
Mientras las zonas cercanas al Estadio Ciudad de México fueron renovadas para recibir a visitantes de todo el mundo, en el centro de la alcaldía Tláhuac la realidad es diferente, ya que las obras de reparación de drenaje han sido “olvidadas”, por lo que vecinos siguen esperando que concluyan trabajos que han alterado su economía, su movilidad e incluso una de sus celebraciones patronales más importantes.
En la calle Severino Cenicero, junto al mercado del centro de Tláhuac, las excavaciones para reparar la red de drenaje se mantienen abiertas; según comerciantes y vecinos, ya suma más de tres meses sin una solución clara.
Mercado entre lodo, polvo y malos olores
Dentro del mercado, el descontento de los locatarios es evidente, pues aseguran que desde el principio parte de los comerciantes se opusieron a las obras por temor a que afectaran sus ventas y su actividad diaria; sin embargo, la gran mayoría aceptó, ya que era un beneficio para el pueblo que estaría terminado rápidamente.
Nos dijeron que sería rápido y ya llevamos más de tres meses viendo hoyos y maquinaria. “Hay días en que ni trabajadores vemos”, comentó Alejandra, una comerciante que tiene su local de materias primas al lado de una de las entradas del mercado.
Alejandra también platica que ahora, con la llegada de las lluvias, el problema se volvió aún más complicado. Cuando cae un aguacero, el lodo y la tierra terminan metiéndose al mercado, ensuciando pasillos y locales que tienen que ser limpiados por los mismos dueños.
Cuando llueve, todo el lodo se mete hasta mi local y nosotros tenemos que limpiar todo. “Nadie viene a ayudarnos… pero el problema lo tienen los locales de hasta el fondo, que es donde llega toda el agua que entra”, relata la locataria.
A esos problemas se suma el olor que emana de las tuberías intervenidas, donde se ve que sigue saliendo agua.
El olor entra y se queda aquí adentro. “Trabajamos todo el día respirando esos olores tóxicos que dañan a la salud”, señaló la ayudante de Alejandra.
Otros de los casos, que ya no tiene que ver dentro del mercado, sino en la calle de los lados, comerciantes de verduras instalados en la vía pública con sus carretillas también padecen las consecuencias. La tierra amontonada de las excavaciones se levanta por el viento y termina sobre los productos que deben mantenerse limpios y frescos.
El señor Marcos comenta que “un día se levantó un ventarrón y toda mi mercancía quedó llena de tierra” La gente vio eso y ya no me siguieron comprando; aunque enjuague mi mercancía, luego la gente piensa que así vendemos siempre".

Tráfico en el paradero
Otro punto afectado se encuentra en el cruce de 20 de Noviembre y calzada Tláhuac-Chalco, donde también permanecen abiertas excavaciones relacionadas con la reparación del drenaje. En esta zona, el mayor impacto recae sobre la movilidad.
Por ahí circulan unidades de transporte público provenientes de Milpa Alta, Chacol, Tulyehualco y alrededores, las cuales van en dirección a Taxqueña, Santa Marta, Periférico y sobre todo a la estación del Metro Tláhuac.
Por lo que se puede imaginar cómo estará en horas pico; un panorama caótico.
Los carros buscan por dónde pasar y terminan atorados más adelante. “El tráfico ya es cosa de todos los días, pero con este hoyo en medio de la calle, esto es aún peor”, señala un joven que transitaba por el lugar.
Otro habitante señala que, aunque el caos vial no afecta directamente su rutina, sí enfrenta otros problemas derivados de las obras.
El olor sí llega hasta mi casa y se impregna. Además, varias veces hemos visto que se desperdicia agua potable; por ejemplo, en días anteriores se veía cómo se sale el agua y, por ser noche, ya ningún trabajador estaba para hacer algo", explica.
Según relata, han intentado obtener respuestas de los trabajadores, pero no han recibido explicaciones. Incluso comenta que obreros les habrían mencionado la disminución del personal del trabajo.
He tenido la oportunidad de platicar con algunos de los trabajadores y me dijeron que a varios los mandaron a trabajar cerca del estadio. “No sabemos si sea cierto, pero eso fue lo que nos comentaron”, relata el señor.

La fiesta patronal de San Pedro Apóstol
Más allá de las molestias cotidianas, existe otra preocupación que toca una parte importante de la identidad cultural del pueblo: la fiesta patronal de San Pedro Apóstol, patrón de la catedral ubicada en el centro de la alcaldía, que está prevista para el próximo 29 de junio.
Tradicionalmente, para estas fechas ya deberían estar organizándose adornos, reuniones y solicitudes de apoyo entre comerciantes, vecinos y personal de la iglesia. Sin embargo, este año reina la incertidumbre.
Nadie nos ha dicho si la fiesta se va a hacer o no. “Ya deberíamos estar organizando todo”, comentó una señora.
La preocupación no es menor, pues la calle que actualmente está intervenida suele albergar juegos mecánicos, puestos de comida y buena parte de las actividades de la celebración. Incluso personas cercanas a la iglesia reconocen que tampoco cuentan con información sobre los tiempos de conclusión.
No nos han dado respuesta sobre si terminarán antes o después. “Simplemente nadie sabe”, explican.
Y si la festividad llega a realizarse, los puestos y juegos no se pondrían donde siempre, sino que lo más probable es que sea en la avenida que queda libre frente a la iglesia, por lo que el tránsito se redirigirá y se extendería al paradero, donde muchos automovilistas quedaron atrapados en un embotellamiento.
En Tláhuac no hay cuenta regresiva para un partido ni celebraciones internacionales. Lo que hay son comerciantes limpiando lodo después de cada lluvia, vendedores tratando de salvar su mercancía del polvo, vecinos atrapados en el tráfico.
