
La presidenta de la Mesa Directiva del Congreso de la Ciudad de México, Olivia Garza, aseguró que su presidencia tendrá como sello la institucionalidad y el trato igualitario a todas las fuerzas políticas.
En entrevista con este diario, adelantó que implementará un “semáforo legislativo” con el fin de detectar y atender rezagos; además buscará fortalecer la relación institucional con el Gobierno capitalino para dar seguimiento a las leyes aprobadas y evitar que queden pendientes de publicación.
La diputada del PAN explicó que se trata de una herramienta será sencilla y funcionará mediante los colores verde, amarillo y rojo, con el objetivo de conocer qué asuntos avanzan, cuáles se encuentran detenidos y dónde comienzan a acumularse pendientes.
Aclaró que el mecanismo no pretende convertirse en una evaluación de las comisiones ni en una herramienta para señalar responsabilidades, sino en un instrumento de prevención que permita corregir los problemas antes de que concluya el periodo legislativo.
“Se trata de detectar problemas mientras todavía podemos corregirlos. De poco sirve llegar al final del periodo y hacer un balance para decir: esto no salió, aquello se retrasó o aquí hubo un problema. Para entonces ya no puedes hacer nada. Prefiero saber a mitad del camino dónde tenemos dificultades y buscar cómo resolverlas. El semáforo debe servir para prevenir el rezago, no para repartir culpas”, declaró.
La propuesta de Garza ocurre en un Congreso que cerró el segundo año de la III Legislatura con un rezago legislativo reportado de 80 por ciento; el entonces presidente de la Mesa Directiva, Jesús Sesma, informó en agosto pasado que de mil 963 iniciativas presentadas hasta ese momento, únicamente 409 habían sido aprobadas, lo que representó una productividad de 20.84 por ciento.
Representará al Congreso sin privilegios
Al ser cuestionada sobre cómo planea dirigir al poder legislativo siendo diputada de oposición y con una mayoría oficialista, la presidenta también aseguró que durante el año que estará al frente de la Mesa Directiva su responsabilidad será representar al Congreso en su conjunto y conducirlo con institucionalidad y sin privilegiar a ninguna de las fuerzas políticas.
Reconoció que su militancia y convicciones políticas forman parte de su trayectoria, pero sostuvo que al asumir la Presidencia del Congreso adquirió la responsabilidad de representar a las 66 diputadas y diputados.
“Hay algo que debemos tener muy claro, a la Mesa Directiva no llega el PAN; llega una diputada del PAN que fue electa por el Congreso para representar institucionalmente a todo el Poder Legislativo. No voy a negar ni a esconder mis ideales, porque sería absurdo hacerlo, pero una cosa son mis convicciones políticas y otra la responsabilidad que hoy tengo. Quiero poner el ejemplo de que sí se puede dirigir el Congreso sin parcialidades.
La legisladora descartó que esta postura implique eliminar la confrontación política dentro del Congreso, pues consideró que el debate y las diferencias son parte de la actividad parlamentaria. Sin embargo, subrayó que desde la Mesa Directiva debe garantizarse que todas las fuerzas políticas tengan las mismas condiciones para expresar sus posiciones.
“Voy a escuchar a todos. Mi responsabilidad no es decidir quién tiene razón políticamente, sino asegurar que las reglas se respeten y que nadie tenga ventajas desde la Mesa Directiva”, sostuvo.
Otro de los objetivos de su gestión será mantener una relación institucional con el Gobierno de la Ciudad de México para dar seguimiento a las leyes y reformas aprobadas por el Congreso capitalino, particularmente aquellas que aún deben completar su proceso de publicación.
Garza consideró que el trabajo legislativo no termina con la aprobación de una iniciativa, por lo que buscará establecer una comunicación permanente y respetuosa con el Poder Ejecutivo local.
“Una ley aprobada no puede simplemente quedarse en un escritorio. El trabajo del Congreso debe concluir su ciclo institucional”, afirmó.
El sello de su gestión
Al ser cuestionada sobre lo que la distinguirá de otros presidentes o presidentas del Congreso, la legisladora afirmó sin dudar que será la “institucionalidad”.
“Quiero que al terminar este año cualquier diputada o diputado, independientemente de su partido, pueda decir que fue escuchado y que recibió un trato respetuoso. La Presidencia del Congreso no pertenece a un grupo parlamentario; pertenece al Congreso; durante este año me corresponde representarlo y voy a hacerlo entendiendo exactamente esa responsabilidad”, reiteró.
Para finalizar, aprovechó para enviar un mensaje a quienes desconfían de su trabajo por su militancia partidista.
“Que me juzguen por mis decisiones. Soy diputada del PAN y no voy a renunciar a lo que pienso, pero tampoco utilizaré la Presidencia para beneficiar a mi partido ni para perjudicar a otro. Ser institucional no significa dejar de tener ideas; significa entender que, cuando representas a un órgano plural, las reglas deben estar por encima de tus preferencias. Esa será la línea de mi presidencia”, concluyó.