
La marcha por el 58 aniversario del 2 de octubre de 1968 reunió a alrededor de 8 mil personas en la Ciudad de México y concluyó con 19 personas lesionadas, entre ellas un adolescente de 17 años que fue hospitalizado luego de que le explotara un artefacto que portaba durante la movilización, así lo informó el Gobierno de la Ciudad de México a través de la Secretaría de Gobierno y la Secretaría de Seguridad.
La movilización partió de la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, con dirección al Zócalo capitalino y, de acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de México, transcurrió en su mayoría de manera pacífica.
El mayor número de afectaciones se concentró en un grupo de aproximadamente 200 personas con el rostro cubierto, a quienes el Gobierno señaló como ajenas a la organización de la marcha y que portaban tubos, martillos, mazos y palos.
De acuerdo con el reporte oficial, este grupo provocó daños en mobiliario urbano, estaciones de transporte público y establecimientos comerciales ubicados sobre Ricardo Flores Magón, Eje Central Lázaro Cárdenas y la calle 5 de Mayo.
Al llegar al primer cuadro de la ciudad, los encapuchados lanzaron piedras, petardos, cohetones y otros artefactos contra el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y Palacio Nacional.
Para el desarrollo de la movilización, la Secretaría de Gobierno desplegó 500 integrantes del Grupo de Diálogo y Convivencia, cuya función fue mantener comunicación con los contingentes y prevenir situaciones de riesgo.
A su vez, la Secretaría de Seguridad Ciudadana implementó un dispositivo con 900 policías de Sector y Metropolitanos, más de 200 elementos de Tránsito y 180 paramédicos del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM).
Los paramédicos atendieron en el lugar a 18 civiles con lesiones menores, mientras que el adolescente de 17 años fue trasladado a un hospital para recibir atención especializada después de resultar herido por la explosión del artefacto.
La SSC informó que los policías desplegados únicamente portaron equipo de protección personal, como escudos, cascos, rodilleras y coderas, además de extintores para atender posibles incendios.
El Gobierno capitalino sostuvo que el operativo tuvo como objetivo garantizar el derecho a la libre manifestación y proteger a participantes, habitantes, trabajadores y personas que transitaban por las zonas donde se desarrolló la protesta.
Al concluir la jornada, la administración de Clara Brugada reiteró su reconocimiento al movimiento estudiantil de 1968 y al Comité 68, al tiempo que llamó a que las manifestaciones se desarrollen sin actos de violencia que pongan en riesgo a las personas o provoquen daños al espacio público y al patrimonio de la ciudad.