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Rumbo al México-Inglaterra persisten las dudas sobre la seguridad en concentraciones multitudinarias en los principales puntos de festejos en CDMX

¿Puede el Ángel soportar otra celebración masiva?

Mundial de la FIFA 2026: México - Ecuador Fotografía aérea que muestra aficionados de México celebrando el triunfo ante Ecuador en el Ángel de la Independencia este martes, en un partido de dieciseisavos de final del Mundial de la FIFA 2026, en Ciudad de México (México). EFE/ Tomás Pérez (Tomás Pérez/EFE)

“Yo centraba mis fuerzas en no caerme porque sabía que si eso pasaba sería casi imposible salir de ahí”.

Lo que para miles de aficionados fue una noche de celebración por el pase de la Selección Mexicana a los octavos de final de la Copa del Mundo, para otros terminó convirtiéndose en una lucha por mantenerse de pie entre una multitud que, por momentos, dejó de avanzar para convertirse en una masa imposible de controlar.

Minutos después del festejo en el Ángel de la Independencia, tres personas murieron por asfixia mecánica tras quedar atrapadas en una avalancha humana, mientras otras decenas más fueron atendidas por crisis nerviosas, golpes y síntomas de agotamiento.

Ahora, con el partido entre México e Inglaterra programado para este domingo, la capital volverá a enfrentar una concentración que podría ser aún mayor.

Las estimaciones de asistencia muestran una tendencia ascendente desde el inicio del Mundial. Mientras los primeros encuentros lograron reunir alrededor de 120 mil aficionados, las siguientes celebraciones crecieron a cerca de 400 mil, después a unos 800 mil y finalmente alcanzaron aproximadamente 1.4 millones de personas tras la victoria frente a Ecuador.

Si esa tendencia continúa, y considerando que el encuentro se disputará en domingo, se advierte que la afluencia podría acercarse a los dos millones de asistentes distribuidos entre Paseo de la Reforma, el Ángel de la Independencia, el Zócalo y calles aledañas.

El enemigo invisible: las avalanchas humanas

A diferencia de lo que suele pensarse, la mayor amenaza en este tipo de celebraciones no suele ser una riña o un acto de violencia, sino un fenómeno conocido como avalancha humana o crowd crush.

Cuando la densidad de personas supera ciertos niveles, la multitud deja de comportarse como individuos y comienza a desplazarse como una sola masa, en donde los asistentes ya no controlan sus movimientos. Los empujones se transmiten como olas y basta que algunas personas tropiecen para generar una reacción en cadena que puede terminar siendo fatal.

La principal causa de muerte en estos casos no es ser pisado como muchos piensan, sino la imposibilidad de expandir el tórax para respirar debido a la presión ejercida por quienes se encuentran alrededor.

Especialistas en gestión de multitudes coinciden en que factores como el consumo de alcohol, la euforia colectiva, los cambios bruscos de dirección y, sobre todo, los contraflujos —cuando miles intentan salir mientras otros buscan ingresar al mismo punto— incrementan considerablemente el riesgo de un aplastamiento.

Fue precisamente este último fenómeno el que varios asistentes describieron tras los festejos.

“No había un control. En cuanto acabó el partido mucha gente quería salir de la zona de las pantallas, mientras que otra multitud trataba de ingresar al festejo, generando tapones en las principales calles”, relató uno de los presentes.

Otro testimonio describe la desesperación que comenzó a sentirse cuando la multitud dejó de avanzar.

“Cerca de donde estaba, unas personas cayeron y la gente trataba de advertir que no empujaran para que pudieran levantarse. Sin embargo, entre los gritos y la euforia de las personas alcoholizadas, nadie hacía caso”.

Una tercera persona aseguró que el ambiente cambió en cuestión de minutos.

“Yo estaba preocupado por mí, pero volteaba y veía papás con niños en la espalda. Se oían gritos, pero también desesperación; el piso se movía”.

Otro de los asistentes confesó que no dimensionó la gravedad de lo ocurrido sino hasta después.

“Tuve mucho miedo. A mí las concentraciones masivas me dan miedo y cuando me enteré de los fallecidos realmente me di cuenta de lo grave de lo que pasó. A la vez era esperable... creo que pudo haber sido peor”.

Videos difundidos en redes sociales y reportes de asistentes muestran que en distintos puntos de Paseo de la Reforma y las inmediaciones del Ángel la concentración alcanzó niveles críticos. En las zonas de mayor saturación se estima una densidad de entre cuatro y hasta poco más de siete personas por metro cuadrado, un rango considerado de alto riesgo porque limita prácticamente cualquier posibilidad de movimiento y aumenta la probabilidad de asfixia por compresión.

Una tragedia que el futbol mexicano ya vivió

Aunque las imágenes del Ángel recuerdan casos internacionales como la tragedia de Itaewon, en Corea del Sur, donde 159 personas murieron durante una celebración de Halloween en 2022, México también tiene un antecedente de esto marcado por la pasión futbolera.

El 26 de mayo de 1985, durante la final entre Pumas y América en el Estadio Olímpico Universitario, una avalancha en el Túnel 29 provocó la muerte de al menos ocho personas por asfixia y aplastamiento, además de decenas de lesionados.

En ambos casos hubo elementos comunes: una concentración masiva, movimientos simultáneos de miles de personas, la imposibilidad de controlar los flujos humanos una vez alcanzada una densidad crítica y una euforia por el deporte que rebasa límites.

Protocolos que existen... pero cuya aplicación vuelve a estar bajo la lupa

Dos meses antes del inicio del Mundial, el Gobierno de la Ciudad de México publicó en la Gaceta Oficial lineamientos específicos de Protección Civil para los llamados festivales futboleros y concentraciones masivas.

El acuerdo estableció medidas para ordenar el flujo de asistentes mediante rutas diferenciadas de acceso y salida, señalización visible, corredores de evacuación y la liberación de vialidades para facilitar una dispersión rápida en caso de emergencia.

Entre las disposiciones se establece que las rutas de ingreso y salida deben ser distintas para evitar contraflujos y que dichas medidas deben implementarse al menos 90 minutos antes del inicio de cada evento.

Asimismo, señala que todas las calles que confluyen al área de concentración deberán funcionar como rutas de evacuación y permanecer libres de obstáculos físicos o de comercio para facilitar la salida de los asistentes.

Pese a ello, la aplicación más visible de estos protocolos se ha concentrado en los FIFA Fan Fest, las inmediaciones del Estadio CDMX y otros espacios donde los eventos cuentan con una organización previa, control de accesos y perímetros definidos.

En contraste, las celebraciones espontáneas en Paseo de la Reforma y el Ángel de la Independencia, presentan un escenario distinto, donde el control de flujos resulta considerablemente más complejo. Tanto los testimonios como los videos y fotografías difundidos tras los festejos muestran escenas de saturación, cruces constantes de personas que intentaban entrar y salir al mismo tiempo y zonas donde el desplazamiento prácticamente se volvió imposible.

Estas condiciones coinciden con algunos de los escenarios que los propios lineamientos buscan prevenir, por lo que la discusión se ha centrado no en la existencia de protocolos, sino en los desafíos para implementarlos de manera efectiva durante concentraciones espontáneas de gran magnitud.

La siguiente prueba

Tras la muerte de tres personas, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, descartó cerrar el Ángel de la Independencia o instalar vallas permanentes alrededor del monumento al considerar que restringir el acceso podría generar un efecto contrario.

La estrategia anunciada por las autoridades consiste en reforzar los operativos de seguridad, Protección Civil y atención médica, además de promover que los aficionados acudan a otros puntos de transmisión para evitar que toda la concentración se dirija hacia Reforma.

Por su parte, la Secretaría de Seguridad Ciudadana informó que prepara un operativo especial con vigilancia reforzada, control de flujos peatonales y rutas de evacuación para el encuentro entre México e Inglaterra.

Sin embargo, el próximo domingo la mayor prueba no será únicamente el resultado del partido.

Será comprobar si, después de una tragedia que cobró tres vidas, la ciudad logra contener al enemigo invisible de toda concentración masiva: una multitud que, cuando alcanza su límite, deja de ser un conjunto de personas para convertirse en una fuerza imposible de detener.

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