Metrópoli

Comerciantes y otros afectados consideran necesarias las acciones para atender un drenaje que arrastra años de problemas

San Gregorio se divide por proyecto hídrico; vecinos rechazan acciones y comerciantes piden avances

San Gregorio se divide por proyecto hídrico; vecinos rechazan acciones y comerciantes piden avances

Las intensas lluvias del 30 de septiembre volvieron a poner en evidencia el problema que enfrentan habitantes de San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco, principalmente quienes viven en las zonas más bajas. El agua que baja de los cerros termina concentrándose en la parte baja, cerca del embarcadero, donde los vecinos tienen que enfrentar acumulaciones de agua, lodo y las afectaciones que dejan las precipitaciones.

Sin embargo, de acuerdo con testimonios de habitantes, el problema no se limita al agua de lluvia. También existe un sistema de drenaje que recibe aguas residuales provenientes de la parte alta de Milpa Alta y que, según los vecinos, termina incorporándose a la red de San Gregorio. A esto se suman las descargas y el agua que genera el propio pueblo, por lo que ambos flujos terminan mezclándose y aumentando la presión sobre una infraestructura que los habitantes consideran insuficiente.

En medio de este escenario, el *Plan Integral Hídrico de San Gregorio Atlapulco* se ha convertido en el punto que mantiene dividida a la comunidad. Mientras algunos vecinos, entre ellos habitantes de Atenco, cuestionan las acciones previstas y piden conocer con claridad los alcances del proyecto, otros habitantes y comerciantes de las zonas bajas consideran que las medidas son necesarias para atender un problema que, aseguran, lleva años afectándolos.

Un mismo problema, dos posiciones

El desacuerdo se mantiene entre quienes consideran que las aguas residuales de la parte alta no deberían seguir llegando a San Gregorio sin contar con las condiciones adecuadas para su manejo y quienes viven directamente las consecuencias de las inundaciones y esperan que se realicen acciones para mejorar el drenaje.

Los vecinos que mantienen su rechazo piden información sobre los planes y las acciones que se contemplan, además de conocer de qué manera funcionaría la infraestructura propuesta. Entre sus principales preocupaciones está que el agua proveniente de otras zonas continúe llegando al pueblo y termine concentrándose en los puntos más bajos.

Uno de los habitantes de Atenco señaló que la preocupación está relacionada con el recorrido que tendría el agua y con la falta de información que, desde su perspectiva, se ha dado a la comunidad sobre las acciones previstas. Los vecinos quieren conocer los planes y la manera en que funcionaría la infraestructura antes de que se avance.

Pero la postura tampoco es igual entre todos los habitantes de Atenco. Otro vecino de esta zona explicó que precisamente su ubicación hace que el problema sea más complicado, ya que el agua proveniente de distintos puntos termina desplazándose hacia los lugares de menor nivel, donde se concentra.

Desde su perspectiva, el drenaje actual ya no tiene la capacidad suficiente para resolver esa situación, por lo que considera necesario contar con infraestructura que permita sacar el agua acumulada. Explicó que la zona baja funciona como un punto donde terminan concentrándose los escurrimientos, por lo que considera lógico contar con un sistema de rebombeo o cárcamo que permita conducir el agua hacia un colector.

Entre las acciones previstas se encuentra precisamente un sistema de rebombeo o cárcamo en la zona baja de Atenco, desde donde el agua podría ser conducida hacia un colector. La propuesta abarca una zona amplia, desde la parte alta de Milpa Alta, cerca de San Pedro Atocpan, hasta San Gregorio Atlapulco, de acuerdo con las explicaciones recogidas entre los habitantes.

De esta manera, mientras unos habitantes de Atenco cuestionan el proyecto y piden conocer con mayor claridad qué se pretende hacer, otros consideran que la intervención es necesaria debido a las inundaciones que enfrentan en la zona baja.

El plan contempla acciones relacionadas con la red de drenaje, desazolve, limpieza y sustitución de algunos tramos, además de infraestructura para conducir y rebombear el agua desde las zonas donde se concentra.

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El agua también llega desde dentro del pueblo

Una de las comerciantes entrevistadas, cuya vivienda y negocio se encuentran cerca del mercado, explicó que no se puede hablar del problema únicamente como si toda el agua contaminada proviniera de Milpa Alta.

“También los vecinos están contaminando y todo eso”, señaló al explicar que el problema, desde su perspectiva, también tiene relación con las condiciones que existen dentro del propio pueblo.

Según su testimonio, el agua que baja de la parte alta entra a las tuberías de San Gregorio y termina incorporándose al mismo sistema por donde circula el agua de lluvia. De esta manera, las aguas residuales y pluviales terminan mezclándose.

Cuando las precipitaciones son fuertes, explicó, el sistema se satura y el agua alcanza las zonas más bajas, entre ellas Atenco. Por ello, considera que no se puede reducir el problema únicamente al agua que llega desde Milpa Alta.

La comerciante considera que también debe atenderse la parte alta y contar con infraestructura que permita manejar el agua antes de que llegue a las zonas donde actualmente se acumula.

Drenaje con años de problemas

La comerciante recordó que el problema del drenaje se agravó después del sismo de 2017 y que desde entonces la infraestructura de la zona no ha recibido el mantenimiento que, según su percepción, requiere.

En su vivienda todavía puede observarse la marca que ha dejado el agua en las paredes. Durante una inundación, señaló, el nivel puede llegar aproximadamente a los 50 centímetros, además del lodo que queda cuando el agua finalmente baja.

Para quienes viven en esta parte de San Gregorio, las lluvias fuertes se han convertido en una situación recurrente. Incluso, relató, hay familias que mantienen botas preparadas porque saben que cuando el agua aumenta pueden necesitarlas para poder salir de sus casas.

La afectación también llega a los negocios. Cuando las calles se llenan de agua, explicó, los clientes dejan de acudir; después, cuando el nivel baja, permanecen el lodo, el polvo, los malos olores y la suciedad, condiciones que terminan afectando nuevamente las ventas.

Por eso, su postura es distinta a la de quienes rechazan las acciones previstas. “Nosotros sí aceptamos que se lleve a cabo la obra y queremos que continúe”, afirmó.

La comerciante también considera que el problema no debe resolverse simplemente sacando el agua de un punto y llevándola a otro. A su juicio, también deben atenderse las condiciones de la parte alta y las necesidades de quienes viven en las zonas bajas.

También piden atender la parte alta

Para la comerciante, atender únicamente la parte baja tampoco sería suficiente. Considera que también deben existir acciones en las zonas altas para evitar que el problema continúe desplazándose hacia San Gregorio.

En ese sentido, mencionó la necesidad de contar con infraestructura para el manejo y tratamiento del agua en la parte alta, además de otras medidas que permitan controlar los escurrimientos.

Su argumento es que “la naturaleza busca su cauce” hacia las partes bajas y que San Gregorio se encuentra precisamente en una zona donde termina concentrándose el agua.

Por ello, considera que el objetivo debe ser administrar el flujo de agua y mejorar las condiciones del drenaje, en lugar de esperar a que cada temporada de lluvias vuelva a generar las mismas afectaciones.

Las inundaciones también golpean al comercio

Las lluvias recientes volvieron a mostrar la dimensión cotidiana del problema para quienes tienen sus negocios en las zonas bajas.

Cuando las calles se llenan de agua, explicó la comerciante, los clientes dejan de acudir; después, cuando el nivel baja, permanecen el lodo, el polvo, los malos olores y la suciedad, condiciones que terminan afectando nuevamente las ventas.

Para las familias que viven en estos puntos, las afectaciones tampoco terminan cuando deja de llover. La limpieza de las viviendas y el retiro del lodo forman parte de las tareas que deben realizar después de cada inundación.

La comerciante también cuestionó que los cierres de calles sean vistos como una solución permanente. Desde su perspectiva, corresponde a las autoridades realizar las acciones necesarias y posteriormente corresponde a los habitantes valorar los resultados.

Un conflicto que viene de antes

La división actual tampoco surge de manera aislada. En San Gregorio existen antecedentes de proyectos que han sido propuestos para atender diferentes problemas de la comunidad y que no han sido aceptados por todos los habitantes.

Ese antecedente vuelve a aparecer ahora con el Plan Integral Hídrico, que enfrenta posiciones distintas incluso entre personas que viven en las mismas zonas afectadas.

Quienes rechazan las acciones quieren conocer con precisión qué se pretende realizar, cómo funcionará la infraestructura y qué ocurrirá con las aguas residuales que llegan desde la parte alta. Quienes apoyan las medidas parten de una preocupación más inmediata: las inundaciones, el deterioro del drenaje y las afectaciones que padecen sus viviendas y negocios.

La discusión, por ello, no se reduce a aceptar o rechazar un proyecto. También refleja las distintas experiencias que tienen los habitantes frente a un mismo problema de agua y drenaje.

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