
El abandono de altares rotos e imágenes de víctimas borradas, en el distribuidor vial La Concordia, quedó atrás y el recuerdo hacia las víctimas que perdieron la vida en ese lugar tras el estallido de una pipa de gas, volvió a llenar el lugar.
Días antes del primer aniversario de la muerte de 32 personas por la volcadura del autotanque, en la glorieta únicamente se percibía abandono, basura, imágenes religiosas y cruces destruidas. Pero el 10 de septiembre del 2026, la unión y la fe por recordar a héroes y heroínas que fallecieron por salvar la vida de otros, fue enaltecida y recordada como el primer día.
Alicia Matías Teodoro, la “abuela heroína” que salvó a su nieta, Jazlyn Azulet, fue el nombre más sonado entre los asistentes a la misa que se celebró en la “zona cero”, la pronunciada curva donde la pipa volcó a causa del exceso de velocidad del chofer.
El dolor en los familiares de todas las víctimas sigue, sin embargo, todos coinciden en que los fallecidos eran personas trabajadoras y con sueños, que ese día salieron de sus hogares en busca de un futuro mejor. El momento más emotivo de la tarde fue cuando cantaron la canción que compusieron: “hoy no voy a regresar, adiós te digo mamá, no sabía que al salir nunca volvería a ti, no sabía que en en un segundo, el dolor mi cuerpo envolvió”, entonaban en unísono.

Aún con el dolor que les causó revivir el día de la tragedia, la madre de Azlyn Azulet, describió que la menor evoluciona de manera favorable en el proceso de rehabilitación de las quemaduras, aunque, acusó, tienen problemas para la renovación de la Visa de la menor.
“Los del consular se portaron muy groseros, dijeron que ellos no sabían nada de la explosión de una pipa y que mi hija no salía a ningún lado y que el caso de mi hija era falso”, declaró la madre de la bebé.
“Esto no se va a superar jamás, es un dolor que llevamos siempre, yo sé que mi mamá nos va a acompañar, no es una despedida, es un hasta luego. Mi mamá es una mujer valiente, muy fuerte, es una gran mujer”.

Previo a que iniciara la ceremonia, los familiares limpiaron las pequeñas capillas, retiraron la tierra de las cruces que exhiben el nombre y fotografía de los que ya no están. Todo era silencio, sólo se escuchaban murmullos y el crujido de los tallos que eran cortados. Algunos encendieron veladoras, otros se sentaron a platicar con las imágenes de los fallecidos.
Una de las fotografías que volvió a tomar color fue la de Laura Lorena Barrera, una joven que perdió la vida y que permaneció varios días en el hospital sin ser localizada e identificada por sus familiares. En ese momento, la Fiscalía difundió imágenes de sus tatuajes, uno de un corazón y otro de una rosa, mismas que fueron impresas en la nueva lona que sus seres queridos llevaron para amarrarla en los árboles quemados.
“Sus pequeñitas preguntan mucho por ella. Es una angustia contestar dónde está su mamá pero venimos con mucho amor y respeto. Fue muy sonriente, bromista y linda con todos”.
“Su mamá se encuentra muy mal, no sabíamos donde estaba hasta que salió la foto del retrato hablado y fue cuando pudimos dar con ella por su tatuaje y saber dónde estaba”, compartió la prima de Lorena.

Aunque afirmó que el Gobierno capitalino se ha acercado con ellos para brindar atenciones, no se ha concretado la reparación del daño que debe de liquidar la empresa dueña de la pipa.
“Lorena, desde donde estés no te preocupes, las niñas van a estar bien y que ella le eche ganas arriba, que nos espere arriba — sonrió y observó al cielo — porque para allá vamos”, concluyó. Asimismo, la mujer agregó que Lorena era originaria de Jalisco, lugar en el que le pidieron que estableciera su residencia, pero la ahora fallecida decidió establecerse en la Ciudad de México.
Semanas atrás, la Fiscalía capitalina comunicó que el único acuerdo reparatorio que falta por celebrar derivado de la explosión de una pipa en el puente de La Concordia es el caso de Jazlyn Azulet.
Autoridades comunicaron que se han finiquitado 156 acuerdos reparatorios por este accidente, por lo que, informaron, el de la niña es el único que falta por concluir.
Otro de los momentos más significativos del día fue la entonación de los nombres de todas las víctimas de la explosión, pronunciamientos que se volvían más fuertes con el paso de los segundos, frases que también eran invadidas por el llanto de los familiares a los que todavía les duele, como desde ese primer día, la ausencia de quienes murieron.