Metrópoli

Se etableció un decálogo que prohíbe privilegios, conflictos de interés, nepotismo, sobornos y uso de recursos públicos para beneficios personales

Brugada obliga a su gabinete a firmar código contra la corrupción

Brugada obliga a su gabinete a firmar código contra la corrupción

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada y los integrantes de su gabinete firmaron el Código de Ética, Honestidad y Cero Corrupción, un decálogo de compromisos que establece reglas sobre el uso de los recursos públicos, combate a la corrupción, austeridad, transparencia, atención ciudadana y ejercicio del poder.

El documento fue presentado al cumplirse dos años del inicio de la actual administración, como una reafirmación de los principios que, de acuerdo con Brugada, deben orientar el tercer año de gobierno.

Las disposiciones establecen que ningún recurso público podrá utilizarse para intereses privados o beneficios personales y advierte que no serán tolerados los sobornos, “moches”, influyentismo, conflictos de interés, nepotismo ni patrimonialismo.

El código también señala que la ciudadanía tiene derecho a conocer qué hace el gobierno, cómo toma sus decisiones y en qué se gasta cada peso del erario. Plantea, además, reducir la burocracia y evitar que las personas tengan que trasladarse de una oficina a otra para resolver sus trámites o necesidades.

Clara Brugada pidió a la Secretaría de la Contraloría General que todos los servidores públicos de confianza de la administración capitalina suscriban el documento y que se informe periódicamente sobre los funcionarios sancionados en la Ciudad de México.

Brugada obliga a su gabinete a firmar código contra la corrupción

El poder, para servir

El decálogo parte del reconocimiento constitucional del derecho a una buena administración pública y plantea que gobernar debe realizarse con legalidad, integridad, eficacia y diligencia. Entre sus principios establece que “gobernar bien no es una concesión, es un derecho de la ciudadanía y una obligación del gobierno”.

Uno de los apartados define al presupuesto público como un recurso que debe regresar a la población mediante derechos, obras, servicios y bienestar. El documento establece que ningún peso público debe destinarse a intereses privados, fines distintos a los previstos por la ley o beneficios personales.

Clara Brugada sostuvo que el ejercicio del gobierno no debe traducirse en privilegios para quienes ocupan cargos públicos.

“Un cargo público no concede privilegios; impone obligaciones”, afirmó.

El código incorpora también un compromiso de austeridad y rechazo a los gastos superfluos, lujos y ostentaciones con cargo al erario. La premisa, planteó la mandataria, es “menos para el gobierno, más para la gente”.

En materia de atención ciudadana, el documento exige cero prepotencia, discriminación, acoso y abuso de poder, además de un trato digno y cercano. También establece tolerancia cero frente a cualquier forma de violencia contra las mujeres y por razones de género.

Otro de los compromisos es gobernar desde el territorio y no sólo desde las oficinas. El decálogo plantea recorrer las calles, escuchar a las comunidades y atender prioritariamente a quienes menos tienen, con el objetivo de reducir las desigualdades sociales, territoriales y de género.

Al presentar el acuerdo, Brugada vinculó la firma con el segundo aniversario de su administración y con la necesidad de reafirmar los principios que, dijo, deben mantenerse durante el resto del gobierno.

“La honestidad, la austeridad y la lucha frontal contra la corrupción y los privilegios, son pilares de la transformación en la Ciudad de México”, sostuvo.

La mandataria local también advirtió que quienes ejercen responsabilidades públicas deben responder por sus actos y mantener la confianza de la población.

“No tenemos derecho a fallar, no tenemos derecho a decepcionar al pueblo, no tenemos derecho a traicionar su confianza”, afirmó.

El documento fue firmado por los integrantes del gabinete capitalino, incluidos los titulares de las secretarías de Gobierno, Seguridad Ciudadana, Administración y Finanzas, Contraloría General, Obras y Servicios, Salud, Medio Ambiente, Movilidad, Vivienda, Educación, Mujeres, Cultura, Trabajo y Desarrollo Económico, entre otras áreas.

Al cerrar su intervención, Brugada resumió la orientación que busca imprimir al ejercicio gubernamental.

“Gobernar es servir, servir es transformar y transformar exige hacerlo con honestidad, con austeridad, con cero lujos y corrupción, con amor al pueblo.”

Con la firma del código, la jefa de Gobierno señaló que busca consolidar una nueva ética pública en la capital y extender estos compromisos a toda la estructura de la administración.

El objetivo, dijo, es que quienes ya forman parte del gobierno y quienes se incorporen a él asuman los principios de ética, honestidad y cero corrupción como parte de sus responsabilidades.

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