
La defensa del campo y el fortalecimiento de la producción de nopal en Milpa Alta se mantienen entre las prioridades de la agenda legislativa de Judith Vanegas Tapia, diputada y presidenta de la Comisión de Desarrollo Rural, Abasto y Distribución de Alimentos del Congreso de la Ciudad de México, quien ha dado seguimiento a las demandas de las familias productoras para ampliar los apoyos económicos destinados a esta actividad.
Como parte de este proceso, la legisladora encabezó una mesa de trabajo con representantes de los diez Comités de Apoyo Orgánico de los pueblos y barrios de Milpa Alta, así como con autoridades del Gobierno capitalino y del Congreso local, con el propósito de revisar los avances alcanzados y dar continuidad a las gestiones presupuestales para el ejercicio fiscal 2027.
El encuentro da continuidad a un proceso de diálogo iniciado en 2025, cuando productores de nopal plantearon la necesidad de incrementar los recursos del programa social Luchando por el Fortalecimiento al Cultivo del Nopal, ante el aumento de los costos de producción y la importancia de contar con mejores condiciones económicas para mantener sus tierras en actividad.
Gracias al trabajo y acompañamiento de la legisladora, uno de los logros es el apoyo individual para los productores de nopal durante 2026; la propuesta original de los representantes del sector consistía en elevar el monto de 13 mil a 20 mil pesos por beneficiario, es decir, un aumento de siete mil pesos, pero se acordó un incremento de cuatro mil pesos, con lo que el apoyo alcanzó los 17 mil pesos por productor.
Para concretar esta ampliación se estableció un esquema de coordinación institucional: la Sedema aportaría tres mil pesos adicionales por beneficiario, mientras que la alcaldía Milpa Alta contribuiría con mil pesos.
El incremento contempla a los 5 mil 560 productores considerados en el padrón del programa, lo que representa una necesidad presupuestal adicional de 22 millones 240 mil pesos.
Durante el encuentro, Vanegas Tapia reconoció la disposición de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la participación de las instituciones involucradas para construir una alternativa financiera que permitiera atender la petición de los productores.
Asimismo, destacó que los avances alcanzados son resultado de la organización de las familias agricultoras, que durante meses mantuvieron el diálogo con las autoridades para plantear sus necesidades y buscar mejores condiciones para continuar con su actividad.
La gestión presupuestal para 2027, el siguiente paso
Uno de los principales temas abordados durante la reunión fue la continuidad del incremento económico para el próximo año, el objetivo es que los productores puedan mantener el apoyo de 17 mil pesos por beneficiario durante 2027, sin que el aumento conseguido para 2026 quede limitado a un solo ejercicio fiscal.
Según la información presupuestal de la Sedema, el programa cuenta con 72 millones 280 mil pesos para 2026; para mantener el monto actualizado del apoyo, se plantea gestionar una ampliación de 22 millones 240 mil pesos para el próximo ejercicio.
De concretarse esta solicitud, el presupuesto requerido ascendería a 94 millones 520 mil pesos en 2027.
La participación de las presidencias de la Junta de Coordinación Política y de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso local, encabezadas por Xóchilt Bravo y Valentina Batres, respectivamente, permitió llevar la demanda de los productores a una mesa de diálogo con representación legislativa vinculada con la coordinación política y el análisis de los recursos públicos.
En este contexto, Judith Vanegas reiteró que continuará dando seguimiento a la solicitud desde el Congreso capitalino, a fin de que las necesidades de las familias productoras sean consideradas durante el proceso presupuestal.
La legisladora señaló que el fortalecimiento del campo requiere algo más que respuestas temporales, “también demanda coordinación entre los distintos niveles de gobierno, recursos suficientes y mecanismos que permitan dar continuidad a los programas de apoyo”.
Defender el nopal también es preservar el territorio
Durante el encuentro se destacó que para Milpa Alta, el cultivo del nopal tiene una relevancia que va más allá de su valor comercial, la actividad forma parte de la identidad agrícola de sus pueblos, representa el sustento de numerosas familias y contribuye a mantener el uso rural de una parte importante del territorio de la Ciudad de México.
La permanencia de la producción agrícola también está relacionada con la conservación del suelo y con la necesidad de generar condiciones para que las nuevas generaciones encuentren alternativas económicas en el campo, sin tener que abandonar las tierras que han trabajado sus familias durante años.
“En Milpa Alta queremos seguir sembrando nopales, no casas”, afirmó Judith Vanegas al dar su postura sobre la importancia de proteger el territorio y mantener viva la tradición agrícola de la demarcación.
“Nuestros productores no están solos. Aquí tienen a su diputada, que seguirá acompañando sus gestiones y defendiendo desde el Congreso un presupuesto digno para el campo. Porque apoyar a quienes siembran nopal es también defender nuestra tierra, nuestra identidad y el futuro de Milpa Alta”, expresó.
Durante la mesa de trabajo, los representantes de los Comités de Apoyo Orgánico reconocieron el acompañamiento recibido y la apertura de las autoridades para atender sus planteamientos.
También señalaron la importancia de mantener la comunicación entre los productores, las dependencias responsables y el Poder Legislativo para dar seguimiento a los compromisos establecidos.
Para finalizar, Vanegas Tapia reconoció la perseverancia de las familias productoras y su participación en la construcción de acuerdos para fortalecer los recursos destinados al campo.
Y se comprometió a continuar acompañando las solicitudes de las familias agricultoras y defendiendo desde el Congreso capitalino la importancia de destinar recursos al campo, con la finalidad de fortalecer la producción de nopal, respaldar la economía local y contribuir a la preservación del territorio rural de Milpa Alta.