
Bajo el intenso sol de Ecatepec, integrantes del colectivo Una Luz en el Camino recorrieron durante aproximadamente cuatro horas un área verde ubicada entre Villas del Sol 1 y avenida de Las Torres. Entre la maleza, la basura y las prendas abandonadas, una madre buscaba cualquier indicio que pudiera acercarla a su hijo, Brayan Peña García, desaparecido el 1 de julio de 2023.
La jornada estuvo marcada por la espera del apoyo de autoridades del Estado de México. Mientras personal de la Ciudad de México aguardaba la llegada de elementos mexiquenses para colaborar en territorio estatal, las familias comenzaron a recorrer la zona con las precauciones necesarias, debido a que en el sitio existen ductos de Pemex que debían ser protegidos para evitar cualquier daño durante las labores.
Para reforzar los trabajos se contempló la participación de la Coordinación General de Protección Civil del Estado de México, Guardia Nacional y Policía Estatal, además de binomios caninos, personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), elementos de la Policía de Investigación (PDI) y OBUPEM.
Sin embargo, más allá del despliegue institucional, fueron las familias quienes caminaron por el terreno, revisaron la vegetación y observaron cuidadosamente los objetos encontrados. Cada prenda era levantada y analizada antes de continuar, porque después de años de incertidumbre cualquier elemento puede convertirse en una pista.
Para la madre de Brayan, aquella búsqueda tenía un significado particular. Su hijo lleva más de tres años desaparecido y su caso, de acuerdo con su testimonio, está relacionado con un presunto secuestro.

Brayan, músico y emprendedor
La madre explicó que Brayan se dedicaba a la música y que tenía un círculo de amistades relacionado con esta actividad. Además de componer canciones, también tenía un negocio de chilaquiles en el Estado de México y trabajaba de manera independiente.
El día de su desaparición, Brayan salió de su casa para acudir a ensayar. La familia esperaba su regreso, pero éste nunca ocurrió.
Después comenzaron las llamadas.
De acuerdo con el relato de su madre, personas que se comunicaron con los amigos de Brayan exigieron 250 mil pesos para dejarlo en libertad. La familia recibió entonces la noticia de que se trataba de una situación de secuestro y comenzó una espera que, más de tres años después, todavía no termina.
La madre considera que detrás de lo ocurrido pudo existir una traición, pues las personas detenidas por el caso eran conocidas de su hijo.
“Una película de horror”, describió al hablar de lo sucedido.
Según su testimonio, actualmente hay seis personas detenidas y dos mujeres prófugas, pero hasta ahora, aseguró, ninguno de los detenidos ha aportado información que permita conocer dónde se encuentra Brayan.
La familia enfrenta así una situación en la que existen personas detenidas, pero todavía no una respuesta sobre el paradero del joven.
Para su madre, esa ausencia de información es una de las partes más difíciles del proceso. Saber que existen personas relacionadas con el caso y que aun así no se ha podido conocer dónde está Brayan mantiene abierta una herida que no encuentra cierre.
.


Una búsqueda entre la tierra y la basura
En Ecatepec, la fotografía de Brayan forma parte de las imágenes que acompañan al colectivo durante sus recorridos. Mientras su madre avanza por el terreno, la búsqueda deja de ser solamente una investigación contenida en un expediente y se convierte nuevamente en una actividad física: caminar, observar, agacharse, recoger objetos y revisar cada espacio.
El calor comienza a hacer más pesado el recorrido. Las madres se limpian el sudor con las manos y continúan avanzando.
La zona tampoco es sencilla. Además de los ductos de Pemex, existen sectores cubiertos de maleza y basura donde pueden encontrarse animales como víboras, abejas y alacranes, riesgos que los buscadores deben considerar durante sus actividades.
A pesar de ello, las familias permanecen en el lugar
Una prenda encontrada puede no significar nada, pero también podría convertirse en un indicio. Por eso cada objeto es observado antes de ser descartado.
La madre de Brayan sabe que el paso del tiempo complica la posibilidad de obtener respuestas, pero continúa participando en las jornadas junto con otras familias que atraviesan historias similares.

Una Luz en el Camino, familias que se acompañan
La búsqueda de Brayan se desarrolla dentro del trabajo que desde hace años realiza Una Luz en el Camino, un colectivo de madres buscadoras de la Ciudad de México que realiza brigadas en campo para localizar a personas desaparecidas.
El grupo nació después de la desaparición de Jael Monserrat Uribe Palmeros, ocurrida en 2020, y es encabezado por su madre, Jaqueline Palmeros. Actualmente reúne a cerca de 50 familias que participan en diferentes jornadas de búsqueda, entre ellas las realizadas en zonas como Tlalpan y El Ajusco.
Las integrantes han señalado que una de sus principales exigencias es fortalecer la coordinación con las autoridades, pues consideran que las familias terminan realizando labores que deberían corresponder a las instituciones encargadas de investigar y localizar a las personas desaparecidas.
Durante sus jornadas también han conseguido localizaciones. Algunas personas han sido encontradas sin vida y se han recuperado restos óseos, mientras que en otros casos se ha logrado localizar a personas con vida. Entre las historias que recuerdan está la de un hombre encontrado en un albergue después de casi cuatro años.
Para las familias, estos casos demuestran que continuar tiene sentido, aunque cada búsqueda también representa desgaste físico y emocional.
En Ecatepec, mientras las instituciones brindaban o preparaban apoyo para el recorrido, las madres seguían haciendo su parte. Su objetivo era encontrar alguna señal que pudiera ayudar a esclarecer el destino de Brayan o de cualquiera de las personas que forman parte de sus expedientes.
Axel Daniel Ramos, otra historia que permanece abierta
Entre los casos que también acompañan las integrantes de Una Luz en el Camino está el de Axel Daniel Ramos, quien desapareció el 23 de junio de 2022, cuando tenía 16 años.
Su madre relató que desde el momento de la desaparición esperaba una respuesta rápida de las autoridades, especialmente porque Axel era menor de edad. Sin embargo, aseguró que los protocolos de búsqueda no se desarrollaron como esperaba y que desde entonces ella misma ha participado en los recorridos para intentar encontrarlo.
La mujer también explicó que existen indicios que llevaron a solicitar que su caso sea relacionado con otras desapariciones de jóvenes ocurridas en la zona del Ajusco. De acuerdo con su testimonio, entre 2022 y 2024 desaparecieron otros cuatro hombres jóvenes en el mismo sector.
Para ella, las familias necesitan mayor coordinación institucional y resultados, pues considera que quienes buscan a sus seres queridos no deberían cargar solos con esa responsabilidad.

José, casi diez años detrás de una respuesta
La jornada también contó con la presencia de José, de 76 años, quien lleva casi una década buscando a una familiar desaparecida el 25 de octubre de 2016.
José explicó que se trata de su hija de crianza y sobrina, quien había quedado bajo su cuidado después de la muerte de sus padres. Tras perder contacto con ella comenzó a buscarla y acudió con las autoridades, aunque recuerda que en aquel momento no obtuvo resultados.
Desde entonces ha recorrido lugares como Xalapa, Veracruz; Tehuacán, Puebla; Chilpancingo, Cuernavaca, Zitácuaro y Querétaro. En un principio realizó parte de estas búsquedas prácticamente solo, pero posteriormente comenzó a participar acompañado por otros buscadores.
También ha participado en jornadas donde se han localizado restos, algunos de los cuales requieren estudios para determinar su identidad. A pesar del tiempo transcurrido, continúa participando en las brigadas y acompañando a otras familias.
Una respuesta que todavía no llega
Cuando la jornada en Ecatepec comenzó a terminar, el cansancio se hacía evidente entre quienes habían recorrido durante horas el terreno. Sin embargo, para la madre de Brayan, abandonar el lugar no significa abandonar la búsqueda.
Su hijo salió un día para ir a ensayar y nunca regresó. Después llegaron las llamadas, la exigencia de un rescate, las detenciones y una investigación que, hasta ahora, no ha permitido conocer dónde se encuentra.
Más de tres años después de aquella desaparición, su fotografía continúa circulando entre las familias buscadoras.
En esta jornada, como en muchas otras, no hubo una respuesta definitiva. Pero las familias permanecieron juntas, recorriendo el terreno y revisando cada posible indicio.
Porque detrás de la fotografía de Brayan Peña García existe una madre que todavía espera saber qué ocurrió con su hijo y dónde está.
Y mientras esa respuesta no llegue, su nombre continuará presente en las brigadas de Una Luz en el Camino, junto al de Axel, José y el de todas las personas que permanecen ausentes de sus hogares.