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Braulio salió de su casa hacia el paradero del Metro Pantitlán; 6 años después, la Fiscalíales comunicó que el joven falleció desde el día en el que fue visto por última vez, accidente que no fue registrado, lo que llevó a su familia a creer que durante seis años estuvo extraviado

Ofrecen FGJ e INCIFO disculpa a familia de Braulio, su familia los buscó 6 años y ya estaba muerto

Desaparición El médico que lo asistió lo registró como una persona que tenía 20 años, error que no fue corregido y se reprodujo en los documentos y certificados. (CDHCM)

El Instituto de Ciencias Forenses y Servicios Periciales y Ciencias Forenses (INCIFO) y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) ofrecieron una disculpa pública a la familia de Braulio Basilio Caballero, joven de 13 años que el 28 de septiembre del 2016 fue atropellado en la alcaldía Venustiano Carranza y que negligencias del Ministerio Público y el poco interés por localizarlo, hizo que sus seres queridos lo buscaran por más de seis años, sin que las autoridades les notificaran que había fallecido.

El día de los hechos, Braulio salió de su casa hacia el paradero del Metro Pantitlán, para alcanzar a su madre quien vendía alimentos en las inmediaciones.

Aunque la mujer pidió apoyo para localizarlo y acudió a la entonces Procuraduría de Justicia, las autoridades señalaron al joven de consumir drogas, haberse escapado con su pareja o ausentarse por ser víctima de maltrato.

Tras no existir líneas de investigación, la carpeta de investigación fue archivada y la búsqueda de Braulio fue realizada por su familia, sin acompañamiento de agentes.

Seis años después de su desaparición, sus padres fueron citados en la Fiscalía, donde les comunicaron que el joven fue atropellado y falleció desde el día en el que fue visto por última vez, accidente que no fue registrado, lo que llevó a su familia a creer que durante seis años estuvo extraviado.

Al no existir personas que lo reclamaran, ya que tras el atropellamiento nunca se realizó la confronta del cuerpo con la ficha de desaparición, sus restos fueron arrojados a la fosa común. A lo largo de seis años, sus padres pegaron volantes, recorrieron calles y hospitales, con la esperanza de que estuviera vivo, no obstante, su hijo ya había fallecido.

Una vez que Braulio sufrió las lesiones, fue llevado al Hospital Balbuena. El médico que lo asistió lo registró como una persona que tenía 20 años, error que no fue corregido y se reprodujo en los documentos y certificados que después emitieron las distintas instituciones que intervinieron.

Cuando la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México revisó la carpeta de investigación, comprobó que la Procuraduría violó el derecho de Braulio a ser buscado con la debida diligencia, así como el acceso a la seguridad jurídica, por la identificación de la víctima y posibilidad de tener contacto con sus familiares.

Además, ambas instituciones incurrieron en omisiones que impactaron en la identificación del paradero de Braulio, así como en la determinación de su edad, al negar la práctica de pruebas específicas y limitarse la asentar que se trataba de un hombre de 20 años de edad, lo que limitó su traslado al INCIFO y no se ejecutaron los procedimientos científico, perfil genético y confronta para identificar su identidad real.

Por lo tanto, el coordinador general jurídico y de Derechos Humanos de la FGJCDMX, Omar Guadalupe Gutiérrez, se dirigió a la señora Fernanda Mercedes Caballero y al señor Miguel Basilio, madre y padre de Braulio, para disculparse públicamente por violaciones a los Derechos Humanos, derivado de las omisiones y deficiencias.

“Lo hago con respeto y reconociendo en los momentos en los que una familia necesitaba respuestas, acompañamiento y la Fiscalía no estuvo a la altura de sus obligaciones. Mientras Braulio se encontraba en un hospital y posteriormente bajo resguardo institucional sin haber sido debidamente identificado, su familia continuaba buscando, sin embargo, tampoco recibió una respuesta pronta diligente humana que una familia en esas circunstancia tenía derecho a recibir”.

“No fuimos capaces de vincular el cuerpo de Braulio que se encontraba en el INCIFO con la denuncia de desaparición presentada por su familia, no realizamos oportunamente un cruce de información distinto de la solicitud de datos por edad que nos permitiera identificarlo, no se aplicaron los protocolos homologados de búsqueda y el de búsqueda para niñas, niños y adolescentes. Derivado de nuestras fallas en el registro y el manejo de información, Braulio fue objeto de una desaparición administrativa”.

“Reconocemos que esta institución actuó con indolencia cuando más necesitaban de su actuación y de su respaldo, lamentamos profundamente el sufrimiento que estas omisiones les ocasionaron y asumimos el compromiso de trabajar para que ninguna otra familia tenga que enfrentar la indiferencia, la falta de coordinación y de respuesta de las instituciones encargadas de buscarlo”.

En su oportunidad, el director del INCIFO, Arturo Gerardo Cervantes, se comprometió a modificar los procedimientos de la institución para el reconocimiento de las personas, e impulsar acciones de cambios dirigidas a fortalecer la identificación humana, atención a las familias y protección reforzada a niñas, niños y adolescentes.

“Se ha fortalecido la capacitación del personal pericial en métodos científicos para la estimación de la edad antropológica, para la estimación de la edad antropológica y la edad consensuada. Cuando los resultados permitan considerar que se trata de una niña, un niño o un adolescente, se integre oportunamente el archivo básico de identificación y se comunique de manera inmediata a las autoridades que llevan el mando y conducción de la investigación”.

Asimismo, el director subrayó que se unificó una base de datos con la FGJ del registro de personas fallecidas de la capital, con la finalidad de fortalecer el intercambio oportuno de información y evitar que la falta de comunicación constituya un obstáculo para la identificación forense.

También, explicó que el reforzamiento de los mecanismos de supervisión y atención prioritaria para casos que involucran a niños, niñas y adolescentes, donde estos casos sean atendidos con máxima urgencia con perspectiva de infancia y adolescencia, con los métodos científicos de estimación de edad y garantizando el llenado oportuno del archivo básico de identificación, bajo el principio de dignidad post mortem.

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