
Tras el segundo informe de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, desde el Congreso local la banca del PAN cuestionó que la rendición de cuentas se concentrara en cifras, obras y programas, pero sin suficientes indicadores que permitan conocer si esas acciones realmente han mejorado la vida de los habitantes de la Ciudad de México.
La diputada Liz Salgado destacó que más allá de la cantidad de recursos ejercidos, obras anunciadas o personas atendidas, el balance debería permitir responder una pregunta central: ¿cómo está hoy la Ciudad respecto a hace un año?
“Escuchamos muchas cifras, obras y programas, algunas de ellas importantes y que deben reconocerse. Pero después de un informe de gobierno la ciudadanía también debería poder responder preguntas muy sencillas: ¿cómo está hoy la Ciudad?, ¿qué problemas mejoraron?, ¿cuáles siguen pendientes?, ¿cuánto del rezago hemos podido resolver y qué falta por hacer?”, planteó.
Salgado consideró que uno de los principales problemas del informe es que coloca en el mismo nivel acciones que corresponden a distintas etapas de una política pública: presupuesto ejercido, infraestructura construida, acciones realizadas, personas contactadas y resultados obtenidos.
Como ejemplo, señaló el apartado de salud, donde el Gobierno capitalino informó que 200 profesionales han atendido a más de un millón de jóvenes y que se han prevenido 150 casos de riesgo suicida; además, reportó las visitas de Salud Casa por Casa y un incremento en el número de mastografías, con la meta de alcanzar medio millón durante este año.
Para la legisladora, esos datos permiten conocer el alcance de las acciones, pero no necesariamente su impacto.
“Un contacto no necesariamente es una consulta; una visita no significa que una enfermedad esté controlada; y una mastografía no termina la ruta de atención de una mujer con cáncer. Necesitamos saber cuántas personas fueron diagnosticadas, cuántas recibieron seguimiento, cuántas llegaron al tratamiento y si hoy reciben atención mejor y más oportunamente que hace un año”, explicó.
La misma diferencia, sostuvo, debe aplicarse a la infraestructura pública; en el caso de las UTOPÍAS, señaló que el informe contempla 32 espacios construidos o en proceso de construcción, mientras que al describir los que actualmente funcionan se mencionan ocho y posteriormente se incorporan proyectos que se encuentran en diferentes etapas.
“Una obra anunciada, una obra en construcción, una obra entregada y una obra en operación no son lo mismo. Todas pueden formar parte de un programa de gobierno, pero la rendición de cuentas debe permitir saber en qué etapa se encuentra cada una y qué resultados está generando para las personas”, afirmó.
Afirma que el reto son los indicadores
Para la diputada panista, el reto de la rendición de cuentas no está únicamente en presentar una mayor cantidad de cifras, sino en acompañarlas de indicadores que permitan comparar avances, identificar pendientes y medir el impacto de las políticas públicas.
Salgado sostuvo que esa evaluación resulta especialmente relevante cuando todavía existen problemas de rezago en servicios, infraestructura y atención pública que requieren resultados verificables.
Finalmente, cuestionó que el mensaje del Segundo Informe recurriera nuevamente a la polarización política y llamó a que la evaluación del gobierno se centre en las condiciones en las que viven los capitalinos.
“La Ciudad de México no pertenece a un partido ni puede dividirse entre quienes apoyan al gobierno y quienes piensan diferente. Desde la oposición vamos a reconocer los avances cuando los haya, señalar los problemas cuando existan y, sobre todo, exigir que cada peso, cada programa y cada obra puedan traducirse en resultados para las personas. Porque gobernar no es acumular cifras: es resolver problemas”, concluyó.