Metrópoli

Las movilizaciones provocaron afectaciones viales, largas filas y tensión entre automovilistas y manifestantes, mientras algunos puntos se liberaron y otros se mantuvieron cerrados por horas

Bloqueos de transportistas en el oriente de la CDMX entre reclamos ciudadanos y tensión con policías

Bloqueos de transportistas en el oriente de la CDMX

La mañana de este 24 de junio de 2026 estuvo marcada por dos escenarios completamente distintos. Mientras el ambiente mundialista mantenía la atención de miles de personas por el partido entre México y Chequia, transportistas de la Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (AMOTAC) realizaban bloqueos en distintos puntos del Valle de México para exigir mayor seguridad en las carreteras del país.

Desde muy temprano, la ciudad comenzó a presentar complicaciones en su movilidad habitual. En distintas vialidades del oriente, automovilistas reportaban tráfico lento antes de siquiera llegar a las zonas afectadas, lo que generó retrasos desde las primeras horas del día. En algunos casos, los conductores intentaban anticiparse tomando rutas alternas, aunque estas también comenzaron a saturarse conforme avanzaba la mañana.

Las afectaciones no tardaron en aparecer. Miles de automovilistas enfrentaron retrasos, tránsito lento y complicaciones para llegar a sus trabajos, escuelas o actividades cotidianas. En el oriente de la Ciudad de México destacaron dos movilizaciones: una sobre la Calzada Ignacio Zaragoza y otra sobre la carretera México-Cuautla.

En varias zonas, el ambiente era de incertidumbre, ya que no quedaba claro hasta qué punto avanzarían los bloqueos ni cuánto tiempo durarían, lo que generó una sensación de descontrol vial entre los usuarios de la ciudad.

Avenida Zaragoza

En la Calzada Ignacio Zaragoza, los camiones comenzaron a llegar desde antes de las 8:00 de la mañana. Al inicio permanecían estacionados sin cerrar completamente la vialidad, lo que generó confusión entre las personas que transitaban por la zona.

En esos primeros minutos, muchos pasajeros y automovilistas bajaban o preguntaban qué estaba pasando al ver la llegada constante de unidades. La presencia de tantos camiones generó incertidumbre inmediata entre quienes iban rumbo al trabajo o a la escuela.

Algunos incluso se detenían a observar desde las banquetas, mientras el flujo vehicular empezaba a reducir su velocidad sin una razón clara para muchos de los conductores que pasaban por el punto.

Las reacciones no tardaron. Algunos ciudadanos mostraban molestia por el tráfico que comenzaba a formarse, mientras otros cuestionaban directamente la movilización.

“Otra vez, no tienen nada que hacer o que”, se escuchó entre algunos automovilistas.

Bloqueos de transportistas en el oriente de la CDMX

Otros comentarios iban en el mismo sentido, señalando el estado de algunas unidades y el impacto que este tipo de bloqueos genera en la ciudad.

“Quieren más dinero si ni siquiera arreglan sus unidades”, expresó una persona afectada por el tráfico.

También hubo quienes intentaban entender la situación desde otra perspectiva, aunque coincidían en que el problema recaía en la afectación directa a la ciudadanía.

Con el paso de los minutos, la tensión fue aumentando. Cerca de las 11:00 de la mañana, elementos de seguridad llegaron para pedir la liberación de la vialidad, lo que derivó en empujones y momentos de tensión entre policías y transportistas mientras se intentaba organizar el retiro de las unidades.

En ese punto, la situación ya se había vuelto más complicada, ya que los camiones ocupaban gran parte de la vialidad y el espacio para maniobrar era limitado, lo que generó mayor presión en el operativo.

Durante esos momentos también se reportaron reclamos hacia medios de comunicación presentes, mientras el ambiente se cargaba de tensión por la presencia de ambos grupos en el mismo espacio reducido.

Durante el operativo, el representante del bloqueo intentó dialogar con las autoridades, pero la situación se complicó cuando los elementos comenzaron a rodear a los manifestantes para moverlos. En medio del caos también hubo reclamos hacia medios de comunicación presentes.

“Siempre es lo mismo con ellos, llegan a querer quitarnos con violencia”, reclamó uno de los transportistas.

La situación estuvo cerca de escalar, pero finalmente los transportistas comenzaron a retirarse tras confirmarse un acuerdo con la Secretaría de Gobernación. Antes del mediodía, la circulación en Zaragoza empezó a normalizarse.

México-Cuautla

Mientras en Zaragoza el conflicto avanzaba hacia una salida, en la carretera México-Cuautla el escenario fue completamente distinto. Desde alrededor de las 9:00 de la mañana, transportistas comenzaron a concentrarse a la altura del libramiento de Chalco y el Lienzo Charro Joan Sebastián, cerrando por completo uno de los sentidos hacia Amecameca.

A diferencia de Zaragoza, aquí el cierre fue total desde el inicio. El tráfico se detuvo casi de inmediato y la fila de vehículos comenzó a crecer durante horas.

Bloqueos de transportistas en el oriente de la CDMX

En esta zona también comenzó a notarse la presencia de automovilistas que intentaban regresar o desviarse hacia caminos secundarios, aunque estas rutas no siempre ofrecían una solución real, ya que también comenzaron a saturarse conforme avanzaba la mañana.

Dentro de los autos, la reacción de la gente fue de molestia, cansancio y desesperación. Muchos no sabían cuánto tiempo tendrían que esperar y otros intentaban buscar alternativas sin éxito.

En algunos vehículos, las personas bajaban para estirar las piernas o intentar obtener información sobre lo que estaba ocurriendo más adelante en la vialidad.

“Ya no sabemos ni cuánto vamos a tardar”, comentó uno de los conductores atrapados en el bloqueo.

Con el paso del tiempo, la situación se volvió más tensa. Algunos conductores tocaron el claxon de manera constante y se generaron discusiones entre automovilistas y manifestantes. En un punto, un conductor bajó de su vehículo para reclamar, aunque la situación no pasó a mayores gracias a la intervención de otras personas.

El ambiente, aunque tenso, no llegó a convertirse en un enfrentamiento directo, pero sí reflejó el desgaste de varias horas de espera sin avance.

A pesar del enojo generalizado, también hubo quienes entendían el motivo de la protesta, señalando que la inseguridad en carreteras sigue siendo un problema constante para los transportistas.

“Si es por seguridad está bien, pero sí nos afecta a todos”, expresó otro conductor.

Usuarios del transporte público también resultaron afectados, ya que varios optaron por bajarse y continuar a pie para poder llegar a sus destinos.

En algunos casos, personas caminaron varios tramos sobre la carretera cargando mochilas o pertenencias, tratando de evitar quedarse varados por más tiempo.

“Pues sí molesta un poco… pero sí molesta más que nada porque tenemos que caminar”, dijo una mujer que se dirigía a su trabajo.

De acuerdo con transportistas, la principal exigencia es precisamente la seguridad en carreteras, debido a los robos y agresiones que aseguran enfrentan de forma constante en distintos puntos del país.

Finalmente, cerca de la una de la tarde comenzó la liberación gradual de la vialidad en la México-Cuautla. Los camiones fueron retirándose poco a poco y el flujo vehicular empezó a restablecerse después de varias horas de afectaciones.

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