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La prioridad debería ser garantizar que los casi 300 alumnos puedan llegar a clases sin exponerse a los encharcamientos

Entre botas de lluvia y charcos: alumnos de la primaria Emiliano Zapata enfrentan el abandono en la Laguna de Chiconautla

Entre botas de lluvia y charcos: alumnos de la primaria Emiliano Zapata enfrentan el abandono en la Laguna de Chiconautla

Cada temporada de lluvias, el uniforme escolar de los alumnos de la primaria Emiliano Zapata deja de ser suficiente. Antes de cargar la mochila o tomar de la mano a sus padres para llegar a clases, muchos niños deben ponerse unas botas de lluvia para poder atravesar el camino que conduce al plantel, ubicado en la comunidad de la Laguna de Chiconautla, en Ecatepec.

Lo que debería ser un trayecto cotidiano hacia la escuela se convierte en una prueba para cerca de 300 estudiantes, quienes caminan entre charcos, lodo y hundimientos que, con el paso de los años, han transformado la vialidad en una extensa zona cubierta de agua cada vez que llueve.

Desde muy temprano, madres y padres de familia cargan a los niños más pequeños para evitar que se mojen. Otros avanzan con cuidado sobre pequeños montículos de tierra o piedras improvisadas para no hundirse en el agua, mientras algunos estudiantes cruzan con botas de hule que forman parte de su uniforme durante la temporada de lluvias.

Entre botas de lluvia y charcos: alumnos de la primaria Emiliano Zapata enfrentan el abandono en la Laguna de Chiconautla

En esta zona, las botas de agua dejaron de ser un accesorio para convertirse en una necesidad. Los vecinos recuerdan que el problema no es nuevo. Aseguran que durante más de tres décadas la comunidad permaneció prácticamente olvidada por las autoridades, sin saber con certeza quién debía atender sus necesidades debido a la cercanía con los municipios de Ecatepec, Acolman y Tecámac.

“Parecía que no pertenecíamos a ningún lado”, relata uno de los comerciantes establecidos frente a la escuela. “Nadie venía, nadie hacía caso y cuando llovía era lo mismo de siempre”.

Los vendedores de la zona recuerdan que, durante años, funcionarios acudían únicamente en temporadas electorales, pero después el lugar volvía a quedar en el abandono, mientras el agua seguía acumulándose frente a la escuela.

Aunque recientemente la administración encabezada por Azucena Cisneros Coss realizó recorridos y comenzó a intervenir algunos puntos de la comunidad, habitantes consideran que las necesidades siguen siendo muchas y que el acceso al plantel continúa representando un riesgo para los menores.

Entre botas de lluvia y charcos: alumnos de la primaria Emiliano Zapata enfrentan el abandono en la Laguna de Chiconautla

El problema principal se encuentra justo frente a la primaria, donde el pavimento prácticamente desapareció y fue sustituido por una superficie de tierra que, con las lluvias, se convierte en una enorme laguna.

En algunos puntos el agua alcanza varios centímetros de profundidad, obligando a los estudiantes a rodear los charcos o caminar directamente sobre ellos para no faltar a clases.

La escena se repite prácticamente todos los días de lluvia.

Niñas con trenzas sujetando sus mochilas para que no se mojen, niños levantándose el pantalón del uniforme mientras avanzan entre el agua y padres de familia intentando mantener secos los útiles escolares forman parte del paisaje cotidiano en esta comunidad.

Los comerciantes aseguran que incluso una pequeña banqueta construida hace algunos años para ayudar a los peatones terminó desapareciendo debido al hundimiento constante del terreno.

Entre botas de lluvia y charcos: alumnos de la primaria Emiliano Zapata enfrentan el abandono en la Laguna de Chiconautla

“Esa banqueta medía aproximadamente un metro de ancho y servía para que los niños no pasaran por el agua, pero poco a poco el mismo hundimiento se la fue comiendo”, explica uno de los vecinos.

Actualmente ya no existe ese paso seguro. En su lugar quedó un desnivel que obliga nuevamente a cruzar por la tierra y los charcos.

Las afectaciones no sólo alcanzan a la escuela, varias viviendas cercanas presentan grietas y hundimientos derivados de las condiciones del suelo, mientras que las lluvias complican todavía más la movilidad de quienes viven en la zona.

Los habitantes aseguran que el agua tarda varios días en desaparecer, por lo que incluso cuando deja de llover el acceso continúa siendo complicado para estudiantes y vecinos.

Algunos padres relatan que más de una vez han tenido que cargar a sus hijos en brazos para evitar que lleguen completamente empapados al salón de clases.

Otros optan por enviar ropa adicional dentro de la mochila para que los menores puedan cambiarse una vez que llegan al plantel.

Pese a las condiciones, los alumnos continúan asistiendo diariamente. La necesidad de estudiar pesa más que los obstáculos del camino. Sin embargo, vecinos consideran que ningún niño debería comenzar su jornada escolar caminando entre agua estancada.

Entre botas de lluvia y charcos: alumnos de la primaria Emiliano Zapata enfrentan el abandono en la Laguna de Chiconautla

Los comerciantes también afirman que las ventas disminuyen cuando las lluvias son intensas, ya que muchas personas prefieren evitar la zona debido a las dificultades para transitar.

Aun así, quienes permanecen en el lugar observan todos los días la misma escena: decenas de estudiantes caminando cuidadosamente para evitar caer en el lodo.

Mientras unos logran cruzar utilizando sus botas impermeables, otros terminan con el uniforme mojado antes incluso de entrar al salón.

Los vecinos reconocen que después de muchos años finalmente hubo autoridades que recorrieron la comunidad y escucharon sus necesidades, pero consideran que todavía falta atender de manera definitiva el acceso principal a la escuela.

Señalan que la prioridad debería ser garantizar que los casi 300 alumnos puedan llegar a clases sin exponerse a los encharcamientos, al lodo o a posibles accidentes provocados por el deterioro del terreno.

Entre botas de lluvia y charcos: alumnos de la primaria Emiliano Zapata enfrentan el abandono en la Laguna de Chiconautla

Para las familias de la Laguna de Chiconautla, la solución no representa únicamente una obra pública.

Significa que los niños puedan caminar hacia la escuela con zapatos escolares en lugar de botas de lluvia, que las mochilas dejen de correr el riesgo de mojarse y que el inicio de cada jornada escolar no dependa de la intensidad con la que cayó la lluvia la noche anterior.

Mientras eso ocurre, las botas de hule seguirán formando parte del uniforme no oficial de cientos de estudiantes de la primaria Emiliano Zapata, quienes todos los días sortean charcos y tierra para ejercer un derecho tan básico como asistir a la escuela.

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