
La tarde del partido entre México y Corea del Sur volvió a llenar de aficionados el Zócalo de la Ciudad de México. Horas antes del encuentro, la plancha capitalina ya registraba largas filas de personas que buscaban ingresar al Fan Fest para seguir a la Selección Mexicana en una de las pantallas más grandes instaladas para la Copa del Mundo.
Entre banderas, camisetas verdes y grupos de turistas extranjeros, el ambiente era de fiesta. Sin embargo, conforme avanzó la jornada, la lluvia, los filtros de seguridad y la presencia del plantón de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) comenzaron a formar parte de una postal muy distinta a la de un simple evento deportivo.
La afición al futbol en México volvió a demostrar su capacidad de convocatoria. Dentro y fuera del Zócalo podían verse familias enteras, grupos de amigos y visitantes extranjeros recorriendo las calles cercanas para encontrar un lugar desde donde seguir el encuentro.
El flujo de personas aumentó considerablemente conforme se acercó la hora del partido. Los accesos al Fan Fest registraban revisiones constantes y la presencia policiaca era visible en prácticamente todos los puntos de entrada.
Para quienes trabajan en la seguridad del evento, los partidos de la Selección Mexicana representan un reto muy distinto al de cualquier otra jornada.
Uno de los policías encargados de resguardar los accesos explicó que cuando juegan otras selecciones la situación suele mantenerse bajo control, pero todo cambia cuando aparece México en la pantalla.
“En la semana donde no juega México o Argentina, incluso con Colombia, se puede sentir un día bastante tranquilo sin mayores repercusiones. Pero cuando juega México la cosa cambia porque tenemos más del doble de personas entrando. Ahora con la lluvia la gente se estresa porque quiere entrar a fuerza aunque la plancha del Zócalo ya esté llena”, comentó.
El elemento relató que una de las labores más complejas es mantener las revisiones de seguridad mientras miles de personas intentan ingresar en pocos minutos.
“Tratamos de revisar mochilas para evitar que entren alimentos, objetos peligrosos o armas filosas. Lo hacemos de forma constante, pero cuando la cantidad de gente es tan grande resulta complicado porque todo se mueve muy rápido”, señaló.
Además, explicó que la lluvia suele aumentar la presión en los accesos, ya que muchas personas buscan entrar al mismo tiempo para resguardarse o no perderse el inicio del partido.
Reportes más frecuentes

Aunque los oficiales aseguran que no se han registrado incidentes graves durante los días del Mundial en el Zócalo, reconocen que existen reportes recurrentes relacionados con pertenencias extraviadas.
Otro policía explicó que los casos más comunes tienen que ver con celulares, carteras y mochilas que desaparecen entre la multitud.
“Nos llegan reportes de pérdida de mochilas, celulares y carteras, pero también hay que entender que estamos hablando de miles de personas reunidas en un mismo lugar. Nosotros muchas veces estamos en la parte exterior y somos de los últimos en enterarnos de lo que pasó”, comentó.
El oficial reconoció que perder un celular o una cartera representa un problema importante para cualquier persona, pero también señaló las limitaciones que existen en eventos masivos.
“Sabemos que es algo doloroso porque son cosas que cuestan dinero, pero entre tanta gente es muy complicado identificar qué ocurrió. No podemos revisar persona por persona para ver quién trae qué objeto porque eso haría interminable el ingreso y también la salida del evento”, explicó.
Según los elementos consultados, la prioridad es mantener el flujo de asistentes y garantizar que la experiencia se desarrolle sin incidentes mayores.
Vigilancia en plantón de la CNTE

Mientras miles de aficionados seguían llegando al Fan Fest, a unos metros de distancia la realidad era distinta.
La calle 20 de Noviembre mantiene una fuerte presencia policial debido al plantón instalado por integrantes de la CNTE. En la zona pueden observarse elementos preventivos, policías equipados con escudos y personal desplegado para vigilar distintos puntos cercanos al campamento.
La vigilancia no se concentra únicamente frente a las casas de campaña. También se extiende hacia Venustiano Carranza y otras calles aledañas, donde los uniformados permanecen atentos durante toda la jornada.
Pese a la cercanía entre ambas concentraciones, los oficiales aseguran que la convivencia se ha mantenido sin conflictos importantes.
“Siempre existen protestas, pero desde que comenzaron los partidos no hemos visto situaciones fuertes. Los aficionados entran al Fan Fest y las personas de la CNTE permanecen en sus campamentos u otros salen a ver el partido”, comentó uno de los elementos.
Extranjeros y una imagen inesperada de la ciudad

Para muchos mexicanos, la presencia de casas de campaña en el Centro Histórico forma parte de una discusión conocida. Sin embargo, para algunos visitantes extranjeros la escena resulta llamativa.
Un aficionado originario de Corea del Sur observaba el campamento mientras caminaba hacia el Fan Fest. En un primer momento pensó que las tiendas pertenecían a personas que esperaban ingresar al evento deportivo.
Cuando se le explicó que correspondían al plantón magisterial, respondió:
“Está bien que se manifiesten. Si no les hace caso el gobierno, de alguna forma les tendrá que hacer caso”.
Otros visitantes simplemente observaban la escena con curiosidad, aunque sin conocer a detalle el contexto detrás de las protestas.
La lluvia también tiene ganadores

La tormenta que cayó durante la jornada cambió por completo el panorama para decenas de comerciantes ambulantes instalados en los alrededores del Zócalo.
Mientras los aficionados buscaban refugio, los vendedores de paraguas e impermeables comenzaron a registrar algunas de sus mejores ventas del día.
Una comerciante explicó que en jornadas normales puede vender alrededor de 20 sombrillas o paraguas, pero cuando aparece la lluvia la situación cambia por completo.
“Hoy traíamos entre 100 y 150 paraguas porque sabíamos que podía llover. Antes de que empezara la lluvia ya había vendido unos 30, pero cuando cayó fuerte vendí cerca de 50 en cuestión de minutos”, relató.
Para ella, los días lluviosos durante eventos masivos representan una oportunidad importante de ingresos.
“Con eso ya tengo algo para llevar a la casa hoy y mañana”, dijo.
La historia se repitió con quienes venden impermeables y plásticos desechables para cubrirse de la lluvia.
Un grupo de comerciantes aseguró que cuando existe pronóstico de precipitaciones suelen llegar preparados con cientos de piezas.
“Entre todos traíamos alrededor de 300 o 350 impermeables, además de plásticos sencillos de 10 pesos y otros más resistentes de 30. Antes de la lluvia ya habíamos vendido bastante, pero cuando empezó fuerte se acabó prácticamente todo”, contó una de las vendedoras.
Los comerciantes coinciden en que los partidos de México multiplican la demanda, pues la cantidad de asistentes es considerablemente mayor que en otros encuentros del Mundial.
Día de fiesta y protesta
La jornada del México contra Corea del Sur dejó una imagen difícil de replicar en otro lugar: miles de aficionados reunidos para ver futbol, vendedores aprovechando la lluvia para aumentar sus ingresos, policías tratando de contener la presión de una multitud que busca ingresar al Zócalo y un operativo que también debe vigilar uno de los plantones más visibles de la ciudad.
En el Zócalo, el Mundial no solo se vive frente a una pantalla. También se refleja en quienes trabajan detrás de las vallas, en los comerciantes que encuentran una oportunidad en la lluvia y en los visitantes que descubren que, en la Ciudad de México, una fiesta deportiva y una protesta social pueden convivir a solo unos metros de distancia.