
Integrantes de colectivos de búsqueda de personas desaparecidas acusaron que autoridades realizaron un mal cálculo de los restos óseos hallados en la laguna de “La Habana”, en la calzada Tláhuac – Chalco, inspección que se ejecutó durante más de dos semanas en abril del 2026.
Dos meses después, en reunión con el Gabinete de Búsqueda, con la finalidad de exhibir avances en la identificación de los fragmentos de huesos encontrados en la zona, las buscadoras exhibieron su inconformidad, ya que, explicaron, mientras ellas y los funcionarios que las acompañaron en el campo en ese momento contabilizaron mil 600 restos óseos, en esta junta se les informó que algunos fragmentos corresponden a cerámica u otros materiales y que el total son mil 50; aún cuando al momento del hallazgo, los antropólogos aseguraron que todo lo resguardado se trataba restos óseos.
En este encuentro, relataron madres, ni la Fiscalía ni la Comisión de Búsqueda de Personas capitalina entregaron resultados concluyentes que indiquen la identidad o género de los huesos encontrados, dado que las instituciones no cuentan con el personal suficiente para llevar a cabo el proceso de identificación.
Agregaron que la presentación llevada a cabo en el auditorio Francisco Sodi de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) fue una exposición parcial, en la que se revictimizó a las familias y víctimas, con procesos inconclusos y sin la exhibición de las muestras que se tomaron de la tierra y del agua de la laguna.

Jaqueline Palmeros, líder del colectivo “Una Luz en el Camino”, acusó que, a más de 10 semanas de la exploración, los avances mostrados fueron pobres y que el único resultado contundente fue que algunos huesos corresponden a un hombre, a una mujer y a dos menores de edad de sexo indefinido, sin identidad clara, ya que aún deben de ser sometidos a procesos de odontología, antropología y genética.
“Eso abre esperanza a las familias que están buscando en esa zona o en toda la Ciudad de México, lo triste de esto es que el equipo no estaba preparado para lo que presentaron. No estaban lamentablemente las personas involucradas directamente cuando fueron los hallazgos, nos dijeron nuevamente que lo que había llegado a las instalaciones donde están siendo procesados, todavía iban algunos restos de cerámica, lo que pone en tela de juicio entonces el profesionalismo de las personas que trabajan en periciales”.
“Nosotras hicimos este el conteo de que teníamos casi mil 600 fragmentos y restos óseos cuando se concluyeron las recuperaciones en esa zona de Tláhuac. Y al principio ellos nos mostraron que fueron mil 50, o sea nos bajaron casi 600. Nos dijeron que varios eran cerámica, plástico y le dije ‘entonces tú mismo estás poniendo en tela de juicio tu trabajo porque por tus manos pasó y tú te lo llevaste diciendo que era un resto óseo humano y ahora me sales con otra cosa’. Ya la habían puesto en tela de juicio cuando nosotras tuvimos que volver a cribar lo que ellos ya habían cribado”, denunció Palmeros.
Crónica acudió a la búsqueda realizada en dicha laguna el pasado 16 de abril. En ese momento, los colectivos reprocharon que los funcionarios del Gabinete de Búsqueda no revisaron íntegramente la tierra donde los solidarios y activistas encontraron, hasta ese día, más de mil 79 restos humanos.
El día de la búsqueda, las autoridades insistieron en que los fragmentos óseos podrían haber sido enterrados siglos atrás, pronunciamiento que provocó el enojo de los colectivos. En la reunión la Fiscalía dijo que no podía sustentar que los restos fueran prehispánicos.
Aunque en los primeros días de exploración las autoridades aparentemente realizaron un trabajo correcto, en una segunda revisión de los montículos de tierra, las buscadoras localizaron fragmentos óseos que la Fiscalía no había reportado.

La primera fase de esa jornada de búsqueda finalizó el 10 de abril, pero cuando las familias se percataron que la tierra no había sido verificada correctamente, la revisaron nuevamente, donde cada día se recolectaron más de 50 partes de personas.
Esto, acusaron las víctimas, duplicó los esfuerzos, tiempo de trabajo y desgaste. Además, en medio de las labores de criba — separación de materiales finos de los gruesos de la tierra — el personal pericial señaló que podría tratarse de vestigios arqueológicos, sin algún análisis de contexto, estudio arqueológico o procesamiento de indicios.
Esta afirmación enfureció e indignó a los colectivos, dado que, recordaron, no es la primera vez que, sin sustento científico, las autoridades afirman la temporalidad de los restos, que probablemente podrían corresponder a casos de desaparición recientes o de años previos.
“¿Con quién estamos tratando, qué tipo de periciales son los que tenemos? Estaban seguros de que se trataba de un resto óseo y al momento de procesar, ya en las instalaciones de periciales dicen que no, que muchos de ellos eran cerámica y cosas que se estaban encontrando. Exhortar a las autoridades a que cuiden ese tipo de aspectos que vuelven a revictimizar y vuelven a poner en tela de juicio la claridad y pues que nos dejan confundidas a las familias. Saber si sí realmente se están haciendo eh las cosas conforme a la ley, si nos están dando esa claridad que nosotros necesitamos y si realmente se va a llegar a identificar a las alas personitas que encontramos”, exigió la dirigente del colectivo.
La FGJCDMX les anunció que el proceso para concluir la identificación de los restos de las cuatro personas reconocidas hasta el momento llevará alrededor de siete meses más.
En la reunión, refirieron, tampoco se trató el tema del análisis de contexto en las indagatorias para la identificación de los restos, para tener un marco temporal y un territorio específico de los patrones de violencia.
“Es necesario para las familias saber cómo están desapareciendo las personas de ese lado de la ciudad y pues no tuvimos nada de eso. Exhortar a las autoridades a que contraten más personal si no lo tienen. Nosotras necesitamos resultados, no palabras, no que vengan, no que nos muestren diapositivas a medias. Y que cuiden el aspecto revictimizante, porque nos revictimizaron muchísimo cuando nosotros recuperamos esos hallazgos y que nos vuelvan a revictimizar otra vez es muy lamentable”, agregó Jaqueline Palmeros.