Metrópoli

Las amas de casa también eran blancos, uando jugaban en estas adictivas máquinas tragamonedas, consumían su quincena o gasto diario para la compra de productos para su hogar, y para conseguir dinero, estos grupos delictivos las inducían a la venta de droga y así obtener recursos para seguir con sus apuestas

Frenan con “Dos de Bastos” las máquinas tragamonedas operadas por el hampa en el Edomex

Cateo Máquinas tragamonedas aseguradas. (Jorge Aguilar)

El crimen organizado encontró una forma de ampliar sus actividades delictivas. Con máquinas tragamonedas en centros comerciales, enganchaban a menores de edad y en ocasiones, a amas de casa para inducirlos a la adicción por los juegos de azar y las apuestas. Cuando a las víctimas se les acababa el dinero para jugar, los criminales los invitaban a participar en narcomenudeo y así conseguir recursos económicos casi de manera inmediata.

Una vez que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) identificó este modus operandi, arrancó junto con la Defensa el operativo “Dos de Bastos” — expresión popular que significa que te han robado una pertenencia; una advertencia callejera que indica que alguien tomó algo tuyo y debes actuar rápido — en la cual decomisó más de dos mil máquinas tragamonedas en un lapso de siete días.

Esta red criminal iniciaba en generar ludopatía — trastorno adictivo del comportamiento que provoca la incapacidad de resistir el impulso de apostar o jugar — que desembocaba en asociación delictuosa y financiamiento ilícito, ya que los locales donde estaban instaladas funcionaban como puntos de reunión para la planeación de delitos.

Múltiples “islas” de centros comerciales se convirtieron en casinos, aparatos disfrazados de videojuegos que rápidamente enganchan a niños, pero que en meses recientes fueron escenarios de delitos como homicidio y privación de la libertad.

Las víctimas rápidamente se vuelven adictas a las máquinas tragamonedas, una vez que perdieron dinero debido a que no ganaron el juego, grupos criminales financiaban las partidas y a manera de pago, los invitaban a “jales”, es decir, actividades ilícitas que comienzan en asaltos a transeúntes y se eleva a delitos de alto impacto.

Las amas de casa también eran blancos para el hampa. Cuando jugaban en estas adictivas máquinas tragamonedas, consumían su quincena o gasto diario para la compra de productos para su hogar, y para conseguir dinero, estos grupos delictivos las inducían a la venta de droga y así obtener recursos para seguir con sus apuestas.

Diariamente estos aparatos generaban ganancias de tres a cinco mil pesos.

Cateo Máquinas tragamonedas aseguradas. (Jorge Aguilar)

De manera más agresiva, los delincuentes imponían a los tenderos de comercios estas máquinas para que fueran operadas de manera obligada en farmacias y tiendas de abarrotes.

Crónica acudió al Centro de Resguardo de Evidencia Criminal de la Fiscalía mexiquense, sitio en el que se acomodaron las máquinas decomisadas y que días antes fueron vaciadas. Algunas tienen la leyenda “FM”, en alusión al cártel de la “Familia Michoacana”, otras eran manejadas por células locales.

Al inicio de la expansión de estos juegos, las máquinas eran importadas por los criminales y armadas en México, pero después establecieron fábricas en el Estado de México, una de estas recientemente asegurada en el municipio de Tultitlán.

Máquinas de esta fábrica ilegal nombrada “Cascadas Lucky” están en la bodega, se distinguen por su color amarillo y la mano del ratón más famoso que explica las instrucciones para operarlas a un costado del aparato.

Otras marcas también fueron decomisadas, algunas exhiben carteles en sus tableros eventos deportivos como el Mundial de la FIFA Sudáfrica del año 2010.

La mayoría tratan del mismo juego, una palanca que el jugador tira para impulsar una pelotita y caiga en un agujero que le otorgará un premio. Las pantallas indican el puntaje del usuario, el cual se ilumina con colores muy brillantes y focos LED y neón.

Ya en la bodega, los peritos de la Fiscalía hallaron que el software de las máquinas tragamonedas eran programados para que el usuario perdiera un número determinado de turnos y posteriormente ganara el premio ya manipulado en el sistema y así incrementar el vicio.

Cateo Máquinas tragamonedas aseguradas. (Jorge Aguilar)

Sólo de las máquinas aseguradas, las autoridades hicieron un cálculo estimado de cinco millones de pesos en monedas de diez pesos, sin embargo, falta contar íntegramente el dinero.

Para que el decomiso fuera de manera transparente, en la bodega de indicios se videograbó sin cortes la extracción del dinero, y se colocó en bolsas individuales etiquetadas que indican el número de máquina, la orden de cateo, el peso, la carpeta de investigación y el Ministerio Público a cargo.

Al momento se han generado dos mil 579 bolsas de dinero, con un peso de cinco toneladas 392 kilos. Hasta la mañana del 20 de julio se habían abierto el 88 por ciento de las máquinas tragamonedas aseguradas.

Y se han detenido a tres personas por el delito de extorsión, dos por resistencia de particulares en el “Operativo Dos de Bastos”.

Aún con el rápido avance de las autoridades, con 36 órdenes de cateo solicitadas todos los días al Poder Judicial, la criminalidad avanzó y retiró algunas de sus máquinas para que la Fiscalía no se las llevara. Para contrarrestar, el Tribunal de justicia local puso a disposición de los Ministerios Públicos más jueces de control que analicen las solicitudes y determinen si se autorizan los cateos de manera más rápida.

La colocación de máquinas tragamonedas es ilegal en todo el país. Según la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en sus Artículos 1, 3, 4 y 7, señala la prohibición de los juegos de azar.

El Artículo 12 dicta una pena de tres meses a tres años de prisión, multa y, en su caso, destitución de empleo para los organizadores, gerentes o administradores de loterías o lugares de apuestas que operen sin autorización legal. La única excepción a esta regla son las rifas organizadas exclusivamente entre amigos y parientes.

Y el Artículo 13 aplica una pena de un mes a dos años de prisión y multa a dos tipos de infractores: a quienes alquilen a sabiendas un local para realizar juegos o sorteos sin permiso de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), y a los jugadores o espectadores que asistan a un local donde se juegue de forma ilícita.

En los delitos del fuero local que a la Fiscalía mexiquense le competente, mantiene investigaciones en el “Operativo Dos de Bastos” por encubrimiento por receptación, apología del delito, extorsión y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Tendencias