
El Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro revisa las necesidades de sus áreas operativas con el fin de definir qué refacciones, materiales y herramientas deben adquirirse, así como la urgencia de cada compra, esto con el propósito de evitar gastos innecesarios y aprovechar mejor los recursos disponibles.
El director general del organismo, Adrián Rubalcava, informó en redes sociales que encabezó la novena sesión del Comité Revisor de Proyectos, en la que participan representantes de las áreas de mantenimiento, operación y administración y finanzas.
Encabecé la novena sesión del Comité Revisor de Proyectos del @MetroCDMX, en la que, junto con las áreas de Mantenimiento, Operación, Administración y Finanzas, analizamos y supervisamos proyectos estratégicos para optimizar procesos, fortalecer la seguridad y elevar la calidad del servicio. Seguimos trabajando de manera coordinada para construir un Metro más eficiente, seguro y confiable para todas y todos. #CuidarteEsParteDelViaje
— Adrián Rubalcava (@AdrianRubalcava) October 13, 2026
Durante estas reuniones, las distintas áreas exponen sus requerimientos y evalúan de manera conjunta los insumos necesarios para conservar en condiciones de operación los trenes y las instalaciones fijas de la red.
De acuerdo con Rubalcava, el comité permite identificar qué piezas necesita cada área, cuál es su función y qué tan urgente es adquirirlas. Con esta revisión, el organismo busca priorizar las compras indispensables y optimizar sus procesos internos.
El funcionario señaló que estas acciones también tienen como objetivo fortalecer la seguridad y mejorar la calidad del servicio que utilizan alrededor de 4.5 millones de personas diariamente.
Metro reporta ejercicio presupuestal de 97.8%
Como parte de las medidas para mejorar el uso de los recursos, el titular del STC destacó recientemente que el organismo alcanzó un ejercicio presupuestal de 97.8% al cierre de 2025.
Según lo expuesto por Rubalcava, la implementación de estrategias como los comités de revisión ha contribuido a orientar el gasto hacia las necesidades del sistema.
El reto para el Metro consiste en mantener la disponibilidad de las piezas, herramientas e insumos necesarios para el mantenimiento y la operación de la red, al tiempo que se procura que las adquisiciones respondan a requerimientos concretos.