconformidad no era contra el deporte.
El mensaje era claro: el futbol no es el problema; lo que cuestionan es todo aquello que, consideran, queda relegado mientras los reflectores del mundo apuntan hacia la fiesta mundialista.
Y aunque el pequeño colectivo levantó la voz por distintas causas, al final del día fue la exigencia de verdad y justicia de las madres buscadoras la que terminó marcando el rumbo de su participación.
Porque, entre el ruido de los cánticos mundialistas y la expectativa por el partido inaugural, un grupo de jóvenes decidió recordar que también hay ausencias, luchas y dolores que siguen esperando respuesta.