
La reconstrucción de tres escuelas públicas dañadas por el sismo de septiembre de 2017 culminó con la inauguración del Complejo Educativo Santa María Aztahuacán, en Iztapalapa, un conjunto de 15 mil metros cuadrados que podrá atender a más de 4 mil estudiantes en turnos matutino y vespertino.
El espacio alberga el jardín de niños Fray Martín de Valencia, la primaria General Herminio Chavarría y la secundaria diurna número 198 Luis Pasteur, cuyos alumnos enfrentaron durante años las afectaciones de los edificios originales y las condiciones de las aulas provisionales.
La infraestructura cuenta con 49 aulas, 16 espacios para talleres y usos múltiples, bibliotecas, auditorios, comedores, áreas deportivas y oficinas administrativas.
Debido a las condiciones del subsuelo de Santa María Aztahuacán, caracterizado por grietas y hundimientos, la construcción requirió una cimentación con pilas de hasta 60 metros de profundidad.

El proyecto fue desarrollado mediante la colaboración de autoridades educativas federales, el Gobierno de la Ciudad de México, la alcaldía Iztapalapa y la Fundación Alberto Baillères, que inició el trabajo con las comunidades escolares para definir las necesidades de los planteles y recuperar sus espacios.
Al llevar a cabo la inauguración, la jefa de Gobierno, Clara Brugada sostuvo que la obra representa una oportunidad para mejorar las condiciones de aprendizaje en una zona que enfrenta dificultades geológicas y donde la reconstrucción de las escuelas se prolongó durante varios años.
“Las mejores escuelas no deben ser un privilegio de quienes más tienen”, afirmó al señalar que los espacios educativos deben ofrecer condiciones para que niñas, niños y adolescentes desarrollen sus capacidades, independientemente de su origen o de los recursos económicos de sus familias.
El complejo dispone de aulas iluminadas y ventiladas, espacios culturales y áreas para el juego y la convivencia. Los tres planteles se incorporarán a los programas Do, Re, Mi, Fa, Sol por Mi Escuela, orientado a acercar instrumentos musicales y docentes de música a las escuelas, y Mixtli Digital, que contempla herramientas tecnológicas como robótica, impresoras 3D y recursos de realidad virtual.
Clara Brugada informó que su administración ha destinado más de 14 mil millones de pesos a educación y que, mediante el programa 1, 2, 3 por Mi Escuela, se han intervenido más de 700 planteles.
“La educación pública tiene el inmenso poder de romper la herencia de la desigualdad”, expresó, al plantear que el acceso a escuelas dignas debe contribuir a que las oportunidades de desarrollo no estén determinadas por el lugar de nacimiento ni por la capacidad económica de las familias.
Una obra adaptada a las condiciones del suelo
La alcaldesa de Iztapalapa, Aleida Alavez consideró que la entrega del complejo representa uno de los proyectos de infraestructura educativa más importantes para la demarcación. Los tres planteles sufrieron daños por el sismo y que su reconstrucción requirió la participación de distintas instituciones.
Aleida Alavez agradeció a la Fundación Alberto Baillères y a las autoridades que dieron seguimiento al proyecto, cuya gestión comenzó durante la administración de Claudia Sheinbaum al frente del Gobierno capitalino. También aseguró que la alcaldía promoverá acciones para conservar las instalaciones y evitar su deterioro.
Además, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, señaló que garantizar el derecho a la educación implica tanto eliminar las barreras económicas como disponer de planteles seguros y adecuados para el aprendizaje.
El funcionario indicó que las becas federales buscan evitar que estudiantes abandonen sus estudios por falta de recursos y recordó que el país se aproxima a los 20 millones de beneficiarios de los programas de apoyo educativo.
Añadió que el complejo responde a la visión de la Nueva Escuela Mexicana, que busca vincular el aprendizaje con la realidad y la historia de las comunidades.
“Se está construyendo mucho más que eso: se está construyendo comunidad”, afirmó al referirse a la importancia de contar con espacios que favorezcan la convivencia, la participación de las familias y el desarrollo integral de los estudiantes.
En representación de la Fundación Alberto Baillères, su directora general, Rosy Gluyas Fitch, explicó que el proyecto se planteó a partir del diálogo con directivos, docentes, estudiantes, personal escolar y familiares.
La colaboración comenzó a tomar forma en 2020 y, en 2022, se formalizó el trabajo mediante un convenio para fortalecer la vida comunitaria y desarrollar el nuevo conjunto educativo.
La fundación señaló que continuará acompañando a las comunidades escolares en el cuidado y mantenimiento de las instalaciones, con el objetivo de que el proyecto se conserve a largo plazo.
Alejandro Díaz de León, representante de Grupo BAL y de la fundación, destacó que el complejo demuestra que una visión compartida y el trabajo sostenido permiten concretar proyectos de gran escala.
La comunidad escolar también subrayó el significado de la entrega. Alejandro Uriel Saldaña Méndez, alumno de la primaria General Herminio Chavarría, recordó que en las antiguas instalaciones enfrentaban frío, calor extremo y falta de iluminación.
“Esta escuela representa mucho más que un edificio nuevo; representa nuevas oportunidades, esperanza y un mejor futuro para todos nosotros”, expresó.
Cindy Amor Macías Ortega, representante de madres y padres de familia, señaló que el proceso estuvo marcado inicialmente por la incertidumbre sobre el futuro de las escuelas, pero que la participación de las familias permitió fortalecer la organización comunitaria.