
La zona de El Rosario, en la alcaldía Azcapotzalco, se ha convertido en uno de los puntos donde la transformación urbana impulsada por el Gobierno de la Ciudad de México es más visible. Espacios que durante años permanecieron abandonados o subutilizados hoy albergan áreas deportivas, juegos infantiles, zonas verdes y Pilares que ofrecen actividades para la comunidad. Sin embargo, el reto ya no solo consiste en construir nueva infraestructura, sino en conservarla y fomentar el uso responsable de estos espacios.
Un recorrido por la zona permite observar cómo terrenos que anteriormente eran baldíos o permanecían sin mantenimiento fueron convertidos en espacios destinados a la convivencia familiar y la práctica deportiva.
Actualmente, el lugar cuenta con canchas de futbol con pasto sintético, juegos infantiles, andadores peatonales, áreas ajardinadas y mobiliario urbano que diariamente es utilizado por vecinos de distintas edades.
Vecinos señalan que la recuperación de estos espacios ha permitido que muchos menores cuenten con alternativas para ocupar su tiempo libre mediante el deporte, alejándose de situaciones de riesgo y fortaleciendo la convivencia entre familias.
Además de las áreas deportivas, en la zona también fueron instalados Pilares, espacios comunitarios donde se ofrecen actividades culturales, educativas, deportivas y de capacitación para personas de todas las edades, además de que aumento el trabajo para las personas de la zona en estás instalaciones.
Estos centros buscan brindar oportunidades de aprendizaje y recreación a estudiantes, jóvenes y adultos mediante cursos, talleres y actividades gratuitas que fortalecen el tejido social.
La transformación también incluyó la creación y rehabilitación de áreas verdes, donde ahora existen jardines, árboles y zonas de descanso que anteriormente no formaban parte del paisaje urbano del lugar.
Los juegos infantiles se encuentran en buenas condiciones, con estructuras completas, pisos adecuados y espacios seguros para que niñas y niños puedan jugar bajo la supervisión de sus familias.
Durante el recorrido también fue posible observar bancas, senderos peatonales y áreas que permiten una convivencia más ordenada entre quienes utilizan diariamente estas instalaciones.
Como parte de los preparativos rumbo a la Copa Mundial de Futbol 2026, algunas canchas deportivas de la zona recibieron trabajos de mantenimiento y mejoramiento para conservarlas en óptimas condiciones y ampliar la oferta de espacios públicos destinados al deporte.
Estas acciones incluyeron trabajos de rehabilitación en superficies deportivas, pintura, mantenimiento de instalaciones y conservación del mobiliario urbano.
Sin embargo, vecinos de El Rosario consideran que uno de los principales desafíos ahora es preservar la infraestructura recientemente rehabilitada.
Algunos habitantes señalaron que estudiantes del Colegio de Bachilleres Plantel 1, ubicado en las inmediaciones, han hecho un uso inadecuado de ciertas instalaciones, principalmente en las canchas y áreas comunes, donde se han registrado actos que afectan el estado del mobiliario y obligan a realizar mantenimiento constante.
Aunque reconocen que la mayoría de los jóvenes utiliza correctamente estos espacios, consideran importante fortalecer las campañas de concientización para fomentar el cuidado de las instalaciones públicas y evitar que el deterioro aparezca pocos meses después de las obras.
La recuperación del entorno también alcanzó a varias viviendas de la zona.
Como parte de las acciones de mejoramiento urbano, diversas fachadas fueron pintadas para brindar una imagen más uniforme y ordenada a las calles cercanas, contribuyendo a mejorar el aspecto visual del barrio y generar un entorno más agradable para quienes habitan y visitan El Rosario.
Estas intervenciones se complementan con trabajos de iluminación, mantenimiento de banquetas, poda de árboles y recuperación de espacios públicos impulsados por el Gobierno de la Ciudad de México en distintos puntos de Azcapotzalco.
No obstante, advierten que la inversión pública debe ir acompañada de una cultura de corresponsabilidad ciudadana, ya que el mantenimiento permanente depende tanto de las autoridades como del cuidado que los propios usuarios den a las instalaciones.
El caso de El Rosario refleja esa dualidad. Por un lado, la inversión pública permitió transformar un terreno que permanecía como baldío en un espacio moderno donde hoy niñas, niños y jóvenes practican deporte, conviven y encuentran alternativas para su desarrollo. Por otro, el uso inadecuado de algunas instalaciones recuerda que la conservación de estos proyectos representa uno de los principales retos para garantizar que los beneficios perduren durante los próximos años.
Mientras los Pilares, las áreas verdes, los juegos infantiles y las canchas continúan siendo aprovechados por cientos de vecinos, la comunidad coincide en que mantener estos espacios en buen estado será tan importante como la inversión que hizo posible su transformación.