
El “sendero seguro” ubicado a un costado de la avenida Ermita Iztapalapa, frente a la Utopía Atzintli, presenta luminarias apagadas y ha sido ocupado por alrededor de seis personas en situación de calle y adictos, quienes instalaron una vivienda improvisada con techos y tendederos para resguardarse del sol y la lluvia.
Además de consumir drogas a plena luz del día, estas personas han tapado los murales que se pintaron durante la recuperación del espacio, borrando el esfuerzo comunitario que buscaba dar identidad y dignidad a la zona.
Vecinos denuncian que la falta de rondines de patrullas ha convertido esta calle en un punto vulnerable para el robo de autopartes: espejos, tapones y baterías de vehículos estacionados frente a la Utopía son sustraídos con frecuencia, generando un clima de inseguridad.

La zona, que anteriormente funcionaba como tiradero de basura y fue limpiada durante la gestión de Clara Brugada, se mantuvo libre de desperdicios y basura en la administración de Aleida Alavez. Sin embargo, la ausencia de iluminación y vigilancia permitió que el espacio fuera tomado nuevamente, ahora como refugio improvisado y foco de delitos.
El sitio es paso cotidiano de niños, adolescentes, mujeres y adultos, lo que incrementa la preocupación ciudadana por el deterioro del entorno y la falta de acciones para garantizar seguridad en una avenida de alta concurrencia.